Cuando se trata de
Apple, los competidores han tenido que resignarse a seguir su camino. Es la empresa
más innovadora del planeta.
Edita:
Thelma López
En
una pausa de su baja médica, Steve Jobs reapareció para presentar en
conferencia de prensa el nuevo modelo de la tableta iPad, tan solo 10 meses
después de su comercialización inicial. Jobs nunca se pierde el acto de
presentación de los productos de Apple, ni siquiera un trasplante de hígado que
recibió en el 2009 pudo detener al jefe ejecutivo de protagonizar la
tradicional conferencia.
El
año pasado, Apple vendió 15 millones de tabletas, la mayor cifra del mercado,
que supera a las de las otras tabletas táctiles combinadas. En su tienda de
aplicaciones hay más de 65 000 programas diseñados para ese dispositivo
portátil. Estas son razones de peso que motivan a Jobs a estar en el centro de la
esperada y mediática develación de la nueva iPad.
“La
gente se burlaba de nosotros cuando les decíamos que el iPad era mágico. Lo
cierto es que lo es”, dijo Steve Jobs en la conferencia. Tiene razón, cuando
Apple lanzó la primera versión del iPad, los escépticos señalaban al nuevo
dispositivo como un posible fracaso, de los muchos que ha experimentado la
compañía —como Newton, una línea temprana de asistentes digitales personales o
Pippin, una consola de videojuegos—, pero no lo fue. Más bien fue un ejemplo
más de que pocas corporaciones pueden mirar hacia el futuro como lo hace Apple,
que por sí sola abrió un nuevo segmento de mercado dejando a los competidores sin
más opción que seguir su huella para no perder un valioso pedazo de las ventas
que Deloitte calcula en 50 millones de unidades en el 2011.
La década Jobs
Al
regreso de Steve Jobs a la compañía, después de una salida momentánea, encontró
un Apple brillante, energética, caótica y nada funcional. Había superado
también varias crisis en el década de los 90 y aunque tenía clientes leales,
sus competidores más cercanos habían tomado ventaja.
Pero
la llegada de Jobs permitió que la empresa hiciera una reingeniería de su
modelo de negocio y comenzara un proceso que perseguía la innovación en todo lo
que creaba. De ahí nacieron el Powerbokk G3, la iMac y el iPod.
El
libro El modelo Apple, de Jeffrey L. Cruikshank, detalla el proceso que siguió
Apple para convertirse en la empresa más innovadora del planeta. El primer paso
es aportar a la investigación y el desarrollo.
En
el 2002, los ingresos de Apple cayeron de US$8,5 a US$5,7 billones, sin
embargo, el presupuesto anual de investigación y desarrollo aumentó de US$380 a
US$446 millones.
Estos
fondos, que eran mucho menores que el presupuesto de investigación de
principios de los 90 debían ser bien gastados, así que Jobs simplificó y
redirigió el negocio a cuatro plataformas de productos.
Esta
simplicidad la llevó también al diseño. Enfocándose en la apariencia de los
productos, Apple logró diferenciarse en un mercado que durante mucho tiempo no
se diferenciaba. Apple ha emergido como fuente de algunos de los diseños industriales
más sofisticados del mundo y eso ha ayudado a mantener vigente a la compañía.
Traducir a los
simples mortales
Según
Leander Kahney, autor del libro En la cabeza de Steve Jobs, en varias entrevistas
Jobs afirmó que el punto de partida del iPod no fue un pequeño disco duro o un nuevo
chip, sino la experiencia del usuario.
“A
medida que la tecnología se hace más compleja, Apple intenta convertirla en
comprensible para los simples mortales que cada vez la demandan más”, declaró
Jobs en el New York Times.
Estos
simples mortales se han convertido en seguidores leales de la compañía. Crear
culto, darlo a conocer y correr la voz, han sido los pasos de Apple para un
marketing a prueba de errores.
Este
culto se expande a su equipo de trabajo, un conglomerado de personajes
creativos y racionales que componen el mejor talento de Sillicon Valley. Los
bienes de la compañía no son solo los productos, sino las personas.
Steve
Jobs se ha asegurado de que el organigrama de Apple sea eficiente y dinámico,
recluta a las personas con mayor talento que pueda encontrar y les permite
desarrollar sus propias ideas, eso sí, deben después convencerlo a él. El jefe
ejecutivo busca “crear visión” y luego trabaja para que sus equipos se orienten
a la transformación, no a mantener siempre el orden.
Apple
planea construir un edificio circular “como una nave espacial”, en su ciudad
natal, Cupertino, que alojará a 12 000 empleados y será el mejor edificio de
oficinas del mundo, dijo el presidente ejecutivo de la firma, Steve Jobs.
La
búsqueda de perfección de la compañía liderada por Jobs ha causado que la
imagen de este hombre sea polémica, los rumores corren sobre su malhumor, pero
en realidad la búsqueda de excelencia le ha permitido a Apple ocupar el primer lugar
en innovación.
Esa
postura ha marcado una línea única en el desarrollo de productos de Apple, que
se desarrollan a través de interminables rondas de maquetas y prototipos que
son constantemente revisados. Y eso es así tanto en el software como en el hardware,
es un proceso fluido y repetitivo que a veces requiere volver a la mesa de
diseño o desechar el producto entero.
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