Durante toda su vida, Tom Monaghan, fundador de Domino’s Pizza en los Estados Unidos, se ha regido, tanto en los negocios como en general, por los principios de su fe católica. Tanto así que hace 10 años vendió su exitosa cadena de restaurantes y está dedicado a fundar diversas instituciones de ayuda a la sociedad.
Monaghan estimó que sus esfuerzos en la región alcanzan una inversión de US$6 millones que han servido para optimizar el campus. Además ha dedicado US$3.5 millones a la reconstrucción de la Catedral de Managua, Nicaragua, y apoya una misión en las montañas de Honduras, en San Pedro Sula.
Este esfuerzo tiene un fin determinado: promover los valores morales en el desarrollo del mundo actual.
Los 38 años de experiencia de este empresario estadounidense le enseñaron que es más fácil unir los buenos valores con el trabajo diario.
Para él, al estar entre la disyuntiva de hacer “lo correcto” o “lo rentable”, la decisión es fácil porque los principios y la fe le han enseñado a hacer lo primero. “Esto es algo que me ayuda a dormir bien por las noches”, señaló.
Monaghan aseguró que prefiere compartir esa parte de su fortuna que logró con Domino´s con la gente que más lo necesita. Para él, canalizar la ayuda en Centroamérica es la mejor opción porque hay una gran cantidad de población que lo necesita.
El camino que siguió con Domino’s tampoco fue el mejor. Tuvo que enfrentar grandes desafíos como el incendio de su principal sucursal, en 1967, y la deuda de US$1.5 millones que esto le implicó.
Después de esto, los tiempos mejoraron y el crecimiento se hizo latente. Es entonces, que tomó mayor conciencia de compartir el dinero de Domino’s, y tuvo la oportunidad de crear un pueblo llamado el Ave María Town, ubicado a seis millas de Miami, en Florida.
Ahí se estableció una comunidad de granjeros inmigrantes pobres, y para ellos se generó un mejor estilo de vida con todo lo necesario en cuanto a infraestructura. Reparó pozos y distribución de agua, electricidad y vías de tránsito. La única condición fue el buen comportamiento de los habitantes. “El propósito no es estar aislados, más bien es generar una ciudad con mejores condiciones”, enfatizó Monaghan.
El fundador de Domino’s Pizza aseguró que este fue un proyecto sin precedentes, pues se encontró frente a una localidad con todas las condiciones necesarias para desarrollarlo. Sin embargo, esa “ciudad modelo” es algo que no podría volver a hacer porque la inversión es demasiado grande.
El plan de Responsabilidad Social de dicho empresario no es algo que lleve al lado de su empresa. Él se separó de Domino’s para promover el apoyo a la sociedad. Así, viaja por varios países del mundo para que toda la clase de empresarios se inclinen por obras similares o colaboren en las que él fundó.
Comentarios (0)
Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.