Jaime Rosenthal Oliva, hombre de política, familia y negocios, encabeza uno de los grupos empresariales más emblemáticos de la región. Las cuatro columnas que hoy conforman el Grupo Continental, en Honduras, se construyeron con negocios aventurados y muy certeros, y sus planes de inversión no se detienen.
Si alguien ha llevado a la perfección la recomendación universal de diversificar al momento de invertir es el Grupo Continental, conglomerado de empresas que reúne a una serie de actividades productivas que van desde la crianza de cocodrilos hasta cementeras, pasando por bancos y canales de televisión.
Jaime Rosenthal Oliva es el patriarca de la familia que controla el Grupo Continental. Hijo de un inmigrante rumano, Yankel Rosenthal, quien llegó a Honduras en 1929 huyendo de la guerra y la represión en contra del pueblo judío en Europa del Este, es propietario hoy de al menos una treintena de empresas cuyo patrimonio supera los US$200 millones y reporta utilidades en el 2008 por encima de los US$12 millones.
Conocido por su éxito empresarial y su larga militancia política dentro del Partido Liberal que lo llevó a ser candidato presidencial en tres ocasiones y, en 1986, designado presidencial (vicepresidente), poco es sabido de su apego a la familia y de la importancia que le da al valor sentimental de las cosas más que al material.
“Mi papa es más que un padre, es un amigo, yo trato de hablar con él todos los días sobre cualquier cosa, le pido consejos y le cuento todo lo que me preocupa o sucede, lo considero mi mejor amigo”, así se refirió a él su hijo Yani Rosenthal, ex ministro de la Presidencia.
Histórica inversión
A sus 73 años todavía muestra inquietud por la situación política y social del país, pero también por continuar haciendo crecer su grupo empresarial.
“En los próximos años vamos a invertir todo lo que podamos conseguir prestado, hay planes para un proyecto turístico hotelero de US$200 millones a largo plazo y de una hidroeléctrica de US$300 millones, la dificultad es la posibilidad de obtener créditos en estos momentos de inestabilidad en el sistema financiero mundial, hay muchos planes, incluso en la política… uno tira la toalla hasta que está muerto”, sentenció.
Y es que la inquietud empresarial no abandona a don Jaime. Recientemente iniciaron la inversión privada más grande en la historia del país, de más de US$140 millones que convirtió a Cementos del Norte, S.A. (Cenosa) en una de las más grandes de Centroamérica, con potencial para producir 4300 toneladas de cemento cada día.
“Esta inversión hizo que nuestra planta sea además la más eficiente del área, porque es la que menos combustible y electricidad consume, además nos convierte oficialmente en el único capital independiente, además de Cementos Progreso en Guatemala, que posee una cementera en Centroamérica; en todos los otros países los propietarios son Holcim o Cemex, total o parcialmente, en Honduras está LaFarge y nosotros”, recordó.
Esta cementara la adquirieron como parte de los programas de privatización del Estado que la vendió en 1993 en subasta pública, por el equivalente a US$100 millones. “Todos nos decían que estábamos locos, era una cantidad estratosférica, pero nos estábamos adelantando al inicio del proceso de devaluación de la moneda, la compramos cuando el lempira estaba 4 por 1 dólar, y pronto el lempira valía la mitad de eso”, recordó mostrando su colmillo empresarial.
Enseñanzas
“Los orígenes de mi familia son como los de muchos inmigrantes que vinieron a Honduras a principios de siglo huyendo de la violencia y la guerra, mi papá Yankel Rosenthal se dedicó al negocio de la representación de empresas extranjeras y a la importación, desde Seguros Lloyd’s y AIG, recuerda don Jaime.
Desde aquel momento se iba creando la idea de generar empresas alrededor de la familia Rosenthal. “Varias empresas fueron saliendo por necesidad y otras por conveniencia o coyuntura, pero la verdad que no hubo ningún plan preconcebido de crear el Grupo Continental”, afirmó.
Su incorporación en el ambiente de los negocios se dio en 1958, cuando regresa al país después de obtener su título de Ingeniero Civil en el MIT y de estudios superiores de Economía en el Sloan School of Business, dependiente de esa misma prestigiosa universidad de Massachusetts.
“Regresé a Honduras a trabajar junto con mi padre y el inversionista norteamericano Alvin Barrett, quien al inicio contrató a mi padre y luego lo hizo socio en todas las actividades empresariales, desde vender secadoras de café, a realizar inversiones en ingenios azucareros, cervecerías, bancos y molinos harineros, donde en todos tenían participación muy minoritaria”, recordó.
Rosenthal refleja en sus ojos el mismo respeto y orgullo cuando habla de su padre, que el que sus hijos ahora sienten por él. “Trabajar con mi papá era toda una enseñanza, yo venía orgulloso con mi título de MIT creyendo que lo sabía todo, pero ahí junto a él fue donde realmente aprendí a trabajar y el negocio”, afirmó Rosenthal. Su padre falleció en 1979.
Con su llegada al naciente grupo empresarial aportó una visión más moderna de los negocios, que acompañada con una coyuntura legal dio inicio a lo que ahora es la división financiera del Grupo Continental.
“En 1957, la ley hondureña prohíbe que capital extranjero esté involucrado en el negocio de las aseguradoras, un año después regreso a Honduras del MIT y se crea Seguros Continental, que luego por otra coyuntura, esta vez por la costumbre de los hondureños de adquirir seguros a través de bancos, obliga a la creación del Banco Continental en 1972”, recordó.
En esa época nacía lo que ahora se conoce como Supermercados Financieros y a raíz de ello crea bajo la misma sombrilla una arrendadora, una almacenadora de depósitos y una correduría de valores —que luego se convirtió en casa de bolsa— y después se abrió una financiera, que completó la división financiera del Grupo.
Pero a la par del nacimiento de un nuevo “imperio económico” se produce también su incursión en la política, extrañamente, a pesar de ser desde aquel momento un poderoso empresario se convierte en el fundador del movimiento de Izquierda Democrática en Honduras.
“Yo siempre he sido medio revolucionario, me metieron a la cárcel e incluso me quitaron un periódico en 1968 por organizar protestas junto con líderes sindicales en contra del Protocolo de San José, que establecía impuestos sobre venta de hasta 30% en todos los países del área que afectaba a los más pobres, estuvimos a punto de quitar del poder al entonces presidente Oswaldo López Arellano, y al final ganamos porque la decisión se retiró”, recordó Rosenthal.
En la actualidad está retirado de la actividad política directa, luego de tres intentos por llegar al poder, pero su lugar lo ha tomado su hijo, Yani, quien ya fue ministro de la Presidencia en la primera mitad de este gobierno y actualmente es candidato a diputado por el Partido Liberal.
Divisiones
Paralelo a esta activa participación política, el Grupo Continental fue diversificándose hasta crear cuatro divisiones, además de la financiera: la de agronegocios, que incluye plantaciones de cacao, empacadora de carne,
crianza de cocodrilos, caña de azúcar y hato ganadero; bienes raíces, con la constructora Condelta, Cementos del Norte, la desarrolladora Repartos Continental, el Parque Industrial Zip Continental, edificios de apartamentos y centros comerciales, y a futuro un proyecto hidroeléctrico; y la división de medios de comunicación, que incluye Diario Tiempo, Canal 11, Canal 12 y Cable Color, con sus servicios de telefonía fija, Internet y TV por cable.
“Tenemos muchos proyectos de negocios a futuro, hay un plan ya establecido, pero quizá el que me tiene más motivado no es empresarial, sino la Fundación Jaime Rosenthal Hidalgo para la Protección de la Flora y la Fauna, en honor a mi fallecido hijo, que se creará con un capital de L200 millones (US$10 millones) a raíz de un impuesto del 5% de las utilidades que establecí para todas las empresas del Grupo durante los próximos 10 años”, manifestó, mostrando enorme entusiasmo.
Esta fundación, reiteró, será la más grande del país, instalada en un área de 1400 acres de terreno cubierta de árboles de caoba y teca, crianza de cocodrilos e incluso leones, algunos de los cuales ya están en edad adulta, donde se dará además capacitación a artesanos hondureños para mejorar el valor agregado de sus productos.
“Ya se tienen contactados instructores de Italia y España para ellos, e iniciarlos a la vida microempresarial, además será un parque tipo reserva natural para poder ir a pasear en familia”, afirmó el empresario que considera a este proyecto de enorme valor sentimental para perpetuar la memoria de su fallecido hijo.
Por el momento, el Grupo seguirá invirtiendo en el país mientras tenga posibilidades de hacerlo. Retomando sus propias palabras, es hasta el último suspiro que “uno no tira la toalla”.
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