Mantener
la energía nerviosa gerencial alineada y enfocada, puede brindar retornos
extraordinarios al contratar consultorías de negocios.
Mauricio
Mena: Director general de la empresa Bac & Asociados y miembro del Consejo
Editorial de Mercados & Tendencias
El consejo oportuno e informado, el aporte
bien elaborado de un punto de vista diferente, el análisis independiente y la
investigación objetiva siempre han sido elementos fundamentales en la toma de
decisiones para innumerables líderes en todas las áreas del quehacer humano.
Estas columnas han hecho prosperar
la consultoría de negocios. Aún hoy, en medio de la más grande revolución de la
información y el conocimiento que ha vivido la humanidad, la consultoría
continúa siendo uno de los aliados más importantes y solicitados por los
empresarios y gerentes.
Las firmas consultoras, académicos y
consultores independientes han contribuido extraordinariamente al desarrollo de
la teoría y la práctica de la gestión de negocios a escala mundial.
Al mismo tiempo, son poderosos
vehículos para la difusión de este conocimiento. Algunos expertos opinan que
hoy día no es tan importante el acceso a la información, sino la capacidad de
convertirla en decisiones efectivas que discriminan lo pasajero de lo
estratégico.
Los blogs y las redes sociales ponen
a disposición de todos información de último minuto sobre acontecimientos,
noticias y resultados.
Estar “actualizado” parece ser un
término cada vez más obsoleto. “En línea” y “en tiempo real” podrían ser
expresiones más apropiadas.
No imagino una navegación exitosa en
esta turbulencia sin una verdadera mancuerna entre empresarios, gerentes y
consultores.
En los últimos 20 años, hemos visto
cambiar para bien el negocio de la consultoría en nuestra región. No solo se ha
multiplicado, sino que la relación con los empresarios y gerentes ha madurado.
Estos últimos reconocen el valor y
la efectividad de enfocarse en “hacer que las cosas sucedan”, por lo que no es
raro verlos trazar el campo de acción para ellos y sus equipos a la vez que
delimitan áreas de trabajo que pueden delegarse a un consultor externo.
Muchos han descubierto que el solo
hecho de que la energía nerviosa gerencial —uno de los recursos más importantes
y escasos en las organizaciones de hoy— se mantenga alineada y enfocada, puede
brindar retornos extraordinarios.
Por su parte, el buen consultor ha
comprendido que servir a las empresas de hoy requiere conocimientos cada vez
más especializados y actualizados.
En consecuencia, el escenario de la
consultoría luce más fragmentado y demanda la creatividad de las empresas del
sector para establecer alianzas que logren integrar soluciones a la medida de
cada cliente y de cada estrategia.
Los años que vienen nos harán
testigos de una relación cada vez más simbiótica entre empresarios, gerentes y
consultores para producir casos de éxito.
No es raro que la consultoría “de
recomendaciones” comience a dar paso a una responsabilidad más compartida. Cada
quien en su trinchera, pero ambos comprometidos con un fin común: la estrategia
de la empresa.
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