En Centroamérica, entre el 35 y 45% de todas las transacciones bancarias se realiza desde alguna fuente remota, y su tendencia de crecimiento supera en algunos casos el 78%.
Julio R. Medina
Hay tres elementos axiomáticos que determinan la necesidad del servicio bancario online hoy en día: uno es que el costo del espacio físico para instalación de oficinas bancarias es cada vez más alto; otro que el desplazamiento físico de las personas conlleva costo, tanto monetario como de tiempo, y el tercero que las señales u ondas electromagnéticas llevan cada vez mayor carga de datos a más velocidad y con mayor seguridad.
El fenómeno de la consulta y aprovechamiento en forma remota de los productos que ofrece el sistema financiero se considera un paso normal y casi obligatorio en un mundo cada vez más globalizado y tecnificado, en la medida que los medios y desplazamientos físicos suben de precio, los virtuales bajan cada vez más de valor y se vuelven más eficientes.
Hoy en día en Centroamérica, entre el 35 y 45% de todas las transacciones bancarias se realizan desde alguna fuente remota y su tendencia de crecimiento supera en algunos casos el 78% anual, en gran medida por la combinación de una amplia cobertura de teléfonos celulares y una creciente conexión de Internet, sobre todo en el sector laboral, la llegada de corporaciones bancarias de origen asiático, europeo o norteamericano y la consiguiente transferencia de tecnología hacia el área.
Costo beneficio
Según Jacobo Prudot, gerente general de SAF, empresa encargada de generar programas de banca online en Honduras, la tendencia mundial es que los bancos abran sucursales cada vez más pequeñas y doten al cliente con todas las facilidades para pagar o cobrar utilizando órdenes desde el lugar donde se encuentren y a la hora que decidan hacerlo; moviéndose físicamente a la sucursal únicamente en casos excepcionales.
“La herramienta más barata en poder de todo sujeto con actividad económica es el celular. Esto supera con creces a los sujetos económicos en posesión de una computadora. Como conse- cuencia, la banca por celular se nutrirá más con personas que hoy van físicamente al banco que con los que utilizan la computadora”, adelantó.
De acuerdo con el experto, este paso se considera hoy en día muy normal y casi obligatorio, “en la misma forma que una máquina de refrescos y galletas opera a menor costo que una persona sirviendo los mismos productos en un kiosco, la banca en línea tiene un costo por transacción mucho más bajo que la presencial, ya que en esta se requiere una sala de espera, seguridad, aire acondicionado, energía eléctrica, una computadora y una impresora del banco y como mínimo, un cajero humano. Mientras tanto, en la banca en línea, el usuario utiliza su propio espacio y equipo para autoservirse”, aseguró.
Según su colega costarricense, Hubert Arias Zamora, Business Development Director de Smartsoft, una empresa especializada en el desarrollo de aplicaciones contra el fraude y el lavado de dinero, la realidad ha demostrado que el retorno de la inversión de establecer una plataforma online se ha logrado entre 3 y 6 meses después de que se lanza la aplicación. “Los ahorros pueden alcanzar los cientos de miles o millones de dólares anualmente para los bancos que las han implementado”, reveló.
Esto es refrendado por funcionarios de Banreservas de República Dominicana, una de las entidades de la región que ya ofrece a sus clientes este tipo de facilidades de transacciones en línea móvil.
Aunque algunos en forma tímida, y otros de manera más agresiva, el e-bank ya está en Centroamérica para quedarse. Carlos Briceño, gerente general del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro) de Nicaragua, miembro del Grupo Laffise, dijo que actualmente ofrecen más de 150 servicios o funcionalidades a través de su plataforma electrónica, Banc@Net.
Dudas y temores
Por su parte, Estuardo Echeverría, CIO de Banco Agromercantil (BAM), entidad que tiene presencia en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, señaló que actualmente ofrecen servicios de notificación de transacciones por medio de SMS, denominado BAM Alert, y también un set de transacciones que incluye pagos de servicios, pagos a terceros y consultas desde el teléfono celular, canal denominado BAM Cel, y toda un conjunto de opciones bancarias por medio de la Web denominado BAM Net, pero todavía enfrentan una limitante para que el servicio sea mejor aprovechado por el usuario: el temor a la fuga de información en las transacciones.
“El número de usuarios de banca por Internet en el BAM de Guatemala ha venido registrando un promedio anual de crecimiento de 36% desde el 2002, motivado por la comodidad, seguridad, confiabilidad y sencillez al realizar transacciones, pero aún hay un alto número de usuarios que no se atreven a utilizar su celular para transacciones bancarias, por cultura o prejuicio de poca seguridad en la transacción”, añadió.
Según Arias Zamora, en cierta forma este temor se justifica, aunque existen también herramientas para asegurar total confianza en que la información del usuario no será interceptada por nadie.
“Hoy en día existen múltiples técnicas, algunas de ellas muy sofisticadas, que permiten comprometer la información sensible, incluyendo la necesaria para realizar los accesos a los servicios financieros y realizar fraude, como el phishing, el pharming, los keyloggers, diversos tipos de sniffers, malware, spywares, que capturan la información del cliente, se la envían a un defraudador y este suplanta la identidad del usuario al acceder a sus servicios financieros electrónicos”, afirmó.
Todo esto produce grandes pérdidas monetarias, de prestigio y confianza en perjuicio de la institución financiera o del cliente, según la asignación de la responsabilidad por el tipo de fraude realizado, pero paralelamente existen medidas para mitigar estos riesgos.
“A nivel mundial hay tres tendencias en seguridad para banca online, una es la autenticación segura de los clientes; actualmente, adicional al usuario y contraseña, muchas instituciones están utilizando doble o triple autenticación a través de mecanismos como tokens, tarjetas de coordenadas, teclados virtuales, SMS keys y dispositivos biométricos; también está el análisis de comportamientos individuales por cliente y de tendencias de fraude y, por último, la figura de la encriptación de datos sensibles a través de estándares como PCI (Payment Card Industry)”, recordó el experto.
El ejecutivo costarricense dijo que se ha demostrado a nivel mundial con múltiples casos —RBS WorldPay, Heartland, entre otros— que comprometer la información financiera es un asunto de tiempo y empeño de los defraudadores y hackers, por lo que la nueva consigna es “hacer los datos inservibles”, de manera que si llegan a ser comprometidos no puedan ser descifrados.
En BAM de Guatemala se han adelantado a estos peligros, ya que utilizan protocolos de encripción que permiten enviar un mensaje de texto cifrado desde el celular hacia el banco, utilizando tecnologías conocidas como SLIM SIM, que es una especie de calcomanía que se acopla al SIM del celular, sin importar qué compañía de celular se utilice ni el modelo de este, y que evita cualquier interferencia en los datos que se envían desde el móvil hacia la entidad bancaria.
Más allá de los temores y las dudas de algunos usuarios, el influjo del e-bank es imparable en Centroamérica y se convierte ya no en un servicio adicional para atraer a un cliente, sino en una obligación para no perderlo.
“Un programa de e-bank en la actualidad puede realizar cualquier transacción que la institución financiera disponga mediante la comunicación vía Internet, incluso posiblemente, la legislación vaya en Centroamérica muy atrás del mundo real, para el caso, la aceptación de la firma digital todavía no ha sido legalizada en todos nuestros países”, recordó Prudott.
Según Giovanny Portuguez, gerente general de Lidersoft, otra compañía costarricense encargada de producir software para bancos, afirma que la respuesta del sistema financiero centroamericano a esta demanda del mercado será más agresiva en los próximos años, “para diferenciarse de competidores y la oferta de servicios tradicionales, para penetrar nichos de mercado con potencial de desarrollo, para consolidar el uso de lo que algunos llaman el ‘dinero móvil’, habilitado a través de canales electrónicos para viajar con la facilidad y seguridad de un mensaje de texto”.
Proyecciones
En Banreservas de República Dominicana prevén que las iniciativas móviles crecerán en los próximos meses por las ventajas que ofrece la red 3G y el incremento en el uso de aplicaciones en los celulares, a través de los minimensajes. Su servicio de NetBanking Mobile incrementará las posibilidades transaccionales en los próximos meses.
Xavier Viñals, gerente senior de Débito y Servicios Financieros Electrónicos de Scotiabank de El Salvador, aseguró que las tendencias futuras se orientan al empowerment del cliente, en una mejora de las visualizaciones, la posibilidad de realizar consultas segmentadas, administrar límites y usuarios, apertura de productos en línea, opciones multibanco, manejo multimoneda, ofertas personalizadas, consolidación/cruce de operaciones entre los componentes de los grupos financieros, como la banca de inversiones, la banca de seguros y la banca patrimonial, para mencionar algunos.
“Las regiones de Norteamérica y Europa han llegado a niveles de especialización que hacen que las fronteras no determinen el tipo de servicios, sino que el nicho en que se encuentran determina el tipo y la forma en que se ofrecen”, señaló. Viñals afirmó que actualmente 4 de cada 10 transacciones en su banco se realizan en canales o utilizan servicios electrónicos, que incluyen banca por Internet, banca telefónica, cajeros automáticos y compras POS.
Imparable
Briceño, gerente de Bancentro de Nicaragua, fue más allá, al asegurar que en el futuro las oficinas bancarias como las conocemos hoy desaparecerán. “La tendencia es que ya no será necesaria la presencia física de nuestro cliente en nuestras instalaciones”, reiteró. De acuerdo con Prudott, la demanda es generalmente lo que motiva el surgimiento de la oferta.
“En su momento fue más difícil justificar ante la junta directiva del banco la instalación de los primeros cajeros automáticos que lo que toca ahora justificar las inversiones en tecnología para la banca en línea. En un mundo tan informado, no hay duda de que los bancos tienen que ampliar sus servicios de banca móvil, por lo tanto, la única decisión a tomar no es si lo hacen, sino cuándo”, expresó.
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