Con destellos de estabilidad, creciente acceso a la
tecnología y competencia de mercados, el país aspira a mantener sus resultados
en el 2012.
Maribel de los Santos
La venta nacional de vehículos disminuyó en aproximadamente
un 30% en el periodo enero-noviembre de este año. El resultado negativo obligó
a las agencias del sector a hacer malabares con el objetivo de mejorar sus
ofertas y, con esto, lograr equilibrar las ventas.
Para algunos, los golpes de la crisis de los mercados
europeos y estadounidense han sido enfrentados de manera admirable por el país
caribeño. Sin embargo, un informe del Instituto de Competitividad ADEN, de
octubre de este año, concluye que la competitividad de República Dominicana
tuvo una desmejora de un 0,32%, en relación al periodo anterior, estimado en
abril del 2011.
Según la citada investigación —que comprende aspectos
institucionales, de infraestructura, estabilidad macroeconómica, salud y
educación y otros como las expectativas de la población, las condiciones de
competencia en los mercados y de eficiencia en la relación laboral y el acceso
a la tecnología— el déficit se encuentra en las partidas de estabilidad
económica y expectativas de la población, mientras que lo positivo está
representado por las partidas de acceso a la tecnología y competencia de
mercados. “Los aspectos institucionales muestran una mejora en promedio, aunque
con cierto grado de ambigüedad hacia su interior” cita el informe.
El economista Alejandro Tapé, uno de los autores de este
documento, explica que el entorno competitivo de República Dominicana se
muestra relativamente estable para el 2011, pero resalta que existen las
condiciones de mayor inflación y tipo de cambio real en descenso, que podrían
afectar la competitividad en caso de ser desatendidas.
El investigador explica que en el país no se está realizando
un proceso masivo de inversión de I+D (investigación y desarrollo), fundamental
en la mejora de la competitividad, salvo en los sectores vinculados al turismo
y la tecnología y en algunas zonas geográficas específicas, pero no se dispersa
ni el territorio ni en todas las actividades económicas, como sí ocurre en
otros países de Centroamérica, como Panamá y Costa Rica.
Respecto a las tecnologías de la información, Ricardo Anjel
Muñoz, director ejecutivo de Oracle Caribbean, da fe de que los empresarios de
la República Dominicana están conscientes de la importancia de lograr cierto
nivel de avance tecnológico para lograr ser competitivos.
“Veo un ambiente positivo en República Dominicana, muy
diferente a otros países del Caribe que apenas están revisando qué quieren
hacer y cómo. De ese grupo es uno de los países más avanzados”, subraya.
El ingreso no alcanza
Medir el impacto social de acuerdo con las altas y bajas de
los distintos indicadores de la competitividad es un asunto complejo.
El estudio de opinión pública Latinobarómetro permite al
menos revisar la percepción de los
ciudadanos de la región en relación con los últimos efectos de los procesos
que intervienen en la competitividad.
Según este, la variación con base en la imagen de progreso en los ciudadanos de República Dominicana disminuyó
13 puntos durante el 2011, junto con otros 13 países de la región; entre ellos
Costa Rica, Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
“En República Dominicana se registra la mayor proporción de
personas que dicen que el ingreso no les alcanza y tienen grandes dificultades,
con un 23%”, se indica en el estudio. Otro dato a resaltar es que el 27% de los
dominicanos piensa que el principal problema del país radica en las cuestiones
económicas. Y otro más: el 34% de las familias dijo que al menos uno de sus
miembros menores de 30 años no estudia ni trabaja; este es un resultado por
encima de todos los países de la región, lo cual impacta gravemente en términos
de competitividad.
En materia de seguridad ciudadana, el 11% de los dominicanos
piensa que el problema social más grave es la delincuencia.
Durante el 2011, las debilidades competitivas del país
repercutieron en la inflación alimentaria, que según datos de la Organización
de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se situó
por encima del 10%, al igual que en El Salvador y Honduras.
A finales de este año, los centros comerciales reportaron
alzas en productos básicos de la canasta familiar. Estas fueron en parte
consecuencia del alza de los combustibles, que a su vez también provocaron un
aumento de aproximadamente un 20% en el precio de los pasajes del transporte
público.
El aumento de la delincuencia que a finales de año obligó al
Gobierno a incrementar el patrullaje policial nocturno, podría explicarse a
partir de los déficits en educación y
del aumento del costo de la vida, a pesar de la modesta reducciónen la tasa de
desempleo registrada a finales del 2010.
Lo social dentro de
lo económico
“Con la recuperación,
el empleo debe sustituir a la asistencia social, de manera que la política
económica debe proveer empleo para que la asistencia quede solo reducida a los
casos más extremos (los niños, los ancianos, los desvalidos o quienes no tienen
capacidad laboral por alguna desventaja física)”, resalta Alejandro Tapé,
respecto a lo social. Explica que es claro que en tiempos de crisis las
políticas sociales cobran una dimensión mayor, pues se tornan más urgentes y
deben ser más cuantiosas para evitar males mayores, pero que con la
recuperación deben ser inteligentemente desmanteladas, para no crear incentivos
equivocados.
De su lado, Andrés van der Horst Álvarez, del Consejo
Nacional de Competitividad, opina que es tiempo de que se incluyan algunas
políticas sociales dentro de las políticas económicas, como por ejemplo la
partida de educación, de manera tal que esto se considere como una inversión y
no como una ayuda. El ministro cree que el empresariado nacional ha estado asimilando
la necesidad de cambiar de modelo y dejar atrás la vocación de hacer negocios
con base en ventajas y favores. “En momentos de crisis es fundamental
introducir innovaciones para ser competitivos, añadir valor a través de la
diferenciación, porque en los productos diferenciados está la fuerza de la
competitividad, más que en el producto mismo”, destaca.
Manuel García Arévalo, ministro de Industria y Comercio,
piensa que a pesar de la desaceleración actual de las grandes economías aún
existen mercados potenciales por medio de los cuales los productores pueden
expandir sus cuotas de mercado. “Esto no solo motiva, sino que obliga a que se
intensifiquen los esfuerzos para lograr un repunte y diversificación de las
exportaciones en un ambiente mundial de baja demanda y fuerte competencia”,
dijo el funcionario a Mercados & Tendencias.
Las claves para la recuperación serían lograr la estabilidad
macroeconómica y cambiaria, así como la confianza de los diversos sectores
productivos. Según el Latinobarómetro, el 63% de los dominicanos aseguran estar
satisfechos con la vida.
Politica: Hora de
decidir
Se avecinan elecciones en el país. Danilo Medina,
oficialista, apuesta por la agricultura y la agroindustria; Hipólito Mejía,
expresidente de la República, promueve un cambio de modelo económico.
A Trujillo lo mataron en el 61, pero parece que hasta estas
fechas, en el ambiente político de República Dominicana, las figuras
paternalistas todavía están a la orden del día. Los candidatos a la presidencia
de los partidos mayoritarios son Danilo Medina, por el Partido de la Liberación
Dominicana —que actualmente está en el poder y cuya candidata a la
vicepresidencia es la primera dama de la nación, Margarita Cedeño de Fernández—
e Hipólito Mejía, por el Partido Revolucionario Dominicano, junto a Luis Abinader
como segundo al mando. La captación de los votantes comunes se hacía en gran
parte con canciones de cuna, hasta que a finales de año la Asociación de
Industrias de República Dominicana (AIRD) los convocó para dar cuentas de sus
propuestas de gobierno.
Durante el encuentro con la AIRD, Mejía señaló lo que
consideró como el despilfarro de recursos dentro del Gobierno actual y el
crecimiento desordenado de las nóminas y nominillas, mientras Medina criticó la
privatización de las empresas eléctricas durante la pasada gestión del primero
(2000-2004).
El politólogo dominicano Pedro Catrain explica que mientras
el discurso de Mejía hizo un mayor énfasis en los temas de agricultura y
agroindustria, el de Medina se centró en un cambio de modelo económico, que podría
estar tomando distancia de la política económica actual del Gobierno, al
proponer un pacto social y un pacto fiscal capaz de establecer fuertes
compromisos para el Estado dominicano.
Esta propuestas, a
juicio del experto, deberían tomarse con moderación, considerando que la clase
política dominicana tiene reputación de irrespetar sus propias propuestas
electorales.
¿Cómo llegamos aquí?
Dentro del debate económico, uno de los proyectos más
cuestionados socialmente durante el 2011 fue el del metro de Santo Domingo, que
se espera absorba aproximadamente el 47% de la inversión estatal, lo que para
muchos representa una afrenta a los graves problemas económicos y sociales que
aquejan a la nación. La constante variación en los precios de los combustibles,
justificada por los conflictos del Medio Oriente, y los aumentos en las
facturas eléctricas fueron también otros puntos críticos de discusión.
Siguiendo varios de los análisis publicados mes a mes por la
Unidad de Políticas Públicas del Observatorio Político Dominicano, el aumento
de los precios de los combustibles obligó al Gobierno a aplicar una serie de
medidas que, según declaraciones del presidente emitidas a través de una
teletransmisión en cadena a principios de año, llevaron a disminuir el gasto gubernamental
en un 12%. En esa ocasión, Fernández también anunció la eliminación por 1 año
de todas las exoneraciones del impuesto que grava la transferencia e
importación de bienes industrializados (ITBIS) y de impuestos de aduanas a las
instituciones gubernamentales, autónomas y descentralizadas. El Gobierno
también se propuso reforzar las políticas de apoyo e incentivos para los
productores nacionales; esto incluiría las fases de preparación de tierras y
comercialización de ciertos productos. En el área de salud pública se buscaría
aumentar a 150 000 el número de embarazadas con insumos para nutrición.
En relación con el sector eléctrico, el Gobierno se mostró
renuente a un nuevo aumento del 18% a la tarifa del servicio, sugerido por el
Fondo Monetario Internacional para aplicarse a partir del 2012. Tanto así que a
finales de año, el vicepresidente ejecutivo de la Corporación Dominicana de
Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Celso Marranzini, amenazó con presentar
la renuncia de aplicarse el requerimiento del FMI.
En tanto, dentro de las políticas aplicadas en el tema de
ciencia y tecnología destacó la inversión para los Centros Tecnológicos
Comunitarios del Instituto Dominicano de Telecomunicaciones (Indotel) y el
Parque Cibernético de Santo Domingo.
La labor del Banco Central en el tema de la estabilidad
monetaria fue positiva, ya que permitió un equilibrio de precio y de cambio.
Este es el mismo organismo que en noviembre reportó un crecimiento de 4,2% del
PIB real para el periodo enero-septiembre del 2011.
Números que mienten
¿Pero de qué manera estas políticas se traducen finalmente
en desarrollo? Un análisis que se proponga incluir al desarrollo debe también
tomar en cuenta otras variables como educación, medioambiente y seguridad
ciudadana, y no únicamente las políticas públicas aplicadas a aquellos sectores
implicados directamente en la dinámica económica.
Pedro Catrain explica que a pesar de que República
Dominicana tiene tasas elevadas de crecimiento, está sumergida en lo que llama
un círculo vicioso de atraso. “Somos un país con baja calidad de la educación,
con falta de competitividad, con instituciones débiles, con un alto nivel de
inseguridad ciudadana, con un baja capacidad de atraer inversiones extranjeras,
con niveles de pobreza y exclusión social elevados, un sistema energético caro
e ineficiente, por lo tanto parece que nuestro desarrollo seguirá siendo lento,
desigual e inestable”, resalta el actual candidato a diputado por el partido
Dominicanos por el Cambio, una organización que dentro del escenario electoral
actual puede catalogarse de alternativa.
Durante el 2011, distintas organizaciones no partidistas
locales criticaron el incremento del gasto público del Gobierno central y
manifestaron su preocupación frente al endeudamiento externo, que siempre
desemboca en voraces reformas fiscales y que finalmente contribuye con el
agravamiento de la desigualdad social.
Para hablar del futuro económico cercano de la República
Dominicana y de cualquier otro país, hoy día debe necesariamente ser considerada
la volatilidad del panorama económico internacional, que lógicamente condiciona
las políticas de una sociedad en vías de desarrollo.
Estudiar las propuestas reales de los candidatos
presidenciales y zafarse del efecto de las estrategias de campaña que se alejan
de la institucionalidad podría ser la única fórmula efectiva para predecir los
distintos resultados posibles.
Agro: Siempre es
indispensable
El año pasado la producción de arroz se había declarado como
autosuficiente, pero para el 2011 se enfrascó en una especia de montaña rusa.
“Arroceros huérfanos”, decía una de las pancartas de los
cientos de miembros de la Federación Nacional de Productores de Arroz de
República Dominicana durante una de las protestas organizadas por este gremio,
en exigencia del incumplimiento del Ministerio de Agricultura de un programa de
pignoración y el paro de las importaciones masivas, las cuales se estima
ascendieron a US$14,8 millones.
Pero los elogios de Kieswetter pronto se vieron empañados
por la denuncia de la Federación Dominicana de Comerciantes (FDC) -hecha a
través de los medios de comunicación a finales de noviembre- cuyos
representantes alegaron la existencia de un oligopolio consentido por el
ministerio, en la importación de productos agrícolas de consumo tradicional,
tales como cebolla, papa, azúcar y arroz inclusive.
A finales del 2010, la producción nacional del grano, cuya
magnitud sobrepasó los 12 millones de quintales, 400 000 quintales más que en
el 2009, se había catalogado de autosuficiente. En ese mismo año, a esta
producción fueron incorporados 250 000 quintales más cosechados en la próspera
zona noroeste.
Según los datos del FLAR (Fondo Latinoamericano para Arroz
de Riego), debido al excedente ese año se exportaron aproximadamente 30 000 toneladas
métricas del producto. El idilio no duró mucho. En el primer trimestre del año,
la producción de arroz disminuyó en 1,3% en volumen, para una caída del 54,8%,
por lo que el aumento en los precios de venta no se hizo esperar.
Un informe del Banco Central indicó que la causa había sido
una contracción del área cosechada y el decrecimiento de los rendimientos de
los cultivos. Luego vinieron las protestas de los productores, hasta que
finalmente se revisaron nuevas posibilidades de exportación.
Parte importante de la canasta familiar dominicana, el arroz
es considerado como el producto protagonista en términos de producción y
demanda, incluso por encima del banano, que tiene gran demanda en el exterior.
Un informe del 2010 del Ministerio de Agricultura de
Dominicana, sobre siembra, cosecha y producción, revela que este producto
ocupaba el 15% del total del área sembrada a nivel nacional, superado solo por
el plátano, cuyo porcentaje es de 22%.
A finales de este año, la versión oficial apuntó que la
estructura productiva del sector agropecuario en República Dominicana cuenta
con el potencial para satisfacer el 80% de la demanda nacional. Al mismo
tiempo, un informe de Intermón Oxfam (organización internacional dedicada a la
cooperación para el desarrollo) denunciaba el desplazamiento de los productores
nacionales, a raíz de una expansión de las importaciones desde Estados Unidos,
tras la entrada en vigor del acuerdo comercial RD-Cafta.
A finales de año, Agricultura realizó la firma de un
convenio de cooperación técnica y científica con el Ministerio de Desarrollo
Agropecuario de Panamá, durante la cual el ministro de ese país, Emilio José Kieswetter, señaló al
sector dominicano como uno de los más fuertes de Latinoamérica. Pero según la
FAO, el aporte a la economía nacional del sector agropecuario dominicano ha
descendido su participación de un 20% en la década de los 70, a aproximadamente
un 8% en la actualidad. Este sector representa el 5,1% del PIB en un país donde
sus medianos y pequeños productores solo poseen el 22% de la tierra.
Cambio climático:
mucho más que huracanes
El aumento de los niveles del lago Enriquillo ha provocado
el desplazamiento de cientos de agricultores.
Un dolor de cabeza para la comunidad científica dominicana.
El desbordamiento de la mayor reserva natural de agua de las Antillas este año
dio mucho de beber a varias instancias gubernamentales y a gran parte de los
moradores de las provincias Independencia y Bahoruco, dedicadas a las
actividades agrícola y ganadera.
“Siempre que la recarga neta anual del lago Enriquillo sea
superior a los 750 millones de metros cúbicos, como ha sido en estos años,
entonces el nivel del lago va a subir y va a recuperar los espacios y las
tierras vecinas que siempre le han pertenecido desde mucho antes de que el ser
humano habitara por primera vez sobre esas tierras inhóspitas”, explica el
geólogo dominicano Osiris de León en “Causas y consecuencias de la crecida de
los lagos Enriquillo y Azuei”, un documento elaborado para la Academia de
Ciencias de la República Dominicana.
De León explica el inicio del aumento de los niveles del
lago a partir de la tormenta Noel, que a finales del 2007 descargó 700
milímetros de lluvia en solo 5 días. Para él, la hipótesis que sustenta que el
crecimiento del lago se debe al incremento del nivel del mar a consecuencia del
derretimiento de los glaciares polares no es válida, debido a que de ser así,
ya habrían desaparecido todas las playas dominicanas. Aunque descarta varias
hipótesis más, sí valida una que sugiere que el cambio climático mundial está
produciendo mayor evaporación en la superficie del mar tropical y que esa
evaporación causa más lluvias sobre la región tropical, pero solo en parte, ya
que no explica por qué la evaporación de los lagos se ha reducido.
Se calcula que el daño a zonas agrícolas y ganaderas a causa
de la variación en los niveles del lago asciende a decenas de miles de
hectáreas. Para contrarrestar esto, inicialmente las entidades competentes
ubicaron33 000 tareas en zonas aledañas para los aproximadamente 500
productores afectados. De acuerdo con declaraciones de Juan Vásquez, director
de producción del Ministerio de Agricultura, para el 2012 se entregarán otras
47 000 tareas. En octubre, esa instancia estimó que el costo económico inicial
de esta variación ambiental sería de RD$3000 millones (US$78,1 millones) en
ordenamiento del territorio y nuevos asentamientos humanos, entre otras
medidas.
Finalmente, en noviembre, el presidente Leonel Fernández
declaró a la zona entorno al lago en estado de emergencia y dispuso que el
Instituto Agrario Dominicano, el Instituto Dominicano de Recursos Hidráulicos y
el Ministerio de Cultura trabajaran en conjunto para el acondicionamiento del
área. Estos trabajos incluyen la instalación de redes de riego, la construcción
de cercas, además del desmonte y la preparación de tierras.
Lo relacionado con el cambio climático se presenta como
prioridad en los informes mundiales que abarcan el tema de desarrollo humano.
Un documento del Proyecto de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)
explica que las temperaturas mundiales actuales son superiores en un promedio
de 0,75° C, en relación al inicio del siglo XX. La principal causa de este
cambio es la tala de árboles, la fabricación de cemento y la quema de
combustibles fósiles que incrementan las emisiones de dióxido de carbono. “Hoy
es un hecho científicamente aceptado que el cambio climático se origina en la
actividad humana”, concluye la investigación.
Desarrollo humano: el
clamor por la educación
Menos de la mitad de las mujeres dominicanas mayores de 25
años y solo el 41,8% de los hombres de la misma edad han alcanzado la
secundaria.
El Liceo República de Argentina en la Zona Colonial fue ocupado
por Los Libertarios durante varios días, en noviembre de este año. Los
reconocidos jóvenes activistas demandaban la reparación del plantel y además se
proponían llamar la atención en relación a una demanda que, al correr de los
meses, se había convertido en masiva: la asignación del 4% del producto interno
bruto para la educación.
Ha sido una petición a grandes voces y al mismo tiempo a
oídos sordos, ya que días antes de la mencionada intervención, el Gobierno se
pronunció y afirmó que el debate en torno al desarrollo del sector debe
centrarse en “qué, cómo y para qué se enseña”, y no precisamente en el monto de
inversión que se destina a este.
Sabiendo que la educación es uno de los principales
indicadores medidores del desarrollo humano de un país, algunos sectores
sociales se han movilizado en demanda de una mayor atención para este.
De acuerdo con los datos manejados por el Programa de
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) del 2011, menos de la mitad de las
mujeres dominicanas mayores de 25 años y solo el 41,8% de los hombres de la
misma edad han alcanzado al menos un nivel de educación secundaria.
Según el informe del PNUD, el año promedio de escolaridad
del país vecino de Haití es de 7,2, un positivo en comparación con el 6,9
registrado en la misma categoría durante el 2010, mientras que los años
esperados de escolarización han sido de 11,9 en ambos años. Actualmente, en el
rango de educación, el índice de República Dominicana es de 0,616, por debajo
de las partidas de salud (0,842) e ingreso (0,629). Por supuesto, en muchas
naciones en vías de desarrollo se reconoce la prioridad de otras variables que
intervienen en la medición del desarrollo humano como la nutrición, la salud,
la desigualdad social e incluso el medioambiente.
En relación a la desigualdad, República Dominicana perdió 9
posiciones en relación al informe del 2010 fundamentalmente debido a las
inequidades en cuestiones de ingreso y educación, según declaraciones de
Valerie Jullliand, representante del PNUD en ese país, quien también subrayó
que el desempeño del sector salud tampoco había permitido que el aumento del
ingreso se haya traducido en un incremento en el Índice de Desarrollo Humano.
En términos generales, República Dominicana se ubica en el
puesto 98 (de los 187 países) en el índice de desarrollo humano del PNUD,
mientras en el 2010 ocupaba el puesto 88. El Estado es superior a otros países
de Centroamérica, como Nicaragua, Guatemala y El Salvador, que se encuentran en
las posiciones 129, 131 y 105 respectivamente, e inferior a otros como Panamá y
Costa Rica, en los puestos 58 y 69. El
IDH de la nación caribeña se mantiene en 0,689, lo que la ubica entre los
países de desarrollo humano medio y representa un aumento de 0,026 si se compara
con el 0,663 registrado en el 2010.
“El IDH de América Latina y el Caribe como región ha pasado
del 0,582 de 1980 al 0,731 de la actualidad, por lo que República Dominicana se
sitúa por debajo de la media regional”, destaca un resumen oficial del citado
documento.
Finanzas: jugar con
las reglas claras
La calificación de riesgo país se mantiene en B. debido a la
capacidad de soportar los efectos de la crisis mundial.
Un ritmo de crecimiento moderado en el periodo 2011-2012 es
posible debido a un clima de negocios favorable para la inversión. Así lo considera Erich Arispe, director en el
grupo soberano de Fitch Ratings, calificadora de presencia mundial.
Las investigaciones y datos de Fitch Ratings coinciden con
lo anteriormente señalado por el Foro Económico Mundial. Revelan que en el tema
de competitividad, en República Dominicana existen factores que todavía se
pueden mejorar, como la educación a todo nivel, especialmente más allá de la
secundaria, así como en los niveles de especialización.
Arispe afirma que en términos macroeconómicos y de acuerdo
con la percepción internacional, al país le haría bien un aumento en el nivel
de reservas internacionales que provoque cierta independencia frente a los
recursos exteriores; también con el objetivo de controlar los niveles de
inflación. En términos generales, la calificación de República Dominicana se
mantiene en B, debido en parte a la capacidad del país para sustentar los
efectos de la crisis global. “Lo que hemos visto es que ha mantenido un ritmo
de crecimiento moderado, pese a que los niveles de inflación han subido debido,
entre otras cosas, al aumento del precio de los alimentos y los combustibles,
pero esperamos que el Banco Central tome las medidas necesarias para mantener
la inflación bajo control”, destaca.
El representante de la agencia de calificación estima que el
país puede beneficiarse de la inversión aplicada en el sector infraestructura;
también que sería positiva la acentuación de la diversificación de la matriz
energética. Coincide en que para seguir atrayendo la inversión extranjera es
importante financiar el déficit de cuenta corriente e insiste en destacar las
debilidades previamente señaladas por el Foro Económico Mundial, entre estas
algunas relacionadas con el aspecto institucional que abarcan los problemas de
educación y de eficiencia gubernamental.
El resumen del informe “Doing Business 2012” del Banco
Mundial, que observó 11 grupos de indicadores de 183 economías, ubicó a
República Dominicana en la categoría de ingreso medio alto. Dentro de la
calificación general, y en comparación con el documento que data del 2011, el
país tuvo un cambio de -3. En las partidas de obtención de electricidad y
registro de propiedades, la variación fue positiva con 1 y 2 puntos,
respectivamente. En la partida de apertura de un negocio, que incluye el número
de pasos que nuevos empresarios necesitan cumplir, el tiempo promedio que toma
y el costo y capital mínimo requerido como porcentaje del ingreso nacional
bruto per cápita, el DB del 2012 colocó a República Dominicana en el puesto 140
dentro de la región de América Latina y el Caribe, para una diferencia negativa
de 2 puestos, en relación con el DB del 2010.
A juicio de Arispe, prestar atención a la competitividad es
importante para la República Dominicana si busca crecer y seguir atrayendo a
los inversionistas. “Es importante mantener la inversión extranjera porque se
trata de una economía que no cuenta con la producción de petróleo, al mismo
tiempo, también debe apostar por el desarrollo en el tema de divisas”,
intervino finalmente en relación al mencionado déficit.