La adicción laboral y
una mala alimentación son detonantes para el envejecimiento prematuro, y la ruptura
familiar.
María
Antonia López
Resulta
dramático mencionar la palabra muerte, pero es una realidad inevitable. A veces
nos llega inesperadamente en situaciones trágicas, sin embargo, hoy en día
parece estar alimentando las estadísticas disfrazada de enfermedad natural.
Un
buen porcentaje de la población desconoce que muchas de esas enfermedades
naturales son causadas por un ritmo de vida no adecuado. La propensión para
desarrollarlas se deriva de estrés y una nutrición inadecuada. Hay un número importante
de habitantes en el mundo que está marcando tendencia: los ejecutivos.
El
doctor Julio César Torres Hernández, del Centro de Medicina Biológica en
Nicaragua, explica que los ejecutivos tienen una alta tendencia a convertirse
en un paciente con estrés oxidativo, por lo que se empiezan a manifestar
desórdenes en las transmisiones de los tejidos musculosos y el organismo en
general, al permanecer muchas horas en reposo.
A
la larga van provocando en su cuerpo y salud un envejecimient o prematuro, pues
pierden vitalidad y dan lugar a una reducción de su expectativa de vida. La tendencia
a morir más temprano que la media es mayor.
Esos
niveles de estrés causan un desorden en los sistemas simpático y parasimpático,
provocando un aumento del funcionamiento del primero, cuya consecuencia deriva
en taquicardias, dolores en el pecho, sistemas digestivos alterados, diarreas, impedimentos
para defecar, aumento del colesterol y triglicéridos. Una combinación de todas
estas afectaciones degenera hasta llegar a un nivel de muerte cerebral e incluso
cáncer. Todo esto, sin descartar otros fenómenos como el cansancio excesivo, el
aumento de la presión sanguínea, infartos o derrames cerebrales, depresiones
profundas, irritación de carácter excesivo.
Una
persona que tiene adicción por el trabajo también tiende a provocar
inestabilidad emocional y síquica, desatiende a su familia y amigos, lo que
produce aislamiento y hasta rupturas.
Otras
condiciones anómalas causadas por el estrés, un exceso de horas laborales y una
mala nutriciónson: aumento de peso,
daños en la columna, lumbagos, hipotensión, gastritis, estreñimiento, colon irritable
y pérdida de cabello, insuficiencia renal y cefaleas, según señala la doctora Mirian
González de Esthetic Center. El 80% de las enfermedades Proviene de una mala nutrición
y una alta ingesta de carbohidratos, enfatiza la doctora González.
¿Qué
hacer? La mejor recomendación es cambiar el estilo de vida. Las personas deben laborar
solamente 8 horas diarias; mejorar y fortalecer sus relaciones familiares; comprenderse
a sí mismos y darse el espacio para descansar; dedicar al menos 30 minutos al
día para realizar caminatas o ejercicios para evitar el sedentarismo.
De
igual forma, se pueden tomar algunas opciones como masajes relajantes una vez a
la semana durante 30 minutos, sesiones de acupuntura o practicar yoga, colocar música
suave en la oficina.
Y
parte de las actividades a desarrollar, para lograr que la vida retorne a la
normalidad, es procurar llevar una vida sana y un balance nutricional.
Mucho más
que agua
¿Cuántos
vasos de agua se toma al día? ¿Los ocho que siempre han recomendado? ¿Sabe que además
del agua cualquier bebida hidrata aunque contenga cafeína?
Estudios
realizados por expertos de la Junta de Nutrición y Alimentación del Instituto
de Medicina de los Estados Unidos, concluyen que hay suficiente evidencia
científica para afirmar que las bebidas con cafeína contribuyen a la
hidratación y que éstas no aumentan el volumen de orina de 24 horas en individuos
saludables, en comparación con otras bebidas.
Así
que en la cuenta de los ocho vasos que consume, también puede incluir
refrescos, bebidas gaseosas, jugos y café porque todos contribuyen con el
consumo total de agua que su cuerpo necesita.
La
Dra. Ann Grandjean, nutricionista deportiva, especialista en hidratación, quien
ha liderado las investigaciones, concluyó:
“No
encontramos diferencias significativas en el efecto de varias combinaciones de
bebidas en el estado de hidratación de nuestros voluntarios. En un segundo
estudio medimos el efecto de dos regímenes, uno que incluía el consumo de agua
como parte de las bebidas en la dieta, y otro que no la incluía. Nuevamente no
encontramos una diferencia significativa en los regímenes de los indicadores de
los estados de hidratación”, explicó la científica”.
FUENTE:
COCA-COLA y El efecto de las bebidas calóricas y no calóricas con cafeína y sin
cafeína en la hidratación.
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