Monitores, teléfonos inteligentes,
notebooks y demás dispositivos electrónicos tienen pantallas que van desgastando
los ojos. Después de los 35 años es urgente tratarlos.
La molestia en el cuello
o el dolor de espalda que no desaparece son cada vez más comunes entre ejecutivos
que pasan muchas horas en la oficina y pocas en el gimnasio.