Son necesarios pero
nadie quiere más impuestos. Mientras tanto, los gobiernos enfrentan la
recuperación económica con arcas disminuidas.
Edita: Thelma
López
Fitch
Ratings otorgó a Costa Rica una calificación de riesgo crediticio de largo
plazo en moneda extranjera de BB, con perspectiva estable. La calificación no
puede ser más alta, según Fitch, hasta que el país fortalezca su crecimiento
económico y establezca una estrategia fiscal creíble.
El
fisco ha sido históricamente la piedra en el zapato de las economías
centroamericanas. Además de problemas estructurales, existe estancamiento
político e institucional que obstaculiza la aprobación e implementación de
reformas en materia fiscal.
Esto
tiene inmerso a los países en una discusión enorme que, en algunos casos, ha
perdurado por décadas. Los bajos ingresos fiscales de los últimos dos años han
provocado el resurgimiento de propuestas de reforma en prácticamente todos los
países del istmo.
Centroamérica,
la tierra de los pocos impuestos Antes del 2008, la región venia gozando de una
mejor situación fiscal que en años anteriores. El crecimiento económico les
per- mitió a los gobiernos, junto con mayor recaudación, aumentar los ingresos
fiscales y detener el déficit fiscal e incluso generar superávit.
A
raíz de la crisis mundial, la actividad económica sufrió uno de los golpes más
fuertes, la mayoría de los países tuvo decrecimiento en la producción y hubo
una caída de los ingresos fiscales. Los déficits fiscales, que de alguna forma
se habían detenido, volvieron a presentarse con niveles alarmantes, y en muchos
casos están alcanzando porcentajes del PIB del 3 y 4 % y no se vislumbra en el
corto plazo una mejoría.
A
la crisis económica se suma que los países de Centroamérica no tienen una
relación de carga impositiva sobre el PIB muy alta, y esto se ha caracterizado
porque los ingresos fiscales sobre productos son bajos en relación con países
desarrollados.
“Tienen
una base imponible muy pequeña porque el sistema tributario centroamericano es
regresivo, la mayor parte de los impuestos están en consumo y ventas. Al ser
una base regresiva la forma que tienen los gobiernos para que no afecta a la
clase pobre es reduciendo esta base y no gravan productos como el arroz, los
frijoles, etc.; disminuyendo la base”, explicó William Calvo, Secretario
Ejecutivo del Consejo Monetario Centroamericano (CMCA).
Por
esta razón, los países centroamericanos se ven obligados a pensar en reformas
tributarias. Según Maria Castro, Economista senior del Instituto Centroamericano
de Estudios Fiscales (ICEFI), “el objetivo de la política fiscal es generar
sociedades más equitativas y justas, es por eso que Honduras, Nicaragua y
Guatemala tienen las mayores urgencias, ya que más de la mitad de su población
vive en situación de pobreza”.
El
problema es que la recuperación económica en la que se encuentra el mundo
dificulta pensar en un incremento en la carga tributaria, aunque se requiere en
los países.
“No
es el momento para desmantelar las medidas fiscales anti cíclicas que deberían
mantenerse por más tiempo”, explicó Calvo.
En
Centroamérica el único país que ha aprobado una reforma fiscal es El Salvador y
sufrió grandes críticas internas sobre si era el momento apropiado o no.
El tributo de la
región
Si la reforma no es la solución viable, los países seguirán enfrentándose a un
fuerte declive del erario y el irremediable aumento de la deuda pública.
Aunque
Guatemala tiene mejor balance con su deuda pública que otros países de
Centroamérica, equivalente a un 25% del PIB.
En
el caso de Costa Rica en el 2009 la carga de la deuda pública subió 2,9 puntos
porcentuales y terminó el año en un monto que representó un 42,3% de la
producción interna.
Para
los sectores empresariales, sin embargo, la solución se encuentra en incentivar
la economía y sectores productivos.
“Se
debe estimular la producción para generar más dinamismo en la economía, en
particular en momentos como los actuales en los que se percibe un lento y
diferenciado crecimiento económico por sector”, dijo Manuel H. Rodríguez,
presidente de Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa
Privada (UCCAEP).
El
sector empresarial panameño aboga, de la misma manera que el costarricense, por
reformas que permitan la mejor recaudación en lugar de aumentar la tasa, así
como una seguridad fiscal que incentive la atracción de inversiones.
“No
se puede someter al país en cada período presidencial a cambio de las
estructuras tributarias, porque a nivel internacional y a nivel interno las
proyecciones se hacen a largo plazo”, arguyó Rubén Castillo Gil, presidente de
la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas (APEDE).
Los
índices de evasión fiscal en Centroamérica son relativamente altos, al igual
que los estímulos fiscales.
“Los
problemas de recaudación están más ligados con la falta de voluntad de pago de
los contribuyentes porque no ven un alto retorno, dada la ineficiencia en el
gasto público y con que las autoridades no ejercen una acción de cobro
eficiente”, dijo Luis Mesalles, economista costarricense
Ya
sea la tasa, base o recaudación, todos las naciones centroamericanas se
encuentran en una etapa definitorias hacia ciertos tipos de reforma
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