Siguenos en Twitter
US$ (Referencia)
€ 0.77  
Dow Jones 10465.94
 1.22 -0.01%
Nasdaq 2254.70
 3.01 0.13%
S&P 1101.60
 0.07 0.01%
Petróleo(NY) 78.95
 0.59 0.75%
Se abren los “portafolios verdes” PDF Imprimir E-mail
Lunes, 02 de Marzo de 2009 07:50
Aunque en Centroamérica aún no se refleja con claridad, en el mundo existe cada vez un mayor interés por invertir en empresas ecológicas. La transformación que está experimentando el planeta hacia tecnologías más limpias, coloca a estas empresas entre las que más interés despiertan entre los grandes inversionistas.

Julio Rolando Medina

En la medida que crece la conciencia mundial sobre la necesidad de proteger los recursos naturales, pero sin limitar la incesante necesidad del hombre de buscar su desarrollo, surge una enorme oportunidad para una hasta hace poco rara forma de hacer negocios: la ecoempresa.

Estas compañías, dedicadas a producir bienes o dotar de servicios amigables con la naturaleza, eran vistas hasta hace unos años como raros bichos dentro de la estructura empresarial mundial, pero ahora, con la creciente nueva conciencia ambientalista que contagia a todo el planeta, se convierten en atractivas formas de invertir debido al enorme futuro que se abre frente a ellas.

Contratos gubernamentales con proyectos de gran envergadura, sustitución de generación de energía, nuevas tecnologías, conciencia de consumo y la ambición de los inversionistas, se conjugan para impulsar a estas empresas hacia territorios hasta hace poco desconocidos para ellas, como es el de los mercados bursátiles y los llamados “portafolios verdes”.

Amenazas climáticas mueven mercado

Según el gerente general de la Bolsa de Valores de El Salvador (BVES), Javier Mayorga, el mundo teme que la lucha para revertir el cambio climático costará miles de millones de dólares, lo cual puede ser rentable para ciertas empresas que vayan a la vanguardia en esta metamorfosis, y es así como comienzan las empresas “verdes” a emitir en el mercado de capitales.

“El cambio climático será el desafío internacional para los próximos años. Todos los países tienen una gran responsabilidad y una gran deuda ecológica con el mundo debido a toda la contaminación, problemas ecológicos y de medioambiente que ya estamos viviendo”, aseguró Mayorga.

El experto dijo que la conciencia medioambiental ha crecido en todo el mundo y por ello las compras de bienes o servicios de los consumidores se guían, con más frecuencia que antes, por consideraciones tales como si la empresa que los produce tiene políticas abiertamente amigables o enemigas del entorno, o si los productos contribuyen a conservar las aguas o reducen la emisión de gases de efecto invernadero, y con ello miles de millones de dólares se mueven en un mercado eminentemente verde, que ya está captando la atención de los grandes capitales del mundo.

José Rafael Brenes, gerente general de la Bolsa Nacional de Valores de Costa Rica, afirmó que ya están apareciendo inversionistas interesados en un segmento en particular del abanico de opciones en los mercados de valores, pero en Centroamérica no crecen al ritmo suficiente como para diferenciarlos del resto de empresas.

“Hay varias nuevas modas, en el caso de una compañía verde, tienen frente al consumidor un mejor perfil por su responsabilidad con la naturaleza, y talvez los ayude a diferenciarse, pero no es todavía un factor que determine su competitividad y, por lo tanto, el premio que pueda pagar un inversionista por comprar ese tipo de acción. Es algo que todavía es incipiente. Es positivo porque por ejemplo si hay una compañía que es muy antiverde, la castigan, pero no tiene un efecto diferenciador a nivel de las empresas”, explicó Brenes.

En su criterio Centroamérica no ha sabido aprovechar esta tendencia con una presencia atractiva para el mercado de valores, “solo hay unas pequeñas compañías que tienen sello verde pero no a nivel de mercados de valores, porque tenemos muy pocas compañías inscritas y hay algunas que sí lo usan pero no son empresas listadas acá, sino trasnacionales que llegan a ciertos mercados donde los productos verdes tienen un nicho”.

Interés regional

En Guatemala el mercado de valores aún no registra la primera empresa verde entre sus integrantes, pero sí existe un creciente interés de los inversionistas en estas compañías que han descubierto que ser ecoamigables ha resultado ser buen negocio, más allá del impacto positivo de una mayor conciencia social.

“Existen algunas empresas de este tipo listadas en bolsa, que se han dado cuenta que es buen negocio ser buenos con el medioambiente. Una planta de generación eólica es un buen ejemplo, si la empresa generara un retorno y un negocio sostenible con su modelo, sin lugar a dudas sería interesante que formase parte de un portafolio de cualquier inversionista”, afirmó Jorge M. Flores, gerente de Riesgos de Admira, Sociedad Gestora de Guatefondo.

Afirmó que en Guatefondo existen fondos de inversión, ETF y fondos de capital privados cuyo enfoque de inversión es exclusivamente empresas ecológicas, estas incluyen desde generadores de energía renovable, hasta empresas con buenas prácticas de medioambiente. “Es un mercado a la alza, dado que el inversionista se ha percatado de que el petróleo se va acabar, y que el suplente de este va a ser buen negocio”, añadió.

Sin embargo, Danilo Montero, gerente general de Interbolsa de Costa Rica, consideró que en el caso de las inversiones en empresas verdes tienen otra finalidad en el fondo. “Estas requieren cierto tipo de inversionista, hay variedades asociadas a la generación de mejores condiciones de la atmósfera, que algunos inversionistas quieren para recompensar las economías por la polución que otras generan. No es una típica gestión de inversión donde uno compra un título y la empresa que lo recibe genera producción, y después recupera las ventas y paga el bono, sino que son instrumentos más dirigidos a recompensar al planeta. Es una figura muy sofisticada para el inversionista centroamericano”, señaló.

De acuerdo con Montero, en el caso de Centroamérica, con una economía casi de subsistencia es muy difícil que se popularice este tipo de inversión, donde el rendimiento puede dejarse de lado a favor del impacto positivo para la sociedad.

“Los inversionistas sensibles a ese tipo de temas son personas e instituciones con un capital grande, sienten una obligación de hacerlo, comprenden el funcionamiento de esos instrumentos, tienen capacidad de influir en las políticas públicas de estos países”, aseguró. El experto bursátil dijo que en este tipo de movimientos hay un componente de satisfacción del inversionista por colaborar con la sociedad, no tanto por la actitud típica y material de un capitalista, algunos por tranquilizar la conciencia y otros porque sienten una devoción con el planeta y una convicción de ayudar a mejorar las condiciones, entonces esos instrumentos dan la satisfacción de contribuir.

En Panamá, hasta el momento no existen empresas verdes que estén realizando transacciones en el mercado de valores, pero hay perspectivas de que esta situación cambie. “No dudo que en un futuro, tanto empresas como grupos ambientalistas, combinado con las políticas de protección del ambiente que desarrolla el Estado panameño, consideren posible la captación de recursos a través del mercado de valores local”, vaticinó Yolanda G. Real, directora nacional de Registro de Valores e Informes de Emisores de Panamá.

De acuerdo con la funcionaria, en la actualidad existen en Panamá muchas empresas con valores registrados en la Comisión Nacional de Valores que promueven campañas, a lo interno y externo de su medio productivo y/o de prestación de servicios, orientadas a mejorar el ambiente, pero no se trata de que capten el dinero del público a través de emisiones exclusivamente para ello, sino que se trata de programas de RSE relacionados con el medioambiente.

Lado oscuro

Para el analista panameño David Saied hay un lado “oscuro” en la visión de los inversionistas en relación con las empresas verdes, “si se trata de utilizar combustibles verdes y otros productos verdes que regularmente son más costosos que los no verdes, no tiene sentido hacerlo en gran escala, con excepción de presupuestos que pueden utilizarse como esquemas publicitarios (como las empresas que donan fondos para ciertas causas sociales), porque esto reduce las utilidades de una empresa y eso ahuyenta al inversionista”, afirmó.

Saied comentó que “el mercado premia (o sea las acciones suben) a las empresas que tienen mayores ganancias y mejor flujo de efectivo, ahora y en el futuro. Si una empresa adopta una estrategia verde y sus costos aumentan, las acciones bajarán. Si una empresa adopta una estrategia verde y sus ventas aumentan por encima de sus gastos, entonces su acción subirá. Lo mismo ocurre con las no verdes”.

Esta visión realista y hasta cierto punto cruda del mercado bursátil también es compartida por Real, quien establece que en un mercado de valores es poco probable que se participe con una visión no lucrativa. “Quien emite valores para ofrecerlos al público lo hace para obtener recursos financieros para capital de trabajo o desarrollo de un determinado proyecto, entre otros, a un menor costo que si acude a solicitarlo a una entidad bancaria o financiera. El inversionista acude al mercado de valores a la compra de títulos que le representarán un rendimiento en determinado tiempo”, manifestó.


Mercado de carbono

El gerente general de la Bolsa de Valores de El Salvador (BVES), Javier Mayorga, aseguró que el mercado de carbono es una alternativa novedosa para que la ecología genere también utilidades. Esto permite cumplir con las responsabilidades para limitar las emisiones de gases productores del efecto invernadero, factor esencial del cambio climático y al mismo tiempo ingresos para aumentar el impacto positivo de estas prácticas.

El mercado de carbono consiste en que gobiernos, empresas e individuos, puedan vender o adquirir reducciones de gases con efecto invernadero, intercambiando unidades del derecho de emisión por certificados de reducción de contaminación.

Los bonos de carbono constituyen derechos o créditos en el mercado del carbono, su unidad corresponde a una tonelada métrica de dióxido de carbono, es un mecanismo global que facilita la cooperación del financiamiento internacional, beneficiando directamente a nuestros países en lo tecnológico y en lo financiero.

“Definitivamente, el mercado de carbono no evitará los impactos del cambio climático ni suavizará sus efectos, pero sí es un mecanismo a través del cual se tratará de equilibrar el compromiso de los países industrializados del norte con los proveedores de las materias primas del sur, mediante la compra de la capacidad de absorción de carbono con plantaciones forestales y la venta de emisiones de CO2, incluyendo el desarrollo de energías alternas con especial énfasis en biocombustibles”, agregó.

Otra iniciativa es que se busca utilizar los bosques como reservorios de carbono en compensación por la contaminación industrial, para esto se facilitan subsidios estatales, créditos de la banca multilateral y ganancias directas en desarrollos ecológicos sustentables en los países del sur. Con el protocolo de Kyoto, el mercado del carbono se ha intensificado.

“Como complemento a la reducción de emisiones del GEI, se establece el mercado global de comercialización de permisos y/o créditos de carbono con los Mecanismos para un Desarrollo Limpio (MDL), con beneficios reales y duraderos para el clima tanto por reducción como por absorción de emisiones de GEI”, aseveró Mayorga.

Este mecanismo de implementación permite reducir emisiones utilizando sumideros en países en desarrollo y comercio de derecho de emisiones para países y empresas que puedan intercambiar libremente dentro de los términos del protocolo.

En Latinoamérica ya hay varios países dentro del concepto de que los mercados de carbono deben estar en sintonía con los mercados de capitales, allí se encuentra un registro de inversores y de interesados en estas transacciones como también la financiación de los proyectos y su rentabilidad.

Brasil es el principal potencial exportador de créditos de carbono seguido por Colombia, Panamá, Costa Rica y Perú, de acuerdo con la Cepal, en cuyo informe se señala la puesta en marcha de 46 proyectos de MDL.

Comentarios (0)Add Comment

Escribir comentario
Tienes que estar logueado para escribir un comentario. Puedes registrate si no tienes ya una cuenta creada.

busy
 


¿Cree que la recuperación económica se encuentra estancada?


Contáctenos Suscribase Media Kit Quienes Somos Anunciese Suscripcion Newsletter