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Región resiente deterioro económico PDF Imprimir E-mail
Martes, 30 de Septiembre de 2008 04:54
Juan Manuel Fernández/Thelma López

La crispación del panorama económico internacional no ha sido ajena a las economías de la región. Sin excepción, los países han complicado sus desafíos y mantienen un combate frontal ante la inflación, deteriorando más el estado de sus ya empobrecidas poblaciones.

Comparar la depresión económica mundial ocurrida en el periodo entre guerras en 1929, o la desatada a principios de los 80 con los tiempos actuales, ya no es algo descabellado. Aunque los signos de las economías centroamericanas junto a la República Dominicana muestran algún grado de estabilidad generalizada, el riesgo que se corre por desequilibrios internos y externos es aún alto.

Factores alineados con endeudamiento, inflación, políticas cambiarias, remesas y atrasos por el tema político, aún se plantan para obstaculizar el crecimiento de las economías pequeñas en esta parte de las Américas.

En esta entrega de Mercados & Tendencias, efectuamos un breve diagnóstico de los países para comprobar la condición de cada uno de ellos. La base se tomó principalmente de los estudios soberanos desarrollados por la firma Fitch Ratings, la que los facilitó a la revista para este fin.

Cada resumen del diagnóstico viene acompañado de un comentario del economista Luis Mesalles, presidente actual de la Academia de Centroamérica y ex vicepresidente del Banco Central de Costa Rica. A continuación, el análisis en detalle.

 

GUATEMALA: Atacando inflación e inequidad

La estabilidad macroeconómica alcanzada por Guatemala es el factor central que ayuda a mantener la calificación del país. La deuda pública se ha mantenido relativamente estable alrededor del 22% del PIB desde el 2003; el crecimiento se ha acelerado por encima de su promedio histórico de hace 10 años, con un 3.7%, hasta alcanzar un 5.7% en el 2007, y el déficit fiscal ha permanecido por debajo del 2% del PIB. El país recibió una calificación de BB+ en las calificaciones de largo plazo en moneda extranjera y local Issuer Default Rating (IDR) de Fitch.

Sin embargo, el reciente sistema de control de inflación enfrenta pruebas como los precios internacionales del petróleo y los alimentos, y las presiones por la demanda doméstica, que probablemente impedirán que el Banco de Guatemala alcance sus metas inflacionarias.

La baja recaudación fiscal es otra debilidad; actualmente

Guatemala tiene uno de los menores índices de recaudación fiscal, pues representa tan solo 12.2% del PIB. Fitch considera la intención del Gobierno de llevar al Congreso una reforma para aumentar los ingresos fiscales y financiar mayor gasto social, como un paso acertado. Aunado al tema fiscal, las divisiones étnicas, los altos índices de pobreza e inequidad, así como los débiles indicadores sociales son otros factores que disminuyen la calificación del país.

Las remesas, por otro lado, no han sufrido una desaceleración muy fuerte, alcanzando un 8% de crecimiento en los primeros cinco meses del año y manteniendo un ritmo saludable.

 

Óptica del analista Mesalles

Guatemala sigue mostrando poca capacidad para aumentar la recaudación fiscal. Los problemas políticos e institucionales del país le restan potencial de éxito a las reformas tributarias que se han planteado recientemente. Al mismo tiempo, se requiere de una acción más profunda y eficiente de parte del Estado en la resolución de los grandes problemas sociales que aquejan al país, que podría permitir, a su vez, un mejor clima de negocios. Sin un aumento sostenido de la inversión, tanto nacional como extranjera, Guatemala presenta una gran vulnerabilidad en su balanza de pagos.

 

HONDURAS: Ajustes aún no alivian pobreza

En la esfera macroeconómica destaca el fuerte incremento observado en la inversión extranjera directa (IED) en el 2007; sin embargo, existe evidencia de amenazas de que las fuentes de IED podrían secarse en el 2008, lo cual pondría en peligro el financiamiento del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos, generando condiciones para una depreciación de la moneda nacional. Adicionalmente, las iniciativas del Gobierno han intentado aplacar el clima adverso, provocado por el fuerte incremento de los precios internacionales del petróleo y de materias primas agrícolas, fundamentales para la producción de alimentos.

La eficiente administración de los recursos estatales y la contención en el gasto público se han reflejado en pequeños aumentos de la deuda externa pública. Para abril del 2008, la deuda pública representaba 22% del PIB (28% en 2007). En términos generales, las calificaciones de riesgo indican que no esperan un fuerte aumento de las necesidades de financiamiento externo del Gobierno central. Al igual que el resto de economías de la región, la principal amenaza para la estabilidad macroeconómica en Honduras la constituye los aumentos desmedidos en la inflación durante el 2008. A junio se había alcanzado una inflación de 12.2% (6.2% en junio del 2007). Estas condiciones permiten que calificadoras como Moody’s mantengan su percepción de riesgo sobre los instrumentos de deuda emitidos por Honduras en moneda extranjera en B2 para junio de 2008, con una perspectiva estable.

 

Óptica del analista Mesalles

El ajuste fiscal y la relativa estabilidad hasta ahora lograda por Honduras pueden verse amenazadas por las acciones del Gobierno para enfrentar los efectos negativos. Ante una posible disminución de las remesas que ingresan de los emigrantes que viven en Estados Unidos, junto con la escalada de precios de alimentos, la ya de por sí empobrecida población hondureña se verá sumamente afectada en cuanto a su ingreso disponible real. Las políticas de alivio a la pobreza, si bien pueden ser socialmente justificables, podrían tener un impacto negativo sobre los indicadores financieros que utilizan las calificadoras internacionales para medir el riesgo país.

 

EL SALVADOR: Estabilidad con modesto crecimiento

Fitch afirmó la calificación (Issuer Default Ratings) de largo plazo en moneda extranjera y moneda local de El Salvador en BB+. La perspectiva es estable. Las calificaciones de El Salvador para la firma están respaldadas “por un entorno económico y monetario estable, un buen historial de reformas estructurales, una deuda pública manejable e indicadores de gobernabilidad más fuertes que los de sus pares. Aún así se califica como “modesta” la tasa de crecimiento en comparación con la mediana de los países calificados en BB, y señala “debilidades estructurales en sus finanzas públicas e indicadores sociales débiles con elevadas tasas de criminalidad, que merman la sostenibilidad de la inversión y el crecimiento”.

El consumo sostenido y la inversión condujeron a un crecimiento real del PIB de 4.7% en el 2007 y Fitch espera tasas de crecimiento del 4% para los próximos períodos, impulsadas por los rubros de agricultura, turismo, manufactura y servicios. El país resentiría un deterioro fiscal, con un retorno a bajo crecimiento que tenga como resultado incrementos en la deuda pública y señales de reversión en las políticas después de las elecciones del 2009.

“En ausencia de una reforma fiscal extensa, la persistencia en el entrampamiento en el congreso respecto a la captación de recursos a largo plazo podría debilitar también la calidad crediticia, sobre todo en la medida que se acerca la amortización de bonos externos de 2011”, dicta el documento.

 

Óptica del analista Mesalles

A pesar de que pareciera que El Salvador ha sido un “buen alumno” en cuanto a reformas económicas se refiere, estas no se han traducido en un mayor crecimiento económico. Los problemas sociales persistentes, que se traducen a su vez en inseguridad ciudadana, son un reflejo de que falta mucho por resolver. La incertidumbre que genera un posible cambio político en El Salvador, junto con los efectos negativos de la desaceleración económica en Estados Unidos (que se podría reflejar en un menor ingreso de remesas), más la falta de captación de recursos de largo plazo, son factores que levantan un signo de pregunta sobre el futuro de mediano plazo de esta economía.

 

COSTA RICA: Cuellos de botella frenan dinamismo

La perspectiva de las calificaciones de Fitch para Costa Rica se mantiene estable, gracias a “sus sólidas instituciones democráticas, sus indicadores sociales relativamente favorables y una carga de la deuda externa modesta y a la baja”. Fitch Ratings afirmó a Costa Rica las calificaciones de largo plazo en moneda extranjera y local Issuer Default Rating (IDR) en BB y BB+, respectivamente. Pero el costo de la vida es una de las fragilidades de esta economía: “La elevada dolarización financiera deja el sistema vulnerable a shocks de tipo de cambio”. Continúa en la línea que “a pesar de los cambios en el régimen cambiario, ciertos escándalos políticos en años recientes, una crisis en la industria de fondos de inversión en 2004, y continuadas vulnerabilidades del sector bancario, el hecho de que Costa Rica no ha enfrentado fuga de capitales puede atribuirse en parte a la estabilidad política del país. Al mismo tiempo, sin embargo, Costa Rica ha sufrido de inercia en las reformas debido a la fragmentación del Congreso y complicados procesos que previenen de fácil aprobación de legislación”.

Fitch declara además al sector bancario como “débil”, debido a “la amplia participación estatal, dolarización financiera y presencia de un amplio segmento de banca offshore no supervisada que generan riesgos adicionales al sistema bancario costarricense”. Sobre el ente emisor, el informe sseñaló que el Banco Central “solamente puede reducir las altas y persistentes expectativas inflacionarias generando credibilidad, vía el alcance de modo consistente de sus objetivos de inflación”.

 

Óptica del analista Mesalles

A pesar de la fortaleza de las instituciones que ha mostrado Costa Rica, la falta de decisión en diversos temas le está restando competitividad al sector productivo del país. Si a lo que menciona Fitch (necesidad de reforma tributaria, implementación del DR-Cafta y la capitalización del BCCR) le sumamos los rezagos en infraestructura (vial, portuaria y energética), así como el deterioro en la calidad de la educación, Costa Rica tiene serios “cuellos de botella” que no le permiten crecer a un ritmo más acelerado. Las reformas al régimen cambiario que ha implementado el BCCR, han hecho que la meta de que la inflación baje a un solo dígito se torne más difícil.

 

PANAMÁ: Pujantes y agresivos, pero muy dependientes

Similar a la calificación de sus vecinos, Fitch afirmó recientemente las calificaciones de largo plazo en moneda extranjera y local Issuer Default Rating (IDR) para Panamá en BB+.

La perspectiva de calificación es positiva. Como lo estableció el documento, “el historial de estabilidad macroeconómica apoyado por la dolarización, un sistema financiero estable, necesidades moderadas de servicio de deuda y los importantes activos financieros e inmuebles del Gobierno apoyan la calificación soberana de BB+”. Aún así, se destaca que la principal debilidad sigue siendo un nivel de deuda pública relativamente alto.

Una vez más, se aceleró el crecimiento en el 2007, alcanzando un 9% estimado en términos reales. “El robusto crecimiento de Panamá sigue reflejando no solo un entorno externo sostenidamente bueno, sino un elevado nivel de demanda doméstica y optimismo relacionado con la expansión del Canal, lo cual está impulsando la construcción y otras actividades en el país”, señala Fitch. Pero indica que “las debilidades de la demanda externa reducirían en cierta medida el ímpetu de crecimiento de Panamá”, aunado a la “notable desigualdad del ingreso”.

La misma desaceleración que afecta al resto de las economías se manifiesta en una agitación de los mercados crediticios internacionales que llevaría a un fuerte ajuste económico en Panamá, debido a su integración con la economía global.

 

Óptica del analista Mesalles

El alto crecimiento económico que ha experimentado Panamá viene muy impulsado por factores externos. La elevada inversión ligada a la expansión del Canal es uno de los factores principales. Este dinamismo ha aumentado, a su vez, la demanda interna que, si bien ha impulsado aún más el crecimiento económico, ha creado presiones inflacionarias sin precedentes en Panamá. Paradójicamente, la desaceleración de la economía mundial podría traer alivio a estas presiones, si esta se traduce en un menor ritmo de crecimiento de la economía. En este sentido, Panamá aún muestra cierta debilidad por su alta dependencia con la economía mundial.

 

REPÚBLICA DOMINICANA: Hacia mayores oportunidades

Fitch otorga a República Dominicana una calificación en moneda extranjera y local Issuer Default Rating (IDR) de B, con un panorama positivo. Esta calificación se sustenta en una recuperación fuerte de la economía caribeña después de la crisis económica y financiera del 2003, la implementación del proceso de reforma estructural que ha enfrentado retrasos y que forma parte del acuerdo Stand-by firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como un manejo correcto de la deuda.

La reforma que busca el Gobierno es la más ambiciosa de su historia y persigue la sostenibilidad fiscal, una de las debilidades más latentes de la economía dominicana. Sin embargo, existen preocupaciones sobre la vulnerabilidad a los choques externos, particularmente en vista de las bajas reservas internacionales y los problemas de liquidez del país. La República Dominicana es vulnerable a desastres naturales y tiene un mercado doméstico limitado, aunque su cercanía con Estados Unidos y la consumación de DR-Cafta ha contribuido a paliar estos efectos. Un desempeño saludable de la balanza de pagos, aumento en las remesas y el turismo, contribuye a una recuperación de las reservas internacionales y una mejora en la liquidez del país. La crisis financiera que inició con el colapso del Banco Intercontinental (BanInter) forzó al país a una reestructuración de la deuda, una mejora de la transparencia y un incremento de la confianza en el sistema bancario a través de mayor monitoreo de las instituciones.

 

Óptica del analista Mesalles

República Dominicana demuestra múltiples debilidades en su entorno económico, lo que se refleja en su baja calificación de riesgo. Los bajos niveles de gobernabilidad y el ciclo político son dos factores que perjudican el proceso de toma de decisiones, y que se reflejan en rezagos importantes en temas vitales para asegurar la competitividad del sector productivo. Ante el entorno internacional complicado, preocupa de sobremanera la debilidad del sector eléctrico del país, ya que agrava aún más la débil situación de la balanza de pagos. La implementación del DR-Cafta presenta un reto importante para República Dominicana, pero debe corregir algunas de esas mismas debilidades.

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