En la medida que los grandes consorcios bancarios del mundo continúan su incursión en el mercado centroamericano, la prioridad de estas nuevas instituciones financieras tiende a trasladarse al sector corporativo y un enorme mercado, anteriormente cubierto por la llamada banca de personas, se ve descuidado.
El panorama financiero de la región ha cambiado radicalmente en los últimos años. Los bancos que atendían prácticamente cualquier tipo de solicitudes, desde préstamos personales para consumo hasta créditos para inversión y servicios de factoring, han comenzado a estratificar y especializar los servicios, pero en tanto grandes cadenas financieras como Citi, GE, Scotiabank o HSBC hacen su incursión en el istmo, las financieras comienzan a jugar un papel importante.
“Esto genera mayor competencia y presión sobre las organizaciones para ser más eficientes y diferenciadas. Es que las diferentes organizaciones tenderán a especializarse en atender un segmento de mercado específico que lógicamente será aquel donde sientan que cuentan con ventajas competitivas adecuadas”, aseguró Francisco Madrid, gerente general de Financiera Solidaria (Finsol) de Honduras.
Tendencias
En todo Centroamérica se está experimentando un reacomodo de los actores financieros, después de algunos meses de incertidumbre sobre el futuro del sector, parece que las piezas están encontrando su lugar.
“Los grandes bancos son muy selectivos y no están atendiendo a un sector muy importante que son las pymes, nosotros estamos muy focalizados a este sector”, reconoció Ligia Monge, gerente financiera del Grupo Financiero ACOBO de Costa Rica.
Aunque para las financieras pareciera abrirse un mercado que los bancos, en tanto tiendan a “corporatizarse” podrían descuidar, para otros el futuro es incierto, sobre todo si no encuentran cobijo en estos grandes conglomerados financieros.
Ignacio Lejárraga, gerente general de Financiera Summa de Guatemala, aseguró que conforme los grupos financieros se consoliden, el número de financieras se verá reducido porque habrá una tendencia a crear una banca universal, que incluya la llamada banca de inversión y la de atención a las personas y mipymes, pero bajo diferentes entidades.
“Este tipo de bancos deberá mantener dentro de sus empresas una financiera que le permita poder realizar estas actividades, ya que a un grupo financiero le será interesante manejar dos licencias bancarias para poder tener operaciones de confianza y fiduciarias (fideicomisos), en las cuales se pueda consolidar toda la operación dentro de un mismo grupo”, indicó Lejárraga.
La especialización, que según los expertos caracterizará al sector financiero centroamericano en el futuro, hará que en algún momento se cree una complementariedad de servicios entre las financieras y los bancos, de tal forma que tenderán a crear conglomerados para diversificar las posibilidades de atender a los clientes.
“No debe verse la existencia de las financieras como una competencia de los bancos, ni los bancos como una competencia de las financieras. Recordemos que la gran mayoría de financieras están integradas con bancos dentro de los respectivos grupos financieros, en realidad existe complementariedad entre los mismos, de tal suerte que capitales captados por los bancos, pueden llegar por intermedio de bonos de las financieras a integrar recursos de estas últimas para la concesión de crédito para inversión”, afirmó José Ángel López Camposeco, presidente de la Asociación Bancaria de Guatemala (ABG).
Consorcios
Las financieras que no sean parte de un grupo financiero, de acuerdo con Lejárrega, deberán desplegar una estrategia de nicho de mercado donde puedan desarrollarse como “boutiques financieras”, que puedan ofrecer productos estructurados de forma personal, muy acordes a las necesidades de los clientes que atiendan.
“Por ejemplo Financiera Summa, S.A. no es parte de un grupo financiero y se dedica sólo a proveer soluciones necesarias al flujo de efectivo para el crecimiento de empresas productivas, a través de las figuras de factoraje (factoring) y arrendamiento financiero (leasing). Hay otras que han encontrado en el negocio de generación de cédulas hipotecarias un lugar prominente en el financiamiento de vivienda, también hay ONG que se han dedicado a los microcréditos”, añadió Lejárraga.
Y es que en el caso de Centroamérica parece ser este el nicho más importante, “atender a la microempresa es un tema de downscaling para los bancos tradicionales, ya que no es solo un cambio de metodología de créditos, sino de cultura institucional, de estrategia y de imagen, además por su propia característica el microcrédito no es rentable hasta que llega a volúmenes críticos de cartera, lo cual lleva su tiempo”, afirmó Madrid de Finsol.
Para Francisco Lazo, vicepresidente del Colegio de Profesionales en las Ciencias Económicas (Colproce) de El Salvador, antes del proceso de extranjerización, la banca de ese país ya había delineado cuál era el futuro que iba a tener: “Se dedicaron a privilegiar los créditos a consumo. Es más, hubo al menos dos bancos que emitieron bonos tomando en cuenta el flujo futuro de remesas. Todo eso fue canalizado para créditos al consumo: tarjetas de crédito, préstamos personales, entre otros, y nada para inversión”.
Mipymes
Según Monge, la diferencia en la actualidad, y que tiende a incrementarse, es la ventaja competitiva del servicio que a su criterio tienen las financieras. “Ya que brindamos un servicio personalizado, ágil y rápido en descuento de facturas, capital de trabajo, préstamos de capital y crédito de consumo”, complementó.
De acuerdo con el gerente de Finsol, la frialdad que caracteriza el servicio de un banco corporativo contrasta con la atención personalizada que aún pueden dar las financieras, sobre todo para servir a la micro y pequeña empresa, que requiere de apoyo adicional al crediticio, como por ejemplo asesoría y seguimiento de la inversión, así como la búsqueda del tipo de préstamo que más le favorece.
“En el caso de Finsol, nuestra empresa ve la gran oportunidad de seguir en su nicho de mercado, como especialistas que nos hemos convertido, y contemplamos establecer alianzas con bancos solo con el propósito de desarrollar nuevos servicios para nuestros clientes”, detalló.
Esto es porque cada vez los bancos universales deben hacer más esfuerzos para mantener un servicio personalizado, mientras que las instituciones financieras que desarrollen nichos de mercado, por su propia naturaleza, ofrecen un servicio a la medida.
En Guatemala se comienza a ver cada vez con mayor insistencia el fenómeno de instituciones “boutique” que saben estructurar negocios que requieren mucho enfoque y conocimiento, los cuales venderán posteriormente a los grandes grupos financieros.
“Este fenómeno se está dando ya fuertemente en el negocio de arrendamiento financiero y operativo (leasing) en el país. La cesión o sindicación de carteras permitirá a estas empresas mantenerse enfocadas y rentables”, reiteró Lejárrega.
De acuerdo con los expertos, el sistema financiero regional poco a poco se parecerá más al de México, donde luego de un periodo de incertidumbre, cada actor logró con éxito especializarse en algún producto o mercado en particular, de tal forma que hay una institución identificada específicamente con cierta exigencia crediticia y cuenta con el servicio adecuado para satisfacer esa necesidad.
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