Luego de cerrar con la segunda inflación más alta de Latinoamérica, Costa Rica apostó por un régimen cambiario que implica mayor especulación y menor intervención del Banco Central.
Cerrar con la segunda infl ación más alta de Latinoamérica en el 2005 (14.07%, superada solo por Venezuela) impulsó al Banco Central de Costa Rica (BCCR), entre otras medidas, a migrar a un sistema cambiario más flexible. Desde el 17 de octubre pasado, el colón costarricense se rige frente al dólar por un régimen cambiario distinto al utilizado desde 1984. Las bandas cambiarias sustituyeron al agotado sistema de mini-devaluaciones.
La crisis económica de fi nales de los 70 y principios de los 80 provocó una caída fuerte del colón frente al dólar y elevados niveles de infl ación, lo que dio pie a un sistema de tipo de cambio donde el valor del colón se modificara poco, pero de manera constante. Este sistema, conocido como mini-devaluaciones, se convirtió en un modelo tan predecible que los inversionistas fácilmente calculaban el tipo de cambio a cualquier plazo.
Y aunque el sistema de mini-devaluaciones mantuvo la competitividad en el exterior y los agentes económicos ganaron certidumbre durante 22 años, el mismo Banco Central enumera sus desventajas: una intervención que provoca pérdidas frente al mercado privado; un sector financiero vulnerable a crisis cambiarias y bancarias, dada la especulación; y sin duda, una fuerte presión sobre los precios y el costo de la vida. Así, “el modelo de minidevaluaciones cumplió su objetivo de traer estabilidad después de un periodo de crisis, pero llegó a su final porque tanta estabilidad no ha permitido que la inflación baje de un 10%”, según el economista Luis Mesalles.
De las “minis” a las bandas
El último día que rigieron las “minis”, como también se les conoce, el dólar se vendía a 523 colones y se compraba a 520 colones, aproximadamente. Pero ya el Banco Central tenía más de un año de anunciar la migración a otro régimen “más moderno y efi ciente” en el control de la inflación. El emisor evaluó esquemas más rígidos para decidir cuál sería el ideal para la economía costarricense, como la caja de conversión o la dolarización ofi cial. Pero el ente rector de la política económica optó más bien por una mayor participación del mercado en la fi jación del tipo de cambio, a través de un método mucho más flexible: las bandas cambiarias.
Es decir, el colón se manejará ahora entre un límite superior (techo) y uno inferior (piso), dentro de un margen. La banda se ampliará o deslizará con el tiempo, para que el margen sea cada vez mayor y el Banco Central intervenga menos en la economía. El BCCR defenderá la banda cambiaria comprando dólares en el mercado mayorista
cuando el tipo de cambio alcance el nivel mínimo de la banda cambiaria, y vendiéndolos cuando alcance el nivel máximo.
Cada día hábil, el tipo de cambio de intervención de compra se incrementa en 6 céntimos de colón, y el tipo de cambio de intervención de venta, en 14 céntimos de colón.
Feria del tipo de cambio. Con el sistema de bandas se agudiza la competencia entre las entidades fi nancieras que participan en el mercado cambiario costarricense.
Se ha convertido en una obligación diaria monitorear todas las opciones de compra y venta de divisas en el mercado para retener la más conveniente. Aquí terminaron las predicciones basadas en que el colón se devalúa 13 céntimos diarios. Quizás hasta algunos matrimonios entre bancos y empresas se han visto afectados, ante un mayor margen de ofertas.
Esto lo confi rma el asesor económico de la Cámara de Industrias, Pedro Morales: “Si la empresa estaba acostumbrada a transar solo con un banco, con el nuevo sistema debe procesar toda la información de los oferentes en el mercado de divisas para tomar la decisión de a quién le venden o a quién le compran”.
Para Mesalles, los empresarios deberán “ir de shopping y buscar el banco, casa de cambio o institución financiera que ofrezca el mejor tipo de cambio”. Pero esto implica un exhaustivo seguimiento de los tipos de cambio de ventanilla que manejan las entidades fi nancieras, debido a que a lo largo de una jornada de 24 horas, este fl uctúa según la oferta y demanda de divisas.
“Yo espero que con este régimen las empresas empiecen a medir mejor su riesgo; que el empresario se vuelva más sofisticado al medir el tipo de cambio y se obligue a variar algunas prácticas, pues ha delegado ese riesgo a otras instituciones financieras” reclama.
“La competencia determinará lo que puedan hacer las instituciones financieras. La oferta y la demanda durante el día modifican los precios del tipo de cambio fi jado por los intermediarios financieros, dentro del límite. Esto funciona más eficientemente si la gente que compra y vende dólares está informada”, recomendó el jerarca del BCCR, Francisco de Paula Gutiérrez.
Para Hazel Valverde, gerente financiero del BAC San José, no es que haya una mayor competencia, sino que las diferencias entre las ofertas de los bancos son más evidentes que antes, y todo dependerá de la forma en la que el cliente maneje y administre sus divisas.
El viceministro de Economía, Industria y Comercio, Jorge Woodbridge, reaccionó ante la tendencia de los primeros días: “nos sorprende que algunos bancos, no contentos con “ganar” lo que antes ganaban, fueron capaces de sujetarse al limite inferior de la banda para la compra, y elevar sus ganancias al límite superior para vender.
En cuestión de un día, en algunos casos, pasaron a ganar hasta cuatro veces más, y esto lo único que hace es benefi ciar a los bancos, que ahora tienen un margen de intermediación cambiaria mayor”.
Las bandas no serán horizontales, sino deslizantes. Esto implica que el rango se irá ensanchando gradualmente con el tiempo. Conforme el rango sea más amplio, el riesgo de cambiar divisas será mayor.
Por eso el empresario debe valorar la forma en la que fija los precios de venta de sus productos. “Un importador de materias primas o bienes terminados puede tener una ventaja o una desventaja, entonces, deberá ser más precavido al fijar sus márgenes y el tipo de cambio que utilizará a un nivel más competitivo”, amplía Mesalles. El especialista apunta que cada empresario tiene que medir la posición cambiaria de su empresa (esto es, activos menos (-) pasivos en dólares) y definir si la condición es superavitaria o deficitaria frente a los flujos en divisas que manejan. Definida esa posición, “el empresario ya tiene noción del nivel de riesgos que esté dispuesto a asumir y empezar a moverse hacia la posición cambiaria en la que se sienta más cómodo”.
En general, los sectores involucrados confían en que la decisión del Banco Central favorecerá una baja en el costo de la vida, tal como se pretende. Valverde del BAC se refirió positivamente sobre el cambio, y aunque declaró que el país inicia un proceso lento, se mostró confi ada en que la infl ación bajará en el mediano plazo. Para el ex ministro de Hacienda y ex presidente del Banco Central Thelmo Vargas, la inflación se reducirá “si el precio del petróleo a nivel internacional no sube como en el periodo 2005-06, y si se da una reforma fiscal que aumente los ingresos y/o controle los gastos”.
Por su parte Mesalles concluyó: “Creo que es un cambio positivo para bajar la inflación a un 8 ó 9%, y conforme se logre mayor flexibilidad, podría haber una mayor disminución. El Banco Central forzará a los productores a que busquen mejoras en competitividad que ayuden, a su vez, a que el país mejore su productividad y nos lleve a crecer más”.
Cuatro CO N C E P TOS D E T I P O D E C A M B I O
Hay 4 modalidades diferentes del tipo de cambio con el sistema de bandas en Costa Rica:
Tipo de cambio de intervención: Son los límites de la banda dentro del rango que fi ja el Banco Central de Costa Rica para la compra y venta de divisas, llamados también el “piso” (tipo de cambio mínimo) y el “techo” (tipo de cambio máximo).
Tipo de cambio de referencia: Es el valor comercial producto del promedio de las operaciones que se hacen sin restricciones en el mercado cambiario. Todos los días el Banco Central publicará un promedio de lo que sucedió el día anterior.
Tipo de cambio de ventanilla: Son los tipos de cambio publicados en la página Web y ventanilla de los bancos comerciales y del Banco Central, anunciado por los intermediarios en sus operaciones de compra y de venta, incluyendo todas las comisiones.
Tipo de cambio del mercado de mayoristas: Se fija en el MONED (Mercado Organizado de Negociación Electrónica de Divisas) que en adelante se llamará MONEX (Mercado de Monedas Extranjeras) y es el tipo de cambio de las operaciones mayoristas.
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