En medio de un clima de certeza y estabilidad monetaria y financiera, ocurre un shock en la banca. La Superintendencia de Bancos (SB), con base en una determinación de la Junta Monetaria (JM), intervino en octubre el Banco del Café (Bancafé), posicionado como el cuarto más importante del país, por operaciones riesgosas que comprometieron los depósitos de sus clientes, de acuerdo con lo informado por las autoridades.
El shock causa pánico entre miles de cuentahabientes de la institución intervenida, mientras ésta entra en un proceso de liquidación de hecho y de derecho. La junta de exclusión nombrada emprende una auditoría, pero el banco comienza a desmoronarse antes de que ésta concluya pues de entrada pierde su principal activo: su cartera de clientes. Hasta agosto pasado, Bancafé contaba con un millón de cuentas. Las consecuencias no las sufre sólo este banco y su millón de clientes. El suceso tiene repercusiones a nivel nacional y podría tenerlas también en el orden regional.
“Para Guatemala, representa una situación de retroceso puesto que la gente va a tratar de convertir su recurso moneda a dólares o cualquier otra moneda y tenerla en bancos de otro país”, opina Jorge Guillermo García, consultor independiente. “En el público usuario del sistema bancario, esta crisis puede representar la pérdida de la motivación al ahorro”, afirma. Pero no lo considera todo negativo: “No hay mal que por bien no venga: puede ser que mucha gente opte por hacer producir su dinero y que se incremente la productividad nacional”.
Medida correcta pero tardía
La desconfianza es creciente. Analistas económicos reconocen que la JM actuó correctamente, pero reprochan y ponen en duda su demora. Esto fue lo que ocurrió con Bancafé. Los directivos decidieron invertir alrededor de 240 millones de dólares del capital del banco en la fi rma de corretaje REFCO, una corporación fi nanciera de Estados Unidos que se declaró en quiebra en octubre del 2005.
La inversión fallida de Bancafé en la empresa estadounidense, al fi nal precipitó el cierre de operaciones de la empresa bancaria guatemalteca.
La pregunta que surgió en todo este tiempo en el medio fi nanciero del país fue el por qué de la tardanza en llevar a cabo medidas que evitaran la debacle. Igual cuestiona el consultor: “La actuación fue correcta, está en la ruta indicada, pero es una decisión tardía, porque en su momento, cuando se conoció el problema de REFCO, debió pedir una auditoría especial a la SB y con base en eso tomar las medidas preventivas del caso”, expresa García. Para él, queda la duda de si esa decisión tuvo alguna carga política. “Al analizar la forma en que se integra la JM y teniendo en cuenta que los funcionarios de gobierno fueron propuestos por los grupos económicos, da la impresión de que hubo presión para que esa decisión se tomara”, comenta finalmente.
“Integración bancaria no retrocede”
La crisis originada por la suspensión de operaciones de Bancafé no hará retroceder el proceso de regionalización bancaria en Centroamérica, opina Pablo Urrutia, a cargo de los temas monetarios y financieros de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (ASIES).
¿Qué lecciones deja lo ocurrido con Bancafé?Como usuarios del sistema financiero nacional, la primera lección es la diversificación, de esta manera se minimiza o elimina el riesgo. La confianza de recursos al sistema financiero es una decisión que conlleva riesgos, en la que debe existir acceso a información vital y transparente, por lo tanto, no deber ser tomada únicamente en función del monto total de activos, ya que en general no son realizables en el plazo inmediato. Debe tomarse en cuenta que las aportaciones a capital deben ser en su mayoría en dinero líquido y que la cartera de cuentas no recuperables, por renovar, vencidas y en judicial, debe ser sana.
La volatilidad es un factor intrínseco en los sistemas financieros que debe ser considerada, en la medida de lo posible, con minuciosidad. Pero en toda actividad, aunque se tengan los indicadores a niveles óptimos, existe la posibilidad de no tener los retornos esperados, forma parte del riesgo implícito de una inversión.
¿Se ven afectadas las expectativas por procesos de integración de la banca regional? El proceso de integración no debería perder ímpetu, porque en el proceso de búsqueda de economías de escala —que básicamente consiste en mayor eficiencia con los recursos utilizados—, la banca regional continuará, en el mediano y largo plazo, el proceso de integración. Además, existe la posibilidad de que los acontecimientos sean oportunamente utilizados por el sistema financiero para fortalecer la integración regional.
¿Los cuentahabientes de cualquier banco de la región son vulnerables a este tipo de vicisitudes? El riesgo se encuentra presente. Como punto de referencia, en la bolsa de valores de Nueva York, los únicos bonos considerados con riesgo cero son los emitidos por la Reserva Federal (que son garantizados por la economía más grande el mundo). Entonces como cuentahabiente el mejor mecanismo para reducir la vulnerabilidad se deben basar en lo esencial: la diversificación de cartera, complementado con acceso a la información de la situación de la entidad financiera.
¿Cuál cree usted que es el peor efecto de esta crisis? A nivel macroeconómico no se puede establecer o identifi car una crisis como tal. Aunque la incertidumbre está presente, a priori no hay señales de una crisis venidera. Pero los efectos son para muchas familias y empresas que dependen de los depósitos para mantener sus actividades productivas y/o personales. Desafortunadamente para ellos sí representa una crisis, especialmente para aquellos que tenían todos sus depósitos y/o inversiones en el banco en cuestión. Por lo tanto, pierde dinamismo la economía.
¿Por qué cree usted que si la quiebra de la entidad estadounidense ocurrió en el 2005, fue hasta ahora que hubo una reacción en Guatemala? El primer paso luego de la quiebra de REFCO era una estrategia para librar al banco de las difi cultades fi nancieras. Esto requiere de tiempo, técnicamente existía la posibilidad de solventar la situación y uno de los pasos es retrasar el proceso de liquidación. Es importante recalcar que lo ideal era que las autoridades no hubieran tenido la necesidad de intervenir (especialmente para cuentahabientes), lo mejor era que el banco estuviera en funciones normales hasta la fecha. No es el tipo de problema enel que una institución quisiera estar involucrada.
¿Hacia dónde deberían apuntar las legislaciones en los países centroamericanos para que no se repita este tipo de casos? La legislación debe continuar en
la línea de incentivar la competencia. Las leyes deben proporcionar al sector condiciones para que pueda maniobrar y manejar las inversiones según consideren oportuno. Pero debe existir un ente regulador que sancione a las entidades financieras que no cumplan con los requisitos de ley. De esta manera se incentiva al sector y se minimiza el riesgo moral.
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