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Cuando la historia se escribió en arena PDF Imprimir E-mail
Lunes, 09 de Enero de 2012 14:28

En el Mundial de Fútbol Playa Ravenna 2011, El Salvador fue la sorpresa y se convirtió en el cuarto mejor equipo del planeta. De cómo un héroe guió a un grupo de pescadores a la gloria.

Roxana Rosales


Con un marcador de 4 a 3 a su favor, La Selecta de fútbol playa comenzó a escribir una historia diferente en el fútbol salvadoreño. Con su triunfo sobre Omán, el 4 de septiembre en el Mundial de Fútbol Playa Ravenna 2011, este grupo de pescadores, que llegó a la contienda mundialista con escasos recursos, poco fogueo y sin que existiera una liga nacional de su disciplina, demostró que cuando convicción y talento se unen, los resultados siempre son positivos.

Ocupar el cuarto lugar en el Mundial de Fútbol Playa y que su delantero Frank Velásquez fuera reconocido como el tercer jugador más valioso de la contienda por FIFA y premiado con el mejor gol de la competencia por los votos de los cibernautas, no fue camino sobre pétalos de rosa para este cuadro.

Fueron los factores en su contra los que escribieron esta historia especial. En este mundial, a la Selecta de Playa le dio la bienvenida Portugal, que la derrotó 11 a 2. Ante esta goleada, tuvo que levantar la frente para superar a Omán y Argentina en sus siguientes compromisos, a ambos con un marcador de 4 a 3. Aún faltaba uno de sus triunfos más memorables, pues obtuvo su clasificación a semifinales derrotando a Italia, los dueños de casa, en un partido que muchos llamaron “el Ravennazo”, cuando los cuscatlecos triunfaron 6 a 5.

¿Qué hay atrás de este logro? ¿Hasta dónde la motivación y el deseo de luchar pueden mover montañas? Esos y otros factores fueron determinantes, según las mismas palabras del director técnico del cuadro, Rudis Gallo, quien sobre su espalda se puso el reto de motivar a sus pupilos y hacer historia, partiendo de una finalidad clara y apegada a las posibilidades.

“El objetivo de nosotros era ganar un partido por primera vez en un mundial, luego de dos participaciones en que solo habíamos tenido derrotas, en Marsella 2008 y Dubai 2009. Ya estando en el lugar y viendo el nivel que se manejaba en Ravenna 2011, vimos y analizamos con el cuerpo técnico que era bastante viable hacer un papel diferente y ganar más que un partido”, comparte.

Como peces en el agua

Para Rudis Gallo, el tema de la preparación fue clave para alcanzar los logros obtenidos en Italia y las características natas de sus jugadores fueron también fundamentales. Todos ellos de orígenes humildes, la mayoría jóvenes pescadores, aclimatados al calor de la playa y la arena, fueron seleccionados luego de un proceso impulsado por FIFA, que en el 2004 proporcionó los recursos para crear las bases de esta disciplina deportiva en el territorio.

“Confiábamos en el trabajo que se había hecho en el país y sabíamos que iba a ser muy difícil esta copa del mundo, lo importante es el grado de conciencia que tienen cada uno de los jugadores para creer en la parte individual y en la colectiva. Aunque Portugal nos venció 11 a 2 y se cometieron errores que no debieron haber sucedido, pudimos reflexionar lo bueno y lo malo que se hizo, y nos enfocamos en los dos juegos que venían, pues de ello dependía si pasábamos a la siguiente fase”, asegura el director técnico.

Para el entrevistado, las características y la garra de sus pupilos fueron factores importantes, comenta que se concentró en sacarle provecho a sus fortalezas propias y estudiar las debilidades de sus rivales mediante videos de sus partidos. Él sabía que los jugadores salvadoreños tenían las ventajas de haber crecido en la costa y tener una excelente condición física, mejor que la de otros cuadros. En este sentido, resalta que es primordial saber reconocer las virtudes de sus elementos y enfocarlas para alcanzar los objetivos.

A mal tiempo, la mejor actitud

“La estatura de nuestros rivales no era importante, fue la experiencia en sí, yo les dije que en la cancha éramos iguales, un equipo contra el otro, que tal vez ellos tuvieron algunas ventajas como fogueos o que en sus países hubiesen ligas, pero debíamos demostrar lo que podíamos hacer”, apunta Gallo. 

Entre una de las anécdotas de este mundial, cuentan que luego de concluidos varios de los juegos, los salvadoreños quisieron intercambiar camisetas con sus rivales,  pero fueron rechazados porque sus contendientes dijeron que eran feas y no tenían interés en ellas. Hasta esa situación sirvió como parte de la gasolina y el factor motivacional para impulsar al equipo, pues su entrenador les dijo: “Demuestren en la cancha que sí pueden y que su camiseta vale mucho”.

Las piezas del ajedrez 

El proceso de la Selecta de Playa viene de años atrás, aunque algunos elementos se han ido cambiando, la base del cuadro sigue siendo la misma, por lo que los jugadores han adquirido la experiencia necesaria en dos mundiales previos: Marsella 2008 y Dubai 2009.

La estafeta de capitán del equipo ha variado con el tiempo, aunque en su mayoría ha sido portada por Agustín “El Tin” Ruiz, un pescador que vive en condiciones humildes en la isla La Pirraya, en el departamento de Usulután, en la costa oriental del país; una porción de tierra que ahora es emblema y referente nacional.

A pesar de que cuando participó en la contienda mundialista, Agustín no sabía leer ni escribir, eso no cambió en nada su papel como pieza clave. “En persona, el Tín es apartado y callado, pero cuando entra a la cancha impone con su presencia, se nota un cambio en el equipo, los sabe guiar, los motiva y empuja, como técnico puedo ver la diferencia”, estima Rudis Gallo, quien además explica que dentro de sus pupilos trata de complementar sus virtudes a favor de sus objetivos.

El fútbol, como los negocios

“La selección de playa es un ejemplo de que no hay imposibles, es una muestra local de verdaderos héroes, son personas que han luchado contra adversidades y sin ningún tipo de justificación ni excusa han conseguido los objetivos propuestos. Este caso de éxito es comparable con los procesos organizacionales que se viven en la familia, los negocios y las naciones”, asegura Rolando Aguirre, gerente general de la empresa de consultoría Desarrollo Estratégico.

A su criterio, el pilar fundamental de este triunfo es el profesor Rudis Gallo, a quien considera el componente más importante y que ha permitido la efectividad, que es la finalidad por la que se debe luchar en todo proceso organizacional. “Uno puede tener el qué, cuánto, cómo y dónde, pero si no tiene el quién no tiene la mitad de todo.

Un líder que cree en un deporte que no existe como tal, sino como una práctica, ha hecho una selección campeona sin liga, encuentra y recluta talentos, gente que había intentado jugar y que se dedica a pescar, sin buenos ingresos, les da un imaginario de triunfo y los convence de que juntos pueden cambiar sus vidas y el orgullo de un país, su acción no se queda en el discurso, logra mantener un trabajo programado y organizado, los muchachos son los que meten los goles, pero el pegamento de todo este proceso se llama Rudis Gallo, quien es el Leónidas de estos 300”, indica el gerente general de Desarrollo Estratégico.

Equipos efectivos

Para Aguirre, el éxito de la Selección de Playa va por capas, empieza en Rudis Gallo, sigue en los seleccionados y luego la familia de ellos, es una simbiosis irremplazable que si no tiene el compromiso de estos tres actores no puede llegar a la capa siguiente, que es la de los dirigentes y finalmente los salvadoreños”, asevera.

“Una medalla premia el esfuerzo del pasado, no dice nada sobre el futuro y eso es importantísimo para el negocio. La Selecta de Playa fue el David que llegó a faltarle el respeto a Goliat, la fortaleza que tienen hoy no es nada para el otro mundial, pues sus rivales los estudiarán. Por eso, la medalla premia el pasado, nunca el futuro, logramos el éxito, duplicamos la meta o llegamos a otros mercados, hay que celebrarlo, pero eso solo sirve para aprender e innovar para el futuro”, concluye.

 

¿Qué los llevó a ser exitosos?

1. Potenciar talentos natos de sus jugadores.

Dentro de las empresas, el líder debe tener la visión y perspectiva para impulsar las fortalezas de sus elementos.

2. Con un ojo en el adversario. 

Concentrarseen el trabajo propio es fundamental, pero no debe descuidarse la competencia, sus puntos débiles yfortalezas.3. Una goleada no es el fin del mundial. Aplica la estrategia de prueba y error, no siempre los resultados serán los mejores; en los tropiezos radican los éxitos futuros.

4. Los goles no se anotan en el primer minuto. 

Conquistar triunfos requiere de un proceso en el que deben invertirse tiempo y esfuerzo, así como capacitar a los colaboradores.

5. La convicción en la cancha. 

Empleados inspirados y comprometidos son jugadores más efectivos, lo que resulta en empresas más eficaces y eficientes en sus procesos.

6. El equipo fuera del terreno de juego.

Considere a todos los involucrados más allá de los colaboradores, como los proveedores, las familias de los empleados y los diferentes públicos.

7. Con la vista en la portería. 

Gritar gol implica disciplina y objetivos claros dentro de un plan de trabajo definido.

8. Un trofeo premia el trabajo del pasado.

Los logros deben celebrarse, pero también canalizarse para la consecución de próximos objetivos para la innovación.

 

 
   

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