Lo mejor del capitalismo, mezclado con prácticas de sostenibilidad,
así resume Michael Porter su propuesta de creación de valor compartido, una
transformación en el mundo de los negocios.
Thelma López
La compañía Nestlé descubrió hace 5 años que mejorar sus
productos para luchar contra la desnutrición en América Central es un buen
negocio. Con tecnología única en el mundo, incluyó en el consomé de pollo
Maggie, que tiene más de 2 millones de consumidores al día en la región, un 15%
de la porción diaria de hierro que necesitan los seres humanos para mantener
una buena nutrición, y con ello mejoraron su participación de mercado, mientras
beneficiaban al consumidor.
El modelo que implementaron para generar esta relación
“ganar-ganar” se llama creación de valor compartido, que significa un
conocimiento exhaustivo de la cadena de valor donde opera la compañía para
generar ganancias al accionista y a la sociedad.
Este cambio en la visión de negocios de Nestlé, una de las
principales compañías de alimentos en el planeta, vino de la mano de Michael
Porter, padre de la estrategia moderna y autor del modelo de creación de valor
compartido, un camino para que las grandes empresas privadas generen
crecimiento que traiga beneficios económicos, ambientales y sociales.
El experto mundial en estrategia y desarrollo de naciones
visitó Costa Rica para abordar el tema “Creando valor compartido: la nueva
propuesta de estrategia de Porter” y, en conferencia de prensa, profundizó en
los detalles de esta nueva propuesta que, espera, generará una revolución en el
mundo de los negocios.
¿Cómo implementar
este modelo en una región como Centroamérica, donde las empresas todavía están
en una etapa de filantropía en su relación con la sociedad?
El tema de valor compartido es un esfuerzo para repensar la
relación entre negocios y sociedad. Con el tiempo hemos desarrollado la idea de
que la empresa y la sociedad son separados y que la forma en que los negocios
deberían involucrarse en la sociedad es dando dinero. Pero hemos aprendido que
esto no es exitoso, no genera impacto. El concepto de valor compartido está
basado en la idea de que, si las empresas van a impactar a las sociedades,
deben hacerlo como negocio, no como donadores. Por ello, este concepto se trata
de que las compañías replanteen cómo hacen negocios, de manera que beneficien a
la sociedad en el proceso.
Creo que en Centroamérica, la mayoría de las compañías están
en la etapa de filantropía, piensan en ser buenos ciudadanos, en dar donaciones
y no quiero decir que eso es malo, eso no es malo, pero podemos ir más allá.
¿Aplica para
compañías grandes y pequeñas?
El concepto aplica para cada compañía, ya sea grande o
pequeña. Algunos de los grandes ejemplos de valor compartido hoy son negocios
pequeños que han sido formados en esta filosofía. Hay muchos emprendedores
sociales que aprendieron que si quieren ser exitosos deben usar un modelo de
negocio para beneficiar a la sociedad.
En Centroamérica hay muchos problemas ambientales y sociales,
los Gobiernos no están siendo exitosos en solucionar estos problemas. No
tenemos que eliminar el Gobierno, sino mejorarlo, pero el sector privado tiene
un rol vital, no como caridad, sino como oportunidades de negocios, creando
productos y servicios para hacer negocios de forma alternativa.
¿Cómo convencer a los
empresarios de que se incorporen a este modelo?
La forma en que podemos involucrar a los negocios es por dos
vías. Primero, si piensan de esta manera serán más rentables. Por ejemplo, hemos
concebido el ahorro de energía como un asunto social, pero lo que las compañías
del mundo están aprendiendo es que ahorrar energía es ahorrar dinero.
Además, las compañías han empezado a comprender que hay
muchos clientes que tienen necesidades que se han obviado, por lo que estaban
limitando su oportunidad de crecer.
Las empresas deben entender que hay una oportunidad de
negocio en el concepto de valor compartido, no es filantropía, porque los
pequeños negocios no tienen dinero extra que donar. Hay que enfocarse en las
áreas donde hay oportunidad de negocios.
En segundo lugar, las empresas deben entender que el valor
compartido brinda un propósito para los negocios. En este momento, el propósito
de los negocios es maximizar el valor de las ganancias, pero los estudiantes
que se gradúan hoy de Harvard Business School no quieren pasar su vida
maximizando ganancias, eso ya no es un propósito para ellos. Si los negocios
pueden reconcebir su propósito, para hacer ganancias de una forma en que
involucre salud, eficiencia energética u otras causas sociales, entonces la
gente de los negocios tendrá un propósito.
¿Qué causó su cambio
de maximizar las ganancias a un valor compartido?
Esto no se trata de hacer el bien, no se trata de ser ético,
esto se trata de administrar mejor una compañía.
Es un asunto de management.
Tenemos una visión muy estrecha de cómo generar ganancia,
cuando enseñamos marketing en Harvard Business School no enseñamos cómo
identificar a los clientes cuyas necesidades han sido relegadas, no enseñamos
sobre cadenas de abastecimiento que ahorran carbono, hemos obviado esos asuntos
porque era una generación anterior de management. En otras palabras, el
pensamiento de management está cambiando.
En segundo lugar, los problemas del mundo son obvios y nuestros
estudiantes quieren ser parte de esta solución. Es la siguiente generación de
management.
Esto se trata de capitalismo, de cómo mejorarlo y hacer que
las empresas hagan dinero más rápido. El problema con el trabajo previo en
sostenibilidad es que no estaba conectado al capitalismo, si podemos conectarlo
empezamos a ver un impacto real.