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Arias & Muñoz, legado de integración PDF Imprimir E-mail
Martes, 24 de Marzo de 2009 02:56
Sara Flores

Ellos vencieron aquel refrán que dice: “donde hay dos abogados hay tres opiniones”. Ese perfil de empresa única al consolidar la unión de dos bufetes, permitió a Arias & Muñoz crecer un 500% en tan solo 14 años. La historia los hizo juez y parte en un istmo donde la integración es un socio de muy buena fama.

Es fácil pensar en prosperidad cuando se observa una firma de abogados que mantiene en su cartera de clientes a 3000 elementos, que incursionó con éxito en el proyecto de regionalización y cuenta con una planilla de 150 personas. Pese a que estas cifras hablan de un crecimiento impresionante, el bufete Arias & Muñoz se ha valido del prestigio de 67 años para llegar a este punto.

Apenas en abril de 2008 la reconocida International Financial Law Reviewen premiaba en el Waldorf Astoria en Nueva York a Arias & Muñoz, como la “Firma del año en Centroamérica” gracias a la calidad y complejidad de las transacciones efectuadas.

Esta es la firma Arias & Muñoz. Posee ocho oficinas en cinco países de Centroamérica: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Hoy por hoy, una de las más influyentes del istmo. Sus inicios, como los de cualquier otra empresa, también fueron modestos.

 

De uno, muchos

En 1942, el Dr. Francisco Armando Arias estrenó su título de graduado al inaugurar su oficina legal en la 6ª calle poniente de San Salvador. Era la zona idónea, pues ahí se concentraba toda la actividad de los abogados. En los alrededores estaban los juzgados y la mayoría de oficinas públicas.

“El trabajo lo inicié junto con Miguel Ángel Brizuela —apuntó el Dr. Armando Arias—, pero solo duramos un año juntos”. Esa sería la primera de varias ocasiones en que este abogado tuviera que enfrentar un cargo a solas. Su compañero tuvo que partir para atender negocios familiares en el oriente del país. Si embargo, el bufete llamado Francisco Armando Arias siguió dando servicio.

Para el inicio de los años 50, el panorama cambió un poco. El Dr. Arias comenzó a dar clases en la Universidad Nacional y, además, obtuvo un cargo como magistrado de la Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Esto no impidió que el bufete siguiera funcionando. Todas las mañanas dedicaba una hora a su negocio propio.

El resto del día, se encargaba otro abogado que entró al bufete y trabajaba según los estándares de calidad que el fundador había impuesto.

Los diversos contactos de Arias fueron creciendo en sus cargos públicos. Así, llegó otro abogado a trabajar al bufete: el Dr. Rodolfo Cordón. Al poco tiempo, este nuevo compañero fue elegido como presidente en la Asamblea Constituyente de la República, que se hizo cargo de la dirección del país después del golpe de estado al presidente José María Lemus, en 1960. Nuevamente, Arias dejó ir a un colega.

 

Haciendo historia

Cordón tuvo espacio de ser presidente provisorio durante seis meses antes de que se eligiera al nuevo mandatario, en 1962. Fue ahí que vio la oportunidad de que Armando Arias colaborara en su gabinete.

Era tanta la confianza que había entre estos dos personajes que Arias tuvo la posibilidad de elegir un cargo en cualquier ministerio que quisiera. Talvez por modestia o por el deseo de seguir ejerciendo su profesión, optó por ser viceministro de Justicia. “Solo iban a ser unos cuantos meses”, pensó.

El plazo se cumplió y todos sus esfuerzos se concentraron en volver a las oficinas de Francisco Armando Arias. En el almuerzo de despedida que organizó Cordón, tuvo otro encuentro inesperado. Uno de los invitados era el coronel Julio Adalberto Rivera, presidente electo en ese entonces.

Llegó junto a Arias y le dijo: “Reunámonos mañana en Casa Presidencial para que platiquemos”. ¿Cómo negarse? El Dr. Armando se enteró de que había nuevos proyectos de ley que le parecieron interesantes.

La plática con el presidente Rivera le confirmó sus ideas: querían reformar todo el sistema de elecciones del país. “El nuevo gobernante había estado en Europa y traía muchas inquietudes sobre propiciar una representación equitativa de todas las fuerzas políticas”, explicó Arias.

Nuevamente el bufete tuvo que esperar unos años más para tener un mayor protagonismo.

Armando Arias se incluyó en las filas del Ministerio del Interior. Sus conocimientos como abogado y su constante interés en la práctica legal le dieron elementos suficientes para participar en la elaboración de la reforma electoral propuesta.

Luego, le tocó enfrentar a solas la dirección del Ministerio del Interior, porque el entonces ministro, Fidel Sánchez Hernández, se lanzó a una campaña por la presidencia. Así, en 1967, dicho funcionario ganó las elecciones y se llevó a Arias a la Secretaría Jurídica.

No pasó mucho tiempo para que la experiencia del Dr. Arias le valiera para asumir la presidencia de la CSJ. “Estuve en ese cargo desde 1970 hasta 1976 —afirmó—, pero ya fue lo último, esta vez sí me iba a dedicar al bufete”. Además, tenía que terminar otras tareas, como su presidencia en la Federación Nacional de Fútbol. Así, el mismo año que inició en la corte, asumió el último de sus cuatro periodos dedicados a este deporte.

Su afición por el fútbol no era solo política o administrativa. Este abogado de experiencia fue capitán de la Selección Nacional en 1939, cuando aún era estudiante. Acompañó al combinado salvadoreño para unos juegos en Panamá. Su carrera deportiva terminó con un accidente de moto que lo lesionó.

 

La expansión legal

Por fin, cuando pudo dedicarse el 100% a su oficina, encontró más apoyo y un equipo bien acoplado. Francisco Armando Arias (hijo) esta ba a punto de graduarse de la Universidad y comenzó a asumir un puesto determinante en la compañía. En total, había cinco abogados más y sus asistentes. “Se sintió el cambio porque teníamos el empuje de la juventud que impregnaba mi hijo”, reflexionó Arias (padre). Así, fue delegando decisiones importantes.

El trabajo se multiplicó y tuvieron que buscar nuevo local. Pasaron dos décadas en un crecimiento constante y al llegar a 1990, ya eran 15 abogados los que engrosaban las filas del bufete.

Pero la práctica judicial también comenzó a expandirse. El Dr. Armando Arias hijo comentó que se dedicaron a casos diversos, entre judiciales, de finanzas, propiedad intelectual, etc. “Nos especializarnos en todos los rubros, menos en el penal”, comentó. Este ámbito los acercó a varias empresas y comenzaron a sentir la iniciativa comercial de trasladar sus operaciones y campos de acción a toda Centroamérica.

El proyecto fue audaz e innovador. Lo primero fue enfocarse en un nuevo esquema de ejercicio de la profesión. Nos comenzamos a dar cuenta de que teníamos que ampliar nuestro horizonte”, afirmó Armando Arias hijo.

Así, comprendieron que, aunque tenían el prestigio, una sola persona no podía conocer la totalidad del universo legal. Entonces, se dedicaron a segmentar el equipo en un alto nivel de especialización. Así, nombraron un encargado de los impuestos, otro de finanzas, litigios, materia de derechos, entre otros. “Ahora, la oficina tenía todo esto a disposición del cliente”, dijo el Dr. Arias.

 

Un paso más

Todo esto sumó puntos para que las empresas multinacionales o nacionales en vía de expansión, los buscaran para trabajar con ellos. Fueron ellas las que lanzaron la gran pregunta: ¿Si estaban creciendo, por qué el bufete Arias no buscaba también una expansión? Armando Arias padre recordó que iniciaron la búsqueda de un socio en el resto de países de Centroamérica. Su hijo agregó que en Costa Rica encontraron el bufete de los Muñoz.

“Era lógico que en ese país iba a estar nuestro socio natural”, reflexionó. Para él, estos dos países llevaban un avance parecido.

En las reuniones que sostuvieron con los abogados costarricenses identificaron que tenían ideas y aspiraciones comunes. Arias hijo recordó que la clientela de ambas oficinas era bastante buena. Sin más, a mediados de los 90, anunciaron la unión. La aceptación fue buena pese a que algunos escépticos les recordaban un viejo dicho: “donde hay dos abogados, hay tres opiniones”. Pero los hechos hablaron por sí solos. El crecimiento fue exponencial.

“Vimos un aumento de la clientela que no esperábamos”, añadió Arias hijo. Se habían planteado un crecimiento de entre el 20 y el 25%; sin embargo, año con año lograban duplicarse. Esto se debió a que manejaron la unificación como una integración completa y no como la asociación de dos empresas. Tal perfil fue un valor agregado para clientes que necesitaban diversos tipos de consejos en varios países de Centroamérica. En una sola parada, las empresas radicadas en la región podían atender todas sus necesidades legales.

Arias padre afirmó que han sido pioneros en la integración como empresa. Para ellos, ya la región es un solo bloque. Esa es la razón de que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos se haya firmado con toda Centroamérica.

Otro indicador es la petición de la Unión Europea de negociar un Acuerdo de Asociación con el istmo junto y no con cada país por separado.

 

Nuevos números

En la actualidad, Arias & Muñoz cuenta con 150 abogados. Estos 14 años de unión han propiciado un crecimiento del 500% y un posicionamiento líder en Centroamérica. Armando Arias hijo asegura que tienen capacidad de manejar negocios desde México hasta la Patagonia.

Antes de la unión, el bufete atendía la sexta parte de los 3000 clientes que tienen. Esto los catapultó para ser comparados con firmas de primer mundo. “Si una empresa viene de un país desarrollado y se instala acá, lo menos que espera es recibir un servicio que esté a la altura”, afirmó el menor de ambos Arias.

Estos doctores recuerdan que el camino recorrido no siempre fue próspero. El periodo entre 1970 y 1990 fue uno de los más difíciles en El Salvador. Los niveles de crecimiento y de inversión eran limitados. Según sus vivencias, la última década del siglo trajo mayor prosperidad.

“Aprovechamos las privatizaciones cuando entraron las empresas eléctricas y las de telecomunicaciones”, recordó Arias hijo.

Ahora que todo el panorama internacional habla de una crisis, este bufete ha alcanzado un área de desarrollo consolidada. El negocio sigue fluyendo y la visión se mantiene en pro del crecimiento. Y aunque según su óptica los primeros seis meses del 2009 no serán los mejores, los socios de la integración confían en sostener el crecimiento que los ha caracterizado como firma regional.

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