Yolanda de Gavidia,
secretaria general de SIECA confirma por qué la integración económica es el
camino para unir a la región en todo lo que sea posible hacerlo.
Amafredo
Castellanos
Gobiernos,
empresas y países concuerdan en que la integración es un factor necesario y
estratégico para atraer hacia el istmo el interés de firmas y mercados. Es una
opción que genera posición en el contexto global y permite el trato con
terceros. Hay pruebas recientes, como observa Yolanda Mayora de Gavidia, ex
ministra salvadoreña de Economía y actual secretaria general de la Secretaría
General de Integración Económica Centroamericana (SIECA).
Ella
viene cumpliendo un trabajo tenaz y ambicioso en la misión de promover la
integración, primero en la instancia económica. La SIECA está empeñada en
socializar y provocar el sentido de pertenencia del espíritu y beneficios de la
integración, que idealmente deberían traducirse un mayor bienestar para los
pueblos. Por ahora, el esfuerzo está encaminado a construir el sentido de la
unidad como instrumento para mejorarel
estatus centroamericano de competitividad. Los esfuerzos y las metas que se
persiguen en materia de comercio internacional tienen mucho que ver, porque empujan
y comprometen, la tarea de la integración, y nadie mejor que doña Yolanda para
hablar de este tema.
¿Qué papel cumple el
proceso de integración económica centroamericana para el desarrollo de las
exportaciones en la región?
Centroamérica
se constituye hoy por hoy en el mercado natural de las empresas
centroamericanas, no sólo es el segundo mercado en importancia para todos los
países de la región, sino un nicho de oportunidad para las pequeñas y medianas empresas,
para los emprendedores y para los inversionistas. Generalmente, Centroamérica
es un espacio donde las empresas hacen sus primeros “experimentos” de
exportación, una vez lo logran les es más fácil salir a terceros mercados.
Al
ser una zona de libre comercio, donde los productos originarios de la región
(con muy pocas excepciones) pueden transitar libres de aranceles y, por la
cercanía geográfica entre ellos, los costos logísticos deberían ser más bajos y
las oportunidades de ganar competitividades mayores, principalmente para PYMES.
¿Qué representa el
proceso de integración económica en todo el proceso de integración regional?
Es
un eje fundamental y motor del proceso de integración centroamericana, sin el
cual no se podrían alcanzar las metas de desarrollo económico y social que se
ha trazado la región. No es casualidad que todos los esquemas de integración
entre países han partido primeramente de su integración económica.
¿En qué medida han
crecido las exportaciones intra-centroamericanas y fuera de la región, sobre la
base de los acuerdos de integración?
Centroamérica
es la subregión de América Latina que cuenta con más comercio intrarregional.
En los años pre-crisis (2005 y 2008) la tasa de crecimiento de las
exportaciones regionales creció en promedio un 18 por ciento, superando con
creces la tasa de crecimiento de las exportaciones dirigidas a terceros
mercados que anduvo alrededor del 13 por ciento en el mismo período.
En
valor, durante este mismo período las exportaciones intrarregionales pasan de
US$3 942 millones en 2005, a US$6 461 millones en 2008.
¿Por qué es
importante la unidad de Centroamérica en la búsqueda de nuevos mercados para
las exportaciones?
El
concepto de “regionalismo abierto” introducido en el modelo de integración a
partir de los años 90, busca esencialmente insertar a la región, como bloque, de
forma exitosa en el proceso de globalización.
La
integración regional no es un proceso exclusivo de Centroamérica, sino cada vez
más otras regiones del mundo la están utilizando como una estrategia para poder
sobrevivir en un mundo cada vez más globalizado y competitivo.
Y
lo es aún más importante para economías abiertas, pequeñas y vulnerables como
las centroamericanas.
El
haber obtenido la voluntad de grandes mercados estratégicos, como los Estados
Unidos y la Unión Europea, de negociar tratados de libre comercio con Centroamérica
no hubiese sido imposible si nos hubiésemos presentado individualmente, y de aquí
la reciente decisión de Panamá de incorporarse al subsistema de integración
económico centroamericano.
¿Qué desafíos dejan
esas experiencias?
El
reto ahora está en continuar profundizando el proceso y aprovechar los acuerdos
comerciales externos, promoviendo la complementariedad productiva regional y posicionando
a las empresas centroamericanas en las cadenas globales de valor.
¿Qué valor otorga al
retorno de resultados y beneficios (en lo económico y social) en cada país por
el crecimiento de las exportaciones regionales?
El
comercio es fuente de riqueza y oportunidades en los países, pues permite
ampliar las fronteras productivas, generar empleos y divisas, fomentar
competencia y por ende, un aliciente para ganar competitividad.
Se
calcula que cerca de un 70 por ciento del comercio intrarregional es generado
por las PYMES, y a su vez éstas constituyen más del 85 por ciento de las
estructuras productivas en cada uno de los países centroamericanos. Lo
anterior, da una idea de los beneficios sociales y económicos, en términos de
generación de empleo y oportunidades para la región.
Otro
aspecto interesante es que los productos que se comercian en la región son en
su mayoría manufacturas livianas y productos agropecuarios, que son sectores que
tienen muchos encadenamientos productivos al interior de las economías (los primeros)
o que están ligados a zonas rurales (los segundos) donde se concentran las tasas
de pobreza; generando así beneficios en términos de generación de actividad
económica e ingresos a las familias pobres.
¿Cómo califica el
ritmo de avance de la integración económica?
Para
calificar el ritmo de avance en los trabajos, teniendo en cuenta que uno de los
objetivos es llegar a una unión aduanera, realmente hay que reconocer que no es
una tarea fácil y que no hay fórmulas ya establecidas. A partir de ello, creo que
los trabajos han tenido un ritmo aceptable, considerando que las metas son
altas, que las capacidades institucionales varían y que es un proceso en el que
estamos haciendo camino.
No
obstante, creo que los esfuerzos deben ser fortalecidos, pues es importante garantizar
que los beneficios que resultan de la integración económica regional lleguen
más rápido a los ciudadanos.
¿Cuál es la agenda
que Ud. propondría de aquí a cinco años para profundizar los objetivos del
proceso de integración económica?
En
Centroamérica sin excepción, el crecimiento de las exportaciones ha sido
constante (con excepción del año 2009, que se vieron impactadas por la crisis
internacional), pero en términos mundiales la región ha perdido participación en
el comercio global.
El
surgimiento de nuevos actores, como los países de Asia y la India, ha ido
ganando terreno y desplazando a otros países en mercados globales, y
Centroamérica no ha sido la excepción.
Esto
representa un reto enorme para la región, y exige que se haga un esfuerzo por
incrementar los niveles de competitividad que le permitan por un lado
aprovechar el mercado regional, pero por otro, ganar terreno en el mercado
internacional.
Con
esto en mente, la profundización de los esfuerzos nacionales, pero también
regionales, deben estar orientados hacia estos objetivos.
¿Qué medidas deberían
acompañar este esfuerzo?
A
la par, es importante redoblar esfuerzos en proyectos que fortalezcan la
infraestructura y reduzcan los costos logísticos en la región. Como por
ejemplo, mantenimiento de carreteras y puentes, consolidación del mercado
eléctrico regional, la autopista mesoamericana de información, entre otros.
Finalmente,
es necesario promover la coordinación de políticas productivas en la región,
que tiendan al aprovechamiento de los tratados comerciales vigentes y a
consolidar a Centroamérica como una plataforma de comercio e inversiones a
nivel internacional.
¿Cómo cree Ud. Que
podría evitarse que las diferencias políticas entre los gobiernos afecten los
esfuerzos de integración?
No
me cabe duda que los gobiernos de la región, sin excepción, ven en la
integración regional un instrumento para mejorar las condiciones de vida de los
centroamericanos.
De
hecho, en la reciente Cumbre de Presidentes realizada en San Salvador, los
mandatarios relanzaron el proceso de integración regional definiendo ejes
prioritarios para continuar avanzando.
En
el eje de integración económica, el Consejo de Ministros de Integración Económica
ha trazado un plan que va precisamente en dirección hacia la facilitación de
comercio y la libre circulación de mercancías, donde existen espacios y muchas acciones
de trabajo común. Ahora bien, el esquema de integración también da cabida a que
si dos o más países quieren avanzar más rápidamente en la construcción de la unión
aduanera lo pueden lograr. Este es el caso de países como Guatemala y El
Salvador.
¿Cómo convencer a los
que no se unen? ¿A qué se debe apelar o instar en los más altos niveles de las
decisiones políticas?
Lo
importante es que los gobiernos posicionen a la integración económica centroamericana
como una verdadera política de Estado en cada uno de nuestros países, es decir,
como una política que con un fuerte consenso al interno de cada país, es identificada
como necesaria para poder crecer económica y socialmente, con independencia de
las diferentes visiones políticas que pueden haber dentro de un país. Y que se
tengan las estructuras a nivel nacional para trabajar en las acciones
regionales priorizadas, con mecanismos de seguimiento que aseguren que se avanza
en los temas.
A futuro
Según
la Secretaria General del SIECA, en los próximos años, los esfuerzos de
integración regional deben apuntar a la facilitación del comercio y la libre
circulación de mercancías, en términos de:
•
Trámites aduaneros
•
Armonizar la normativa sanitaria
•
Homologar reglamentos técnicos
• Establecer aranceles
únicos para productos extra regionales
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