El siglo XXI está llamado a marcar la gran diferencia para la región más pequeña del continente americano. Grandes oportunidades se presentan para este istmo de menos de 523 000 metros cuadrados y casi 41 millones de habitantes, una región que, a pesar de las diferencias, está cada vez más clara en sus similitudes, que produce bienes apetecidos en muchos lugares del mundo y atrae de manera importante a la inversión extranjera.
Hoy, Centroamérica está en el proceso de consolidar importantes tratados con sus principales socios comerciales, así como se espera que lo hará en el futuro con otras naciones y regiones. ¿Pero es realmente viable la integración, podremos esta vez vernos y actuar como una sola región comercial y dejar al lado las diferencias?
Para conocer de este tema, conversamos con destacados líderes del sector empresarial y dirigentes gubernamentales en los países centroamericanos. Ellos nos dirán si tenía o no razón Morazán.
Integración económica: lucha constante. Marco Vinicio Ruiz, reconocido empresario y actual Ministro de Comercio Exterior de Costa Rica apuesta definitivamente a la integración regional cuando rememora los inicios de este proceso:
“Esa ha sido la lucha de los últimos 30 años, la integración económica centroamericana. Hoy es una región de 40 millones, un mercado similar a Colombia en tamaño, y para cada país es muy difícil competir solo”.
Para él, Centroamérica tiene posibilidades enormes de ser un centro de logística por su colocación geográfica entre dos grandes continentes y entre dos océanos, por lo que se debe tener claro que la competencia es con otras regiones del mundo como Asia y otros países sudamericanos.
“La integración económica debe dar facilidades para tránsito de mercancías entre un país y otro; esto significa que un país pueda ser proveedor de bienes y servicios de otro, pienso en términos de eficiencia en cuanto a tránsito de mercancías, suministros, recursos humanos, eso es lo que daría una buena integración”, expresa Ruiz.
Marcio Cuevas, Ministro de Economía de Guatemala manifiesta que su país ha venido trabajando con las demás naciones centroamericanas en el tema de integración y unión aduanera, porque están claros de que se debe actuar como región.
”Los países buscan lograr una diversificación de sus inversiones y de sus productos para llegar a otros mercados, y lo que nosotros tenemos que buscar es cómo alcanzar esa integración centroamericana, un objetivo real en los próximos años”, apunta.
Por su parte, el Viceministro de Economía de El Salvador, Eduardo Ayala, considera que para Centroamérica es muy importante profundizar su proceso de integración.
“En la parte económica siempre se ha mantenido la aspiración de avanzar hacia estadios superiores. Desde hace algunos años se ha venido trabajando en la construcción de una Unión Aduanera entre nuestros países, de manera que se eliminen las fronteras de aduanas y se establezca la libre movilidad de productos, servicios y capitales”, dice.
En su criterio, es indudable que un mercado integrado entre cinco países es mucho más atractivo y más fuerte que cinco mercados individuales.
“Lo importante es que se tiene una visión compartida del rumbo que Centroamérica debe seguir, de la importancia y necesidad de unificar aún más el mercado regional, de garantizar la estabilidad de la integración económica a través de instituciones regionales fuertes”, manifiesta.
Por su parte, Diego Eleta, Presidente de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Panamá, expresa que esta institución apoya la apertura de mercados y la integración económica, “como uno de los factores que nos permitirá mejorar el nivel de vida de nuestra población”, aunque esta decisión requiere de un análisis profundo de las oportunidades y retos que involucraría el proceso.
Juan Mauricio Wurmser, ex Ministro de Economía de Guatemala y miembro de la Fundación para el Desarrollo de ese país (Fundesa), señala que la región debe ser un solo mercado económico: Ese proceso se ha ido profundizando a través de las últimas cuatro décadas, al grado que hoy tenemos un mercado muchísimo más integrado, y de hecho, también armonizado: los aranceles externos de todos los países y los tratados de libre comercio para la región centroamericana se negocian en bloque.
Para Agenor Herrera, director de la Dirección de Integración Centroamericana del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MIFIC) de Nicaragua, un mercado más amplio lleva a una reducción de costos en la producción por la facilitación de exportaciones: “Al eliminarse trámites aduaneros, migratorios, permisos fitosanitarios innecesarios, se da la libre movilidad de agentes económicos y se incrementa la posibilidad de atraer inversiones para operar en la región y promoverla como plataforma hacia socios comerciales con los que se han firmado tratados de libre comercio”.
Leroy Sheffer, jefe de Negociaciones Comerciales del Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá agrega que “la tendencia mundial nos lleva a converger en intereses regionales”.
“En el 2004, más de 410 millones de dólares entre comercio de exportaciones e importaciones, se generaron entre la región centroamericana y Panamá y esto se traduce en importantes oportunidades para nuestro sector productivo. Por tanto, es importante la integración, así como mirar en conjunto las oportunidades de desarrollo”, enfatiza.
Pero Rafael Carrillo, presidente de la Unión de Cámaras de Costa Rica, es más crítico hacia el proceso al señalar: “Centroamérica todavía está constituida por islas. En los tiempos de la guerra la región se trataba de integrar solicitando préstamos para infraestructura, y las bombas de otro país destruían lo que se hacía; en este momento, todavía ningún país confía plenamente en el otro”.
Y agrega que los países centroamericanos deben reducir sus diferencias en el tratamiento laboral, subir sus normas de protección ambiental, elevar los índices de educación y salud, mejorar el clima de inversiones en forma pareja, así como aspectos de salud y fitosanitarios, para que permitan el libre trasiego de mercancías.
Aun así, está a favor de la integración regional: “Hay que ser ciego para no ver que la zona tiene que integrarse, es esencial. Como bloque somos más fuertes, somos un mercado interesante de cerca de 40 millones de personas incluyendo a Panamá, juntos hacemos un verdadero bloque”.
Negociaciones llevan a mercado regional. Fernando García, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Industriales (ANDI) de Honduras, considera que al integrarse en un solo mercado regional, y principalmente al implementarse el TLC con Estados Unidos, una de las principales ventajas para el istmo es la complementación en áreas productivas.
“Por su ubicación geográfica privilegiada, Centroamérica se puede convertir en una zona de reexportación para que otros países puedan aprovechar el mercado norteamericano, ya que por la mano de obra más barata y ahora con acuerdos comerciales especiales, el capital extranjero puede interesarse en instalar aquí sus empresas con miras a exportar a Estados Unidos en condiciones más privilegiadas”.
Enrique Zamora, director ejecutivo de LAFISE en Nicaragua, expresa que con los tratados de libre comercio se ha aprendido a negociar de forma conjunta, y Estados Unidos y la Unión Europea requieren la unión de los países, “por eso creo que es importante, y somos un mismo mercado cuando producimos lo mismo”.
También Silvia Cuéllar, directora ejecutiva de la Corporación de Exportadores de El Salvador (COEXPORT), considera que esa integración “nos da ventajas en todo sentido, especialmente que se constituye en un mercado amplio que nos reduce costos de transacciones país por país, nos amplía las economías de escala y nos acostumbraría a pensar en proyectos grandes”.
Estif Aparicio, ex- jefe de Negociaciones Comerciales Internacionales del Ministerio de Comercio e Industrias de Panamá la realidad de la integración desborda las decisiones formales de los gobiernos.
“El mundo cada vez está mas integrado, independientemente de las decisiones políticas que existan entre los países. Es una era en que es posible que una persona compre un producto, desde cualquier país y desde la comodidad de su casa, a través del Internet. Además, se han facilitado las comunicaciones. Por ejemplo, una persona en un país puede estudiar en otro de forma remota. Vivimos en un mundo integrado”, ejemplifica.
Melvin Redondo, negociador por Honduras para los Tratados de Libre Comercio con Estados Unidos y Colombia, apuesta a la regionalización del istmo, ya que en su opinión, cada país en forma individual no representa un mercado atractivo para el mundo, “pero juntos en Centroamérica sumamos casi 40 millones de posibles consumidores, así se atraen más inversionistas y se pueden negociar tratados con países o regiones económicamente más poderosos como Estados Unidos o Europa”.
Para Leroy Sheffer es importante que a nivel estratégico, los países que identifican condiciones básicas de común denominador puedan trabajar en conjunto con miras a fortalecer esos nichos de oportunidades que se han evidenciado a través del tiempo.
“En la medida en que los países podamos identificar intereses, consolidar oportunidades a través de sistemas unilaterales que han promovido el desarrollo tradicional del sector exportador y así poder penetrar en mejores mercados de exportación, eso consolida nuestra presencia regional”, añade el funcionario panameño.
Unión Aduanera: paso fundamental. Para todos los entrevistados, la unión aduanera es el paso más cercano para la integración regional.
Agenor Herrera manifiesta que la región debe continuar integrándose en el contexto de la Unión Aduanera, superando con esto el estancamiento por 46 años en la zona de libre comercio.
Así también lo considera Rafael Carrillo, para quien el intercambio de bienes y servicios se ha incrementado y fortalecido en forma clara, decidida y creciente, por lo que “la Unión Aduanera es la meta de la integración, es una culminación de este proceso que empieza con intercambios comerciales, reducción arancelaria e integrando la región como tal, continuando con el flujo migratorio. Si llegamos a tener una verdadera unión, tendremos integración, todo viene junto”.
Enrique Zamora afirma que “ahora lo que se pretende es mayor liberalización y apertura de las fronteras, para que haya mejor tránsito de bienes a través de toda la región. Se ha propuesto que para enero del 2007 ya estén armonizadas todas las partidas arancelarias y la Unión Aduanera para tener solo dos fronteras”.
Para Juan Mauricio Wurmser, esa Unión Aduanera ha estado en los planes desde hace mucho tiempo, y ese es un salto del proceso de profundizar la integración, pero ha costado mucho que se avance. Agrega que a nivel bilateral Guatemala-El Salvador y Guatemala-Honduras, han tratado de avanzar para que después los otros los sigan, pero los procesos se detienen por decisiones políticas de cada país.
Optimista con este proceso, Silvia Cuéllar señala que se están logrando avances, “nos estamos encaminando hacia lo que debe lograrse”. Según explica, la Unión Aduanera debe perfeccionarse, será un paso en la dirección correcta de contar con instrumento que estimule las razones por las cuáles sería ventajoso integrarse.
Melvin Redondo considera que la posibilidad de crear una sola región aduanera que facilita el libre tránsito de mercancías entre los países de la región, también se vuelve un atractivo para el inversionista internacional.
Pero a pesar de los avances, el ministro Ruiz piensa que la Unión Aduanera tiene un camino por recorrer: “No tenemos una aduana única. Todavía hay aduanas entre algunos países para transferir de un lado a otro. El libre tránsito de personas durará más tiempo, Costa Rica tiene serias limitaciones porque al tener un desarrollo diferente al de algunos países vecinos, genera problemas de inmigración que no podemos controlar, tendremos que ir tendiendo a eso, y requerirá una política macroeconómica conjunta, una armonización de los Bancos Centrales en la que se ha avanzado, pero que le falta mucho, integración de aduana, integración de políticas económicas a través de un Banco Central, etc.”
También para Eduardo Ayala se trata de un esfuerzo que no resulta fácil de concretar, ya que se debe trabajar en muchas áreas: armonización arancelaria, régimen aduanero común, armonización de los sistemas, medidas sanitarias, fitosanitarias y de normalización, transporte de carga regional, así como la creación de un nuevo marco jurídico que asegure la integración de aduanas y la renovación institucional en la región. Además que permita contar con entidades que realmente desempeñen funciones supranacionales y de manera permanente administren el buen funcionamiento de la Unión Aduanera.
Similitudes con otros bloques económicos. Con respecto a la consolidación de un bloque comercial regional similar al MERCOSUR o la CAN, el guatemalteco Wurmser dice que dadas las condiciones actuales de los movimientos y las fuerzas de comercio y de inversión alrededor del mundo, es a través de bloques regionales y subregionales que la competitividad se da a nivel internacional.
“El que no está integrado en un bloque grande, regional o subregional, tiene muy pocas posibilidades reales de competir, porque no se plantea como una opción atractiva versus las otras en términos de tamaños de mercado y de nivel de poder adquisitivo de sus poblaciones. Así que es indispensable hoy en día”, enfatiza.
Por su parte, Enrique Zamora expresa: “Centroamérica ha avanzado desde los años sesenta. Ahora lo que se pretende es mayor liberalización y apertura de las fronteras para que haya mejor tránsito de bienes a través de toda la región y se ha propuesto que para enero del 2007 ya estén armonizadas todas las partidas arancelarias y la unión aduanera para tener dos fronteras en la región”.
Pero Silvia Cuéllar considera que aún faltan decisiones importantes para lograr que la región sea un bloque económico más, tal comolos señalados MERCOSUR o la CAN.
“Primeramente la decisión real de los gobiernos y países de que esto suceda, concienciar a todos de que es ventajoso y que podamos aportar para que sea una realidad. Definir una moneda única sería ventajoso también, aunque los bloques mencionados no necesariamente lo tienen. Una corte de justicia centroamericana y un parlamento centroamericano con jurisdicción. Libre movilidad de los factores, incluido el recurso humano, nos permitirían aprovechar más apropiadamente los recursos”, puntualiza.
Para Aparicio, la integración en su dimensión económica facilita la libre circulación de las mercancías entre los países que forman parte del bloque: “Los países reconocen las certificaciones y autorizaciones que se dan en otro país, en vez de requerir los documentos cada vez que vienen productos del extranjero”.
Eduardo Ayala considera que si bien todas las áreas que permitirán consolidar una Unión Aduanera se están trabajando intensamente, aún falta mucho trabajo que concluir.
“No obstante, se han logrado importantes avances en armonización arancelaria, en armonización de medidas sanitarias, fitosanitarias y de normalización, en materia aduanera, en materia fiscal y se está trabajando en el Foro de Viceministros encargados del comercio, el marco jurídico institucional que requiere esta nueva etapa de la integración económica”, manifiesta.
Agenor Herrera acota que la región está en un nivel bastante superior: “En algunos aspectos depende de la etapa que desarrolla cada país en la iniciativa de integración.
El MERCOSUR habla de unión aduanera, otros de mercado común, pero hay que tener en cuenta las propias particularidades. Centroamérica no solo ha desarrollado aspectos en la libre movilidad de bienes, sino también ha avanzado en unión aduanera y armonización arancelaria.
Centroamérica está en un esfuerzo dinámico por encima de los que mencionamos. Creo que solo estamos siendo superados por la Unión Europea”.
Acuerdo con la Unión Europea. Para Silvia Cuéllar, este acuerdo que se negocia con la Unión Europea es un impulso que podría agilizar el proceso de integración, pero no va a ser tan fácil, tomará tiempo.
Rafael Carrillo añade “ya con el CAFTA formamos un bloque económico que la Unión Europea va a considerar que está listo para negociar con ellos”.
No excluye los procesos políticos al agregar: “Confiamos en un resultado favorable en las elecciones de Nicaragua que no distorsione el proceso, que no llegue un gobierno sandinista. Europa es el segundo mercado en importancia. El Acuerdo de Asociación contribuye con la integración, y si determina que nos hace falta camino, tenemos que continuar con la integración completa, de todos modos resulta favorable”.
Enrique Zamora manifiesta por otra parte que “todo esto obliga a prepararse y con el interés de la Unión Europea se abren más expectativas para la colocación de productos. La experiencia que tuvo Nicaragua con México fue la primera experiencia en tratados comerciales de forma individual, pero ahora nos llaman a negociar en bloque y es una ventaja para tener más alternativas, con mayor valor agregado y adecuación a sus mercados.
Para el ministro Ruiz este acuerdo fortalecerá aun más el proceso que se inició con las negociaciones del CAFTA con Estados Unidos: “Así como el CAFTA cuando se negoció dio un buen impulso a la integración en Centroamérica, así lo será el acuerdo con la UE, ya que ha puesto mucho interés de que avance la armonización y la igualdad de los aranceles, en la Unión Aduanera y nos va a ayudar a seguir todavía un paso más hacia la integración”.
Eduardo Ayala añade que es indudable que dentro del proceso de negociación que se iniciará con Europa a finales de este año, un componente muy importante lo constituirá la cooperación hacia Centroamérica, la cual estará orientada en una forma importante, hacia el apoyo para que la Unión Aduanera en la región sea una realidad.
Leroy Sheffer considera que el principal objetivo de la región es la negociación de este acuerdo con la Unión Europea, y el parámetro inicial para esto es que la solidez de la unión aduanera esté comprobada, cuyas mínimas condiciones deben estar dadas al momento de las negociaciones.
“No solo debemos estar claros de nuestro nivel y capacidad de integración, de la ejecución de planes y objetivos, sino que debemos estar seguros de que somos suficientemente sólidos como región para sentarnos de igual a igual con la Unión Europea”, agrega.
Plan Puebla-Panamá. “Evidentemente existe una importante relación comercial en la región Centroamericana que supera los 3439 millones de dólares. La integración involucra un mercado muy atractivo para la inversión extranjera y de la región, en diferentes sectores. Para esto será necesario realizar acuerdos que permitan entre otras cosas: mejorar la infraestructura productiva (carreteras, aeropuertos, puertos, etc.) un ejemplo de esto es el Plan Puebla – Panamá”, afirma Diego Eleta.
Este criterio lo respalda Enrique Zamora, quien señala que las inversiones tienen que ser regionales, y ya se habla de una ruta ferroviaria, una carretera centroamericana, la interconexión eléctrica, gaseoductos entre otros que trae el Plan Puebla Panamá y hasta la conservación del medio ambiente a través del Corredor Biológico.
Para Marco Vinicio Ruiz, la integración eléctrica centroamericana, un proyecto del Plan Puebla Panamá que recientemente dio inicio a los trabajos, es una gran señal de los avances en esta materia. Agrega que también se ha hablado de una gran carretera centroamericana, los puertos centroamericanos, por lo que hay toda una estrategia que conviene seguir avanzando en materia de integración.
Fernando García opina que, precisamente, el Plan Puebla Panamá es un ejemplo de planificación conjunta, ya que se trata de un acuerdo para desarrollar infraestructura para el comercio entre Centroamérica y el sur de México.
“Además está la Ruta Maya para desarrollar el turismo, es decir hay varios ejemplos de que la región ya ve algunos aspectos de su desarrollo en forma conjunta”, apunta.
Beneficios para cada país. Según Eduardo Ayala, un proceso de integración más profundo, como la constitución de una Unión Aduanera, beneficia a todos los países. “Obviamente esto significa que es beneficioso para El Salvador, ya que nos permite que la pequeñez territorial y de mercado nacional se amplíe, abriendo más oportunidades a los productores nacionales. Es importante reiterar que la libre movilidad de productos, servicios y capitales en la región tendrá un efecto muy fuerte en la disminución de costos, tiempos y facilitación comercial, lo que es un aspecto muy importante para poder penetrar el mercado regional”, agrega.
Paralelamente a los beneficios que puedan lograrse con una región más integrada en el plano económico, es indudable que cada país logra mejoras sustanciales, como afirma Ruiz: “Costa Rica ha sido uno de los grandes beneficiados y ha apoyado la integración económica. Su balanza comercial es favorable con Centroamérica, somos un gran exportador y nos servimos de muchos productos de la zona, sobre todo es un mercado donde hay mucho más profundidad de la integración económica con otros países”.
Para Diego Eleta todo proceso involucra oportunidades y retos: “Panamá se encuentra en estos momentos analizando las mejores opciones, entre las cuales un fuerte candidato es el Mercado Común Centroamericano. En términos generales, nuestro país podría ver beneficiada la gestión del centro de logística multimodal a partir de nuestra participación en un mercado común”. También Juan Mauricio Wurmser considera que Guatemala se beneficia cien por ciento, especialmente porque tiene una capacidad de producción de muchos productos que se venden en el mercado centroamericano.
“Guatemala es un exportador neto a Centroamérica, siempre lo ha sido. La balanza comercial entre nosotros y el resto de países centroamericanos siempre ha sido positiva para Guatemala. Entonces, en la medida en que se profundiza más la integración y se facilita el comercio y los flujos de capitales, también Guatemala tiene mejores posibilidades, como país, de aprovechar esas ventajas”, manifiesta.
Fernando García considera que para Honduras es importante tener la plataforma de desarrollo lista, por ejemplo, recursos humanos capacitados, legislación adecuada, trámites administrativos de permiso y licencias ágiles y salarios competitivos.
“Honduras no está precisamente en la mejor posición frente a otros países de Centroamérica que en varias áreas están mejor preparados para aprovechar las ventajas del TLC, pero tiene que competir, debe aprovechar al máximo su potencialidad en los sectores en que tiene preeminencia sobre sus vecinos”, puntualiza.
Planificación regional: ¿posible o utópica? La mayoría de los entrevistados considera que la planificación regional ya se inició y como señala Enrique Zamora, “se va a acentuar con mayor rapidez porque se ha ido avanzando en la parte financiera y de servicios”.
Para Marcio Cuevas, “ese debería ser un éxito a esperar y confiaríamos en que se alcance en el menor tiempo posible”.
Silvia Cuéllar manifiesta que este proceso dependerá de la decisión firme de los países, de los gobiernos y del liderazgo con el que se maneje el tema a nivel de sus instituciones claves.
Estif Aparicio explica que la regionalización es un proceso gradual, en donde poco a poco se va ir avanzando en distintos campos. Por eso afirma que un TLC no es la integración, es un paso a la integración. Luego de eso, se pasa a analizar la normativa centroamericana, y detalla que la primera fase sería la de facilitar el comercio de los bienes físicos, lo que implica temas aduaneros, de normas técnicas, de propiedad intelectual, materia fito y zoo sanitaria.
Para Marco Vinicio Ruiz, también dependerá que se siga en la dirección de profundizar el estudio que muestre las ventajas en beneficios de integrarse, frente a los costos de no hacerlo.
También Diego Eleta cree que sí se dará esta planificación, pero se deberán crear ciertas condiciones de desarrollo de infraestructura común, acceso a mercado de países importantes, como es el caso de los Estados Unidos y la Comunidad Europea.
“La planificación no solo será a través de los gobiernos, sino por la formación de nuevos consorcios privados de la región, que impulsarán cambios en las formas de hacer negocios en nuestros países”, añade.
Pero Juan Mauricio Wurmser va más allá al decir que los planes para el desarrollo de la región vienen de cuatro o cinco décadas.
“Entonces, planificación ha existido. El tema no está en los planes, sino en las implementaciones, pero depende del momento político en un país y se tiene que dar una coyuntura donde hayan gobiernos que tengan esa voluntad política de acelerar ese proceso al mismo tiempo, pero el plan ahí ha estado”, señala.
Melvin Redondo afirma que “sin lugar a dudas, ya se ven algunos avances como la planeación para negociar futuros acuerdos comerciales, o el combate del crimen organizado en forma conjunta, o programas para reducir la pobreza en las zonas fronterizas de algunos países, esos son ejemplos de planificación conjunta, aunque aún queda mucho camino por recorrer”
Para Leroy Sheffer, al existir una definición de intereses comunes de los países que integran la región centroamericana, debe existir un plan de desarrollo regional.
Afirma que la siguiente fase de este plan, es su ejecución, “allí es en donde se deben establecer las bases sólidas, más allá de parámetros técnicos, institucionales y éstas tienen que generar acciones. Un plan solamente es exitoso cuando las instituciones caminan sobre un contexto macro, el cual será determinado por las leyes y las instituciones propias”.
Sin embargo, para Rafael Carrillo “una planificación de desarrollo regional es una especie de utopía”.
Para él, la planificación centroamericana en lo que es desarrollo de infraestructura se ha coordinado, como el plan general de logística centroamericana que existe para transportes, electricidad, comunicaciones, pero este proceso tendrá que verse en relación con cada uno de los grandes temas “y es muy difícil llegar a esto en puertos, en inversiones, en electricidad, entre los gobiernos, es como una utopía”.
Atracción regional de inversiones. El ministro guatemalteco Marcio Cuevas expresa por su parte que “para la inversión, cada país debe ofrecer sus condiciones y el inversionista debe decidir en qué país es más atractivo realizarla, pero lo más importante es ofrecerle la oportunidad de que sus productos puedan llegar a otros mercados, entonces, la integración es muy importante”.
Para Marco Vinicio Ruiz, hay de los dos casos: “A uno le interesa que Centroamérica esté en paz, en calma, porque como región debemos presentarnos ante el mundo como una región seria, por eso los acuerdos del CAFTA y la Unión Europea son tan importantes, con reglas comunes, porque de nada nos sirve hacerlo solos si en el país vecino hay pobreza extrema e inestabilidad social”.
Por su parte, Diego Eleta señala que la práctica de los países lógicamente es tratar de atraer inversiones a sus mercados en particular, con el objetivo de generar empleos y contribuciones fiscales al Estado. Pero existen inversiones que dependen del tamaño del mercado para poder realizarlas.
Agrega que un ejemplo de esto lo representa la inversión de una refinería en la región, para la que Guatemala, Honduras y Panamá están ofreciendo opciones, pero la lógica económica de esta inversión depende mucho del alto consumo de combustible, condición que ninguno de los países por sí solo cumple.
Para Eduardo Ayala, contar con un mercado unificado a través de la Unión Aduanera, permite que los inversionistas, nacionales y extranjeros, vean un mercado más amplio, más atractivo y tomen las decisiones que permitan hacer radicar sus inversiones en la región.
“No obstante, cada país tiene sus ventajas propias: infraestructura, clima de negocios, marco jurídico y situación política estable, seguridad; así como otros factores muy particulares de cada país: potencial agrícola, agroindustrial, industrias, tecnológico, etc. Esto hace que cada país deba mantener y redoblar sus esfuerzos para atraer inversiones, aprovechando las ventajas propias de cada uno”, expresa.
Leroy Sheffer asegura que como región, hay más consolidación en las políticas de promoción de exportaciones o identificación de mercados para esto.
“La promoción de un arancel común único en la región centroamericana, con más del 95% de integración efectiva, hace que el sector exportador de bienes —ya sean agrícolas, industriales o semi procesados— tenga una política bien clara respecto a la promoción de dichos sectores”.
Para Fernando García, la promoción para atraer los ojos de los inversionistas a la región se puede hacer a nivel de Centroamérica, pero es cada país el que está compitiendo por ser receptor de capital extranjero.
Juan Mauricio Wurmser cree que todos los países del istmo están claros en que la manera de posicionarse es como países de una región que se llama Centroamérica y que tiene una potencialidad como tal.
“Como mercado integrado vamos a atraer más inversión.
Allí ganamos todos los países centroamericanos, y luego, ya cada uno que haga un poquito de esfuerzo individual para que siendo dentro de Centroamérica que se jala la inversión, que se la lleve a su país. Es una competencia sana diría yo.
Finalmente, gana Centroamérica”, expresa.
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