Si no cree en las consecuencias del cambio climático en la economía, la Cepal puede demostrárselo. Su más reciente investigación en el tema destapa cifras alarmantes de los efectos de este fenómeno en Latinoamérica.
Thelma López
Si asumimos que los pobres usualmente ocupan las peores tierras y son los menos capaces de defenderse de los cambios de precio, (entonces se concluye que)el cambio climático exacerba las condiciones de las tensiones económicas que ya nos son familiares” fue el veredicto de CEPAL, Comisión Económica para América Latina y el Caribe, sobre el estado de la región en el tema.
José Luis Samaniego, director de la División de Desarrollo Sostenible de la CEPAL y principal responsable del estudio “La Economía del cambio climático en América Latina y el Caribe”, conversó en exclusiva con Mercados& Tendencias sobre los hallazgos de la investigación en Centroamérica.
¿Cuál es el principal impacto del cambio climático en América Latina?
Afecta a todos los grupos sociales de una manera parecida. Hemos estudiado el sector primario: energía, salud, turismo y a partir de ahí agregamos otros sectores para tener una imagen integral de lo que sucederían Centroamérica y el Caribe.
Hicimos la proyección para el siglo XXI, establecimos dos escenarios: b2y a2, el mejor y el peor, donde hay mitigación y donde no la hay, y hemos timado que el impacto económico en un escenario sin mitigación tendría un costo de 137% del PIB d2007 en el 2100, es decir, la pérdida acumulada al 2100 sería equivalente a 1 1/3 del año 2007.
¿De qué manera limita el cambio climático el crecimiento económico de la región?
El principal impacto está en el sector primario y en los países que dependen mucho del turismo, si están en la zona intertropical, fundamentalmente la parte entre el norte de Perú y Yucatán, eso incluye la franjada Centroamérica y el Caribe, donde el turismo es importante.
Tenemos países que son altamente dependientes del sector agropecuario aún. Por ejemplo, Guatemala está muy cercano al 25% de su PIB que depende del sector primario; Nicaragua está cerca del 20%, Belice19% aproximadamente, Honduras15%, El Salvador 12%, Costa Rica 8% y Panamá 6%. Son países donde la agricultura representa una porción importante de la riqueza.
¿Empeora el cambio climático las condiciones de los más pobres en nuestros países?
Si asumimos que los pobres usualmente ocupan las peores tierras son los menos capaces de defender sede los cambios de precio, el cambio climático exacerba tensiones económicas que ya nos son familiares, por ejemplo, si hay colapsos productivos tenemos un problema de precios, si hay rendimiento decreciente tenemos un problema de oferta que después retraduce a precio.
Los pobres son los menos capaces de fijar precios o desprotegerse de las alzas de precios. Así que, el cambio climático exacérbalas pugnas distributivas dentro del sector privado, es decir, entre productores y consumidores; y entre sector privado y público, de modo que parte de las pérdidas del sector privado deben ser asumidas por el sector público, a través de amnistías fiscales o gastos reemergencia por reducciones drásticas en producción.
¿Latinoamérica tendrá desplazados ambientales, o los tiene ya?
Es difícil documentarlo porque los efectos de la degradación ambiental son lentos, tenemos contadas manifestaciones agudas de un problema ambiental como puede serán desastre natural y eso desplaza gente.
Pero la degradación ambientadle bosques, el incremento graduadle la temperatura y la degradación de las tierras, por supuesto que van generando desplazados ambientales. En México, ellas regiones de Oaxaca y Zacatecas, donde la agricultura se va empobreciendo porque hay una erosión aguda de los suelos, (esas personas) son en última instancia desplazados ambientales, pero aparecen en primera instancia como desplazados económicos.
¿Cómo pueden los países identificarlos costos económicos del cambio climático?
Para identificar este diferencial tenemos que salir de las prácticas corrientes de la economía que nos proyecta1 ó 2 años, según el interés para las ganancias.
El cambio climático es un fenómeno de largo plazo y en generarlos actores económicos no están acostumbrados pensar en 50 ó 100 años.
¿Qué tan viable es ese cambio de paradigma para integrar la parte climática a los procesos macroeconómicos?
Estamos insistiendo mucho en la parte de concientizar, darse cuenta de que existen impactos, cuáles son esos impactos, avanzar en las estimaciones, generar equipos técnico sal interior de los países que tengan diálogo con los tomadores de decisiones de políticas públicas con metodologías sólidas.
Hay que adecuar los precios para tomar las decisiones correctas. México anunció en Copenhague que está modificando el procedimiento para hacer la evaluación ambiental de los proyectos energéticos considerar las externalidades de los combustibles fósiles y, por lo tanto, que coincidan mejor las energías limpias con las más baratas y las más sucia con las más caras. Hoy tenemos la situación inversa donde las opciones de energía más sucias son más baratas que las más limpias. Tendríamos que ir acomodándolos precios en la economía, de forma lenta y gradual para reflejarlas prioridades del cambio climático.
¿Qué se necesita para transicionara economías bajas en carbono?
Cuando se vino la crisis en América Latina se tomaron decisiones, no en función del pequeño ahorro y la efectividad en la reducción de emisiones, sino en función de la repercusión —real o imaginaria— que puede tener sobre el empleo, la sostenibilidad fiscal y la sostenibilidad en divisas.
Tenemos que uniformar el lenguaje entre las opciones que son buenas en términos de cambio climático y días variables que los generadores de política pública consideran.
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