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La Adictos al fósil PDF Imprimir E-mail
Lunes, 22 de Febrero de 2010 16:50

La región ha retrocedido en el uso de fuentes energéticas. Es urgente depender menos de las energías fósiles.

 

Editor: Boris Ríos

 

Fue en la década de 1970, en la crisis del petróleo, cuando la sociedad empezó a tomar conciencia de que los recursos fósiles se agotarían algún día. Producto de esta inquietud comenzaron a florecer las energías renovables.  

Desde entonces, el problema de la energía ha ido adquiriendo mayores dimensiones.Hoy día es común escuchar discursos en cuanto al tema que apelan a que la sociedad vaya reduciendo su dependencia energética de los combustibles fósiles (petróleo, gas) para pasar a un segundo plano: la energía verde.

“El cambio climático, sumado al incremento y volatilidad del precio de los combustibles fósiles, ha puesto a la humanidad a pensar y a preocuparse por su entorno de vida y en la diversidad de las especies comprometidas; se han buscado alternativas para obtener fuentes primarias de energía basada en recursos no contaminantes y renovables para hacer frente al inminente cambio climático,” comenta el Lic. Enrique Ramírez, presidente de la Comisión Nacional de Energía, y Manuel Peña, gerente de Fuertes Alternas y Uso Racional de Energía en República Dominicana.

 

Realidad en Centroamérica

Las energías renovables en la región se han desarrollado de manera distinta. Algunas han dependido del nivel de esfuerzo de cada país en la promoción de los recursos renovables, así como también por factores de economías, políticas, infraestructura, entre otros.

Las acciones a seguir por parte de los países centroamericanos son diversas, al igual que sus panoramas.

“La participación histórica de la energía renovable para generación eléctrica en el istmo ha venido disminuyendo, es decir, la región ha venido perdiendo independencia energética. A nivel regional la tendencia hasta el 2006 —excepto por Costa Rica— ha sido aumentar la capacidad instalada mediante la construcción de plantas eléctricas alimentadas por combustibles fósiles importados”, expresa José Ma. Blanco, director regional de la Fundación BUN-CA, especialista en energía renovable y eficiencia energética de Costa Rica.

“Mientras que en la década de los 1980 casi el 75% de la electricidad se generaba con fuentes renovables, hoy día se observa que casi la mitad de la generación eléctrica se hace con plantas que utilizan combustibles fósiles importados. Ante esta realidad, y con la volatilidad del precio del petróleo en el mercado internacional, los decisores de política energética han comenzado a reaccionar para precisamente aprovechar ese potencial de energía renovable”, agrega.

Si en algo coincide Rapaciolli con Blanco es en que la participación de fuentes renovables en la generación de electricidad ha disminuido. En palabras de Rapaciolli tal disminución ha bajado del 70% en 1990 al 55% en el 2006.

“En ese mismo periodo la generación térmica a base de fuel oil y diesel pasó de un 30 a un 45%”, destaca. En Guatemala, en el año 2000, la única fuente de energía renovable que se tenía en el país provenía de la Empresa de Generación Hidroeléctrica. Posteriormente, luego de la promulgación de la Ley 57- 07, se han emitido concesiones para proyectos basados en fuentes renovables, pero a la fecha no se encuentra instalado ni operando ningún megavatio adicional de potencia.

Hoy día impulsan todos estos tipos de generación energética a través de la política energética del MEM en su matriz energética. De acuerdo con Ramírez y Peña, en cuanto a la sustitución de combustibles fósiles por fuentes alternativas o energías verdes, República Dominicana tiene un potencial eólico de 1500 km2, 10 000 MW comercializables y 30 000 MW de auto consumo. Por otro lado, al ser un país con alta radiación solar, este potencial lo aprovechan para la producción de energía eléctrica y para sistemas de calentamiento de agua y enfriamiento. En cuanto a la biomasa, el país posee una capacidad para producir aceite vegetal y convertirlo en 160 millones de galones de biodiésel.

Esto equivaldría al 45% del consumo potencial de gasoil. En el caso de Costa Rica, existe un amplio potencial de energías renovables que no se utilizan todavía y que podrían explotarse. Gloria Villa, directora sectorial de Energía (Minaet) de Costa Rica, señala:

“Esto beneficiaría no solo para mantener e incrementar la ventaja competitiva que hoy tenemos en cuanto a lo que se refiere a la generación eléctrica (en el 2008, solo el 7% de la electricidad se generó con combustibles fósiles, mientras el promedio de la región centroamericana es cercano al 50%). El país sí tiene capacidad para sustituir buena parte de los combustibles que se usan en el transporte por electricidad de fuentes renovableso biocombustibles”.

En Nicaragua las energías renovables son consideradas el medio principal para que el país alcance un desarrollo sostenible. El país posee un potencial de energías renovables para generación de electricidad del orden de 4500 MW, de los cuales actualmente solo se aprovecha alrededor del 5,2%, que son distribuidos de la siguiente manera: a) del potencial de 2000 MW en hidroelectricidad se aprovecha alrededor del 4,9%; b) del potencial estimado de 1500 MW en geotermia se aprovecha alrededor del 2,5%; c) del potencial estimado de 800 MW eólicos se aprovecha alrededor del 5%; d) del potencial estimado de 200 MW de biomasa se aprovecha alrededor del 30%.

A la fecha, el potencial de energía hidráulica identificado en el país es de 3040 MW, de los cuales la Autoridad de los Servicios Públicos (ASEP) ha otorgado 1662.8 MW (concesiones definitivas y en trámite) para el desarrollo de estos proyectos. Por otro lado, el potencial estimado en energía eólica es de 7180 MW.

En cuanto a este tipo de energía se han solicitado 4415 MW (licencias en trámite que están siendo evaluadas por la ASEP), pero ya existe una licencia definitiva de 225 MW en Toabré, provincia de Coclé. En materia de energía solar y biomasa el tema se encuentra en consultoría para así determinar los potenciales del país.

Juan Urriola, secretario nacional de Energía de Panamá, resalta que el 61% de la energía consumida anualmente en el país proviene de fuente renovables, además de que en el país se establecen incentivos fiscales para el desarrollo de este tipo de energías. Por su parte, según el Ministro de Recursos Naturales y Ambiente (Serna) de Honduras, Valerio Gutiérrez, actualmente en su país se produce un 60% de las emisiones de CO2 por parte del sector energía incluyendo el transporte.

“Además de buscar fuentes de energía renovable, para modificar nuestra matriz energética, habrá que hacer esfuerzos en eficiencia energética y sobre todo regulando las emisiones del sector transporte mediante la aplicación del reglamento de emisiones vehiculares, vías alternas para el descongestionamiento vehicular y el uso d combustibles alternos”, sostiene.

En la visión del ministro la mejor  opción para capturar el CO2 emitido a la atmósfera y reducir la contaminación es mediante proyectos de reforestación, por lo que considera esto como una medida de mitigación obligatoria para todos los proyectos de generación de energía.

Según datos de la Cepal, la mayor parte de la energía utilizada en la región corresponde a la térmica, seguida por la hidroeléctrica, cogeneración, geotérmica y eólica. En el caso de la energía solar, está aún no es aprovechada a gran escala, solo es utilizada para la electrificación rural en pequeña escala.

 

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