Los ministros de ambiente y recursos naturales de Centroamérica y República Dominicana hablan de que el cambio climático significará una deuda ambiental de US$105 000 millones. “No es cosa del futuro. Ya los sufrimos”, dijeron.
Amafredo Castellanos
El impacto que deja el cambio climático a Centroamérica es del orden de los US$11 000 millones entre 1972 y 2007, de acuerdo con un estudio de la Comisión Económica para América Latina (Cepal).
Equivale al 5.7% del PIB centroamericano en el 2007 y para finales del siglo las pérdidas serán casi cuatro veces más grandes, de acuerdo con el mismo estudio.
Los ministros de ambiente y recursos naturales de Centroamérica y República Dominicana hablan de una deuda de alrededor de los US$105 000 millones y advierten que los severos efectos del cambio climático no son cosa del futuro. “Ya los sufrimos”, dijeron.
“No son fenómenos que vayan a pasar en el año 2020 ó 2050, sino que ya los estamos sufriendo. Ya está pasando”, dijo Hernán Rosa Chávez, ministro salvadoreño.
Advirtió que en el futuro se vienen “eventos locales de alta intensidad, que generarán costos extraordinarios. No hablamos de huracanes. Son otros que ni siquiera tienen nombre”.
“No solo debemos tomar en cuenta los eventos extremos, la acumulación de eventos habituales también trae serios problemas a la salud y saneamiento de la región, donde las pérdidas son mucho mayores que en los desastres naturales”, expuso.
Agregó que aunque se tomen medidas para reducir el daño a la zona, estos eventos formarán la “cotidianidad” climática.
Citó el caso de la cienobacteria que causa estragos y riesgos graves en uno de los íconos turísticos de Guatemala y Centroamérica: el lago de Atitlán.
El guatemalteco Luis Ferraté advirtió: “Va a haber más sequías, más inundaciones, el riesgo se va a ampliar, va a haber más vectores epidemiológicos, menor seguridad alimentaria y sobre todo nuevos fenómenos que nunca hemos visto y no sabemos cómo manejar. Más claro no puedo ser”.
En Guatemala se hizo sentir en el 2009 un efecto del problema. Las condiciones de desnutrición que sufren los niños del llamado “corredor seco”, en el nororiente, resultaron agudizadas por una prolongada sequía, lo que causó la muerte de al menos 25 de ellos, aunque algunas fuentes, con base en registros oficiales, señalaron que las víctimas mortales fueron más de 400. En este país, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el 54% de los niños sufren desnutrición crónica, lo que presenta un índice de alta vulnerabilidad.
Virgilio Reyes, coordinador del área de Población, Ambiente y Desarrollo Rural de Flacso- Guatemala, advirtió que el cambio climático genera para los países de la región dos escenarios de riesgo: inundaciones y sequías.
En el caso de las sequías, con condiciones para la producción alteradas y reducción de las cosechas.
Las inundaciones también traerán un fuerte impacto por el desplazamiento de tierras y pudrición del material, así como deslizamientos que hacen perder la capa fértil de la tierra.
Todo esto, expuso, tendrá como consecuencia una menor disponibilidad de alimentos.
En el plano económico, estos factores también traerán efectos graves, pues algunos de ellos se pueden manifestar en productos de exportación de los países de la región. Citó el caso del café, cuyos cultivos pueden dañarse a causa de las lluvias.
Reyes dijo que frente a este panorama, “las políticas y el espacio de atención necesitan tener apoyo, por la vulnerabilidad de las áreas de producción”.
Centroamérica espera compromiso
Centroamérica y República Dominicana acudieron a la reciente reunión de Copenhague sobre cambio climático con una sola voz, y dejaron asentado su reclamo por un mayor compromiso de los países industrializados, no solo de apoyo a los países de la región para la implementación de medidas mitigantes, sino de cumplimiento con su responsabilidad en la reducción de emisiones dañinas al medioambiente.
“Requerimos que dichos países se comprometan con metas cuantificadas, ambiciosas y legalmente vinculantes de reducción de sus emisiones, a fin de atender a la urgencia de detener los impactos del cambio climático que desde ya afectan las distintas formas de vida y sociedades humanas, especialmente en regiones altamente vulnerables como la nuestra”, apelaron los países del istmo y República Dominicana en Copenhague.
Esta región también reclama el pago de la deuda ecológica y así quedó formulado en la declaración expuesta en el foro mundial este mes.
“Hoy demandamos un compromiso ético, moral, que es la deuda que le debemos a nuestros pueblos, de acuerdo con principios de justicia ambiental, de restitución del derecho humano, de pago de la deuda ecológica”, dijo la ministra nicaragüense de Ambiente y Recursos Naturales, Juana Argeñal.
Argeñal estuvo recientemente en Guatemala, junto a sus colegas del área, con motivo de una reunión de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD).
Ferraté dijo que la deuda ambiental involucra el impacto que los pueblos centroamericanos sufren por algo que es responsabilidad de los países industrializados.
Recordó que en su último informe, la Cepal reconoce que el clima ya aumentó 1° C en Centroamérica.
“Nosotros no somos los responsables. Hemos aportado menos de tres milésimas, como Centroamérica, históricamente; y vamos a ser los más afectados, principalmente los pueblos indígenas y las comunidades más vulnerables, tanto urbanas como rurales”, reprochó.
De acuerdo con los ministros integrantes de la CCAD, la deuda ambiental es del orden de los US$105 000 millones, contabilizando los 16 rubros que conforman el PIB de Centroamérica.
Ferraté reconoció la “sensibilidad” de los países de la Unión Europea (UE) respecto a la postura de los países centroamericanos.
Los ministros integrantes de la CCAD se reunieron en Guatemala con los jefes de misiones diplomáticas de la UE, en la residencia de la embajadora de Francia en Guatemala, Michéle Ramis. Por su parte, la embajadora del Reino Unido, Julie Chappel, comentó: “La región tiene un papel crucial en el tema de cambio climático y lo que se debe hacer es presionar, presionar y presionar para que los Gobiernos del mundo reduzcan su grado de emisión de gases contaminantes; solo unidos podemos ser fuertes y por favor hagan que el mundo los escuche”.
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