Luego de cuatro meses
en rojo, las exportaciones panameñas alzaron vuelo en mayo, y se proponen subir
un 5% al final de año.
Boris
Ríos
No
sólo la crisis financiera a nivel mundial provocó que el 2009 fuera un año en
que las exportaciones panameñas se vieran afectadas. Factores climáticos y la
pérdida del SGP (Sistema Generalizado de Preferencias) en su comercio con Europa
–al suspenderse las exenciones a las exportaciones panameñas-, se sumaron a la
lista de malos pronósticos. La buena noticia es que estas preferencias ya
fueron restablecidas.
En
2009 el factor climático para el área de la agroexportación trajo consigo altas
temperaturas y excesivas lluvias que perturbaron la planificación de siembras y
los resultados de productividad por hectárea en el país. Esto consecuentemente ocasionó
que la calidad de la fruta no fuera la mejor para exportarse ya que al llegar
al mercado objetivo se encontraba en condiciones de madurez excesiva.
Al
mismo tiempo, las bajas temperaturas por un período muy amplio en el mercado
europeo, destino del 70 por ciento de las agroexportaciones panameñas, minimizaron
la demanda del consumo de frutas en este mercado lo que ocasionó que bajaran
los precios.
Esto
representó otro duro golpe para el sector exportador del país. Por su parte la
crisis mundial también impactó, por la contracción de los mercados,
principalmente el de Estados Unidos, que consume el 30 por ciento del total de
las exportaciones panameñas.
“La
demanda externa de nuestros principales mercados se vino abajo producto de la
crisis financiera internacional. El país deseaba enviar sus exportaciones, pero
la falta de demanda lo impedía. Nuestro país es pequeño y los niveles de
exportación responden básicamente a las fortalezas que tengan las economías que
nos compran”, expresa Víctor Cruz, asesor económico del Sindicato de
Industriales de Panamá.
Panamá
en el año 2009 cerró con US$ 820,9 mil millones en exportaciones, con una caída
interanual de -28.3. En 2008, el monto fue de US$1 126 mil millones. Este
comportamiento contrastó con el observado previo a la crisis, cuando hubo un crecimiento
de 6,1 por ciento en el período 2005-2006 y de 10,3 por ciento entre el
2006-2007; la tendencia al descenso comenzó del 2007-2008 cuando el crecimiento
fue de apenas 1.6 por ciento.
“Las
pérdidas de las transferencias arancelarias del SG Plus, fueron en parte una
causa del impacto. Éstas ya se volvieron a restaurar. Ya desde el 1° de julio
de este año volvemos a gozar de las preferencias arancelarias para las
exportaciones a Europa”, explica Manuel Fernández, presidente de la Asociación
Panameña de Exportadores (Apex).
Comentó
que “este aspecto nos afectó bastante sobre todo en algunos rubros, como el
pesquero, donde el impuesto que había que pagar para entrar al mercado europeo era
bastante alto. Además, definitivamente los efectos de la crisis internacional
no pasaron desapercibidos en el sector exportador panameño, produciendo que se
contrajeran los precios y por ende que hubiesen menos exportaciones”.
Pesca y agricultura
suben
Del
monto total de las exportaciones en 2009, la mayor parte correspondió a los
productos no tradicionales (74 por ciento). El resto correspondió a los
tradicionales (26 por ciento). Los principales rubros según sector económico
fueron la pesca (46,1 por ciento del total de exportaciones) y los productos agropecuarios
(28.6 por ciento). En menor proporción, los productos industriales (19,1 por
ciento.) En términos de productos, los que mayormente se vieron afectados
durante el período de crisis fueron los melones con una caída de US$80 millones
en sus exportaciones respecto al 2008.
También
sufrieron la misma suerte, la sandía (cayó US$ 52 millones), el banano (US$ 32
millones), los atunes de aletas amarillas (US$ 30 millones), hortalizas frescas
refrigeradas (US$ 24 millones), y filetes de pescado (US$ 14 millones). Sin
embargo otros corrieron con mejor suerte y pudieron salir airosos frente al
inestable panorama económico.
Específicamente
la piña tuvo un año favorable con más de US$ 10 millones de crecimiento, y le
siguieron el pescado fresco refrigerado (US$9,5 millones), carne deshuesada (US$8,5
millones), pescado congelado (US$7,5 millones), filete de pescado (US$2,5
millones) y desperdicios y desechos de cobre (US$2,5 millones).
A
mayo de este año, las cifras de exportación comienzan a reflejar una leve
mejoría, después que en los primeros cuatro meses del año la recuperación aún
se mantenía con una variación negativa. La variación porcentual interanual de
2009 a 2010, entre los meses de enero a mayo, establece que el decrecimiento de
las exportaciones fue de -6,4 por ciento.
“Hasta
mayo 2010 exportamos US$329,8 millones frente a los US$352 millones en mayo de
2009. La caída interanual principal fue de -12,4 por ciento en marzo y de -9 en
febrero. Pero ya en mayo de 2010 se presenta un crecimiento de 5,5 por ciento,
lo que indica que estamos en un período de franca recuperación, mínima pero
importante. Esperamos que a final de año el crecimiento se ubique en 5 por
ciento”, pronostica Ramiro Franceschi, Director Nacional de Promoción de las
Exportaciones.
Esta
visión es compartida por Fernández, quien augura que “para este año debe haber
una leve mejoría que debe ir avanzando paulatinamente porque es fácil perder un
mercado pero muy difícil recuperarlo”.
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