El precio de la
dolarización salvadoreña ha sido un marco monetario sumamente estrecho, que solo
deja actuar en ámbitos fiscales.
José
Eduardo Toledo
La
posición general de los economistas salvadoreños es ver con cautela la política
económica en El Salvador frente a la devaluación del dólar del año pasado.
Algunos no ven mayores cambios significativos. Ya que por tratarse de un país
dolarizado, el comercio en el exterior se hace en dólares en la mayoría de los casos.
Excluyendo a Europa y Japón.
Actualmente
las funciones del Banco Central de Reserva solo se limitan a administrar las
reservas internacionales, las cuales provienen de los fondos que los bancos e
intermediarios financieros deben mantener en forma de depósitos a la vista o
inversiones en títulos valores del BCR y el canje de billetes deteriorados. Su
presidente es el doctor en economía Carlos Gerardo Acevedo, que está al frente
de la institución desde junio del presente año. Es por eso que el banco tiene un
margen restringido de acción.
Según
Claudio de Rosa, economista, “no hay nada extraordinario, es marginal el
impacto, porque al bajar el dólar se hace más atractiva la compra de nuestros
productos, pero prácticamente no hay nada porque todo se tranza en dólares”. Según
datos del Banco Central de Reserva, en abril el índice de Volumen de la
Actividad Económica (IVAE) creció 2.3%, respecto a marzo.
Las
exportaciones hasta mayo crecieron un 12 por ciento. Sumado que el volumen de
las remesas ha aumentado. Eso demuestra que la economía a nivel internacional está
dando signos de una recuperación y que se ha frenado su caída.
Según
Pedro Argumedo, gerente de la Sección Microeconómica, de la Fundación
Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (FUSADES), “las exportaciones
se han vuelto un motor del crecimiento económico, y otra variable clave que
está mejorando su desempeño son las remesas, pero a nivel interno la economía
tiene un bajo ritmo”.
Por
su parte, el Gobierno salvadoreño para contrarrestar un poco esa incertidumbre
que se ha generado ha tomado algunas medidas económicas para tener una
estabilidad de carácter macroeconómico. Una medida es un acuerdo Stand by con el
Fondo Monetario Internacional por US$800 millones.
A
pesar de esas medidas paliativas, para Luis Membreño, economista, “no se ve una
política económica clara ni un rumbo de país, ni políticas que ayuden a
reactivar la economía y eso genera preocupación porque el país sigue en
recesión”.
Mientras
para Roberto Rubio, economista, piensa que al no contar el país con una
política monetaria propia por estar dolarizados, “lo único que queda es la
política fiscal, es la única de peso, porque con la dolarización restringimos
el marco de acción de la política monetaria, y a eso hay que sumarle las finanzas
tan estrechas que tenemos”.
Para
el experto dentro de las políticas económicas falta el diseño de otras políticas
como: financieras, crediticias, de empleo, de captura de inversión extranjera, entre
otras. En su opinión lo que se ha dado es una revaluación del dólar frente al
euro, y que de alguna podría beneficiar las exportaciones a Europa. A su modo
de ver lo que se ha dado es “una combinación de efectos positivos y negativos
derivados de una economía dolarizada”.
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