Producto de la crisis
política que enfrentó Honduras a mediados del año pasado, se produjo un cambio
en la titularidad del Banco Central a partir de finales del mes de junio.
Este
análisis sobre el caso hondureño se hace con base en las dos administraciones de
la entidad durante el 2009, la de Edwin Araque, que culminó el 29 de junio de
ese año, y la de Gabriela Núñez, que arrancó esa fecha y finalizó el 25 de
enero del 2010. Araque fue recientemente sobreseído por las acusaciones por los
delitos de abuso de autoridad y malversación de caudales públicos, aunque la
Fiscalía anunció la apelación a la decisión.
La
acusación se hizo porque Araque supuestamente autorizó sustraer el equivalente
a US $600 mil de las bóvedas del BCH y los acreditó a la cuenta de Casa
Presidencial en junio de 2009. Sin embargo, Araque negó haber firmado los cheques
con que se retiró la millonaria cantidad.
Pero
estrictamente evaluando la política económica durante el periodo señalado para
esta calificación, que contó con la administración de los dos presidentes, se
habla de una gestión estable por parte de un grupo de economistas hondureños
que calificó objetivamente solo los puntos predefinidos en la encuesta.
El
sector mejor calificado fue el monetario, donde se evaluó la conducción de la
política monetaria para el control de los agregados monetarios, crédito al
sector privado y tasas de interés. Las calificaciones obtenidas en estos rubros
indican que se pudo aplicar una buena política monetaria acorde a las
exigencias de la economía doméstica, que sufría en ese momento los golpes de la
crisis económica internacional.
De
esta forma, los principales agregados monetarios estuvieron bajo control sin
ejercer presiones adicionales sobre la inflación. El crédito al sector privado
se comportó de acuerdo a las exigencias de la demanda, y las tasas de interés permanecieron
en niveles atractivos para la búsqueda de nuevas oportunidades de financiamiento.
Las decisiones a nivel de tipo de cambio y régimen cambiario por parte de los
jerarcas fueron del agrado de los Economistas consultados para la calificación.
No hay desacuerdo en cuanto a la evolución del tipo de cambio y el
comportamiento del mercado de divisas se ajusto a las necesidades de la
economía hondureña.
El
sector externo salió bien librado de la evaluación de los analistas hondureños.
Se nota una preocupación por parte de la autoridad monetaria de mantener la
competitividad del país y de proteger niveles saludables de deuda externa sin
permitir que llegue a niveles considerado de alto riesgo que pongan en peligro
los programas de ayuda para condonación de deuda. En general las calificaciones
de los rubros del sector externo fueron moderadas sin llegar a sobresalientes.
Finalmente
en el sector real fue un poco más drástica la evaluación ya que en opinión de
los economistas, la labor de los jerarcas en cuestión dejó totalmente de lado
la generación de empleos y disminución del desempleo, sacrificando el
crecimiento económico. Carlos Calvo/Analista Financiero
Economistas
consultados para la calificación:
Lic.
Daniel Figueroa, ex presidente del Banco Central de Honduras y ex presidente de
la Comisión Nacional de Bancos y Seguros; Carlos Sabillón, Analista Económico;
Manuel Bautista, presidente del Colegio Hondureño de Economistas; Ing. Norman
García, ex ministro de Economia de Honduras.
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