Los sectores
económicos sienten una recuperación, en un año donde la subida de precios ha
sido el principal enemigo.
María
Antonia López
Nicaragua
ha sostenido su política macroeconómica con cierta estabilidad, cuya conducción
ha estado en manos del Presidente del Banco Central de Nicaragua, Dr. Antenor Rosales
y el Consejo Directivo quienes toman las decisiones financieras ajustadas a los
acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y el Poder Ejecutivo.
De
acuerdo con el presidente, algunos parámetros de medición, como las Reservas
Internacionales han cerrado por encima de dos veces la base monetaria nacional.
Éstas fueron fortalecidas con Operaciones de Mercado Abierto y alcanzar US $394
millones: las más altas registradas en los últimos años.
Rosales
indica que para el período 2009-2010 los depósitos totales en el sistema
financiero fueron de US $578 millones en términos interanuales. Sin embargo, la
banca contrajo su cartera de crédito, en hasta US $187 millones hasta abril de
2010.
No
puede abstraerse de los efectos de la crisis internacional que llevó a la
nación una reducción de sus flujos comerciales y restricciones en la captación
de financiamiento externo para el sector privado, cuyo resultado fue un
descenso del 5.9% en las exportaciones y una baja de las importaciones del
17.3%. Las remesas también disminuyeron en US $49.1 millones.
Esa
negatividad se ve recompuesta. En mayo del 2010, las exportaciones reflejan un
crecimiento del 30%, por un aumento en los volúmenes, apertura de nuevos
mercados y la recuperación del entorno internacional. En tanto, las
importaciones se incrementaron un 8% a esa fecha.
Por
otro lado, Nicaragua mantiene una política cambiaria invariable aplicando el
denominado deslizamiento que es una devaluación del córdoba frente al dólar en
un 5% anual. Esta es una medida adoptada años atrás y que se mantiene vigente porque
la economía tiene un alto grado de dolarización e indexación de precios,
explicó el funcionario.
La
inflación es de cuidado por estar ligada a perturbaciones externas y presiones
internas. El índice acumulado a mayo de 2010 fue de 3.83%, un repunte derivado
del aumento en el precio del petróleo, así como el gasto inducido por el inicio
del período escolar, ajustes en la tarifa de energía, y otros relacionados a la
estacionalidad de la producción agrícola.
Muy
a pesar de los acontecimientos, la previsión es no dejar de crecer. En el 2009
la tasa fue negativa en un 1.5%, pero ya se notan síntomas de recuperación en
la economía. Sectores como la industria, pecuario, pesca, energía, agua, minería
y comercio dan señales de una mejor posición.
Para
el presidente del BCN y miembros del Consejo Directivo, los retos están
presentes, y es por eso que sus tareas son seguir garantizando estabilidad
macroeconómica, continuar con el crecimiento sostenido del país, frenar las
presiones inflacionarias, fortalecer la supervisión y regulaciones de la
macroeconomía, mejorar la calidad del gasto público y la ejecución de los
programas de inversión pública, así como establecer incentivos para fomentar la
reactivación del crédito entre otros pendientes.
Terminar
con la perspectiva de cierre del 2010, lleva a Nicaragua a un crecimiento
promedio de un 2.6% más con respecto al período anterior, alcanzar una tasa de
inflación del 7%, elevar los ingresos tributarios del Gobierno Central, y
continuar con los planes de reducción de pobreza. Pero todo está sujeto a la
volatilidad de precios internacionales del petróleo, el desestímulo fiscal de
los socios comerciales y los vaivenes de las monedas fuertes.
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