Nicaragua tiende a convertirse en el “oleoducto petrolero” de Chávez para la región, iniciando con un acuerdo de venta de petróleo y combustibles procesados en condiciones concesionales en el marco del Acuerdo Bolivariano para las Américas y el acuerdo Petrocaribe.
En un año Chávez ha realizado cuatro visitas oficiales a Nicaragua, ha logrado reunirse con el presidente de Panamá, con el de Honduras y el recién electo de Guatemala a quienes ha ofrecido ayuda en el marco de acuerdos petroleros, lo que parece convertirse en una alternativa ante la constante amenaza e inestabilidad de los precios internacionales del crudo.
Además, en el Pacífico nicaragüense, ya dio inicio la construcción de la planta de refinamiento financiada por el gobierno venezolano, y el entrenamiento especializado de varios operarios nicaragüenses. El sector privado nacional ya le está pidiendo al presidente Ortega que les deje participar en dicha edificación, sin que a la fecha hayan tenido alguna respuesta.
No obstante, el partido opositor Movimiento Renovador Sandinista, emitió una carta al presidente venezolano, en la que le recomiendan una revisión del uso de los fondos provenientes de la venta del petróleo porque consideran que no hay claridad en el manejo de esas cuentas.
Dudas
Mientras la colaboración brindada por Chávez a Nicaragua ha significado un alivio para algunos, para otros es un insomnio permanente, porque el acuerdo petrolero está tocando intereses privados y estatales que no terminan de esclarecerse. Inicialmente se dijo que la llegada del combustible venezolano ayudaría a reducir los precios en el mercado local, pero los nicaragüenses siguen pagando la factura petrolera conforme a la tasa internacional.
La administración de los fondos surgidos a raíz del financiamiento concedido por el acuerdo Petrocaribe, será manejado por la estatal Petróleos de Nicaragua (Petronic), con autonomía financiera, por lo cual se demandó una entrega de cuentas al parlamento nacional y la inclusión de las ganancias por ventas al público, al Presupuesto Nacional de la República.
Sin embargo, el propio Daniel Ortega se encargó de indicar que eso no sería posible tras haberse creado una estructura privada llamada ALBANIC.
Para el economista independiente, Néstor Avendaño, Daniel Ortega privatizó el suministro petrolero, a pesar de que inicialmente era una deuda concesional. “Nicaragua perdió una gran oportunidad de reducir su dependencia de los hidrocarburos”, afirmó.
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