Al Conversatorio con Editores Centroamericanos, convocado por la Sieca en la Antigua Guatemala, siguió, por cuestión de días, la reunión del Sistema de Integración Centroamericana (SICA) en San Salvador, los días 18 y 19 de julio. La cita sirvió para que los presidentes de la región suscribieran una Declaración Conjunta para el relanzamiento del proceso de la integración centroamericana, a iniciativa del Gobierno de El Salvador.
La Declaración define cinco grandes pilares:
seguridad democrática; prevención y mitigación de los desastres naturales y de
los efectos del cambio climático; integración social; integración económica; y
el fortalecimiento de la institucionalidad regional.
Esta ruta resulta plausible, sobre todo porque
representa una expresión de claridad de los Gobiernos centroamericanos sobre la
importancia que se asigna a la integración.
En la misma reunión, los mandatarios también
resolvieron la reincorporación plena de Honduras al Sistema.
El problema y mala noticia para estos proyectos y
aspiraciones fue que uno de los mandatarios no asistió a la reunión. Daniel
Ortega, presidente de Nicaragua, dijo que no lo hizo porque ya sabía lo que se
decidiría y no lo avala. Recordó que Honduras fue separada del SICA mediante
una resolución aprobada en Managua el 29 de junio del 2009, un día después del
derrocamiento del presidente Manuel Zelaya, y sostuvo que ese acuerdo sigue
vigente.
En medio de estas diferencias, el empresariado
centroamericano ha expresado que apoya con decisión el proceso de integración
regional. El presidente de la Federación de Asociaciones de la Empresa Privada
de Centroamérica, Panamá y República Dominicana (Fedepricap), el guatemalteco
Carlos Amador, lo reiteró la semana pasada en ciudad de Guatemala, con motivo
de una conferencia de prensa ofrecida por la Federación Centroamericana de
Exportadores (Fecaexca).
Amador insistió en la importancia que para los
países de la región tiene la integración, pero dijo que los Gobiernos “tienen
que mostrar voluntad política”. De lo contrario, advirtió, “los objetivos de
impulsar una estrategia regional de seguridad, libre movilidad y unión aduanera
no se van a dar. Uno de los presidentes no estuvo y eso evidencia que no existe
voluntad política”.
Los comentarios de Amador se ampliaron a otros
representantes de Fecaexca, después de que el periodista Pablo Palomo,
corresponsal de la agencia oficial mexicana Notimex, preguntó respecto a la
posición de Nicaragua, pues consideró que “esta también tiene sentido”, dado
que se basa en su rechazo a la crisis política que sobrevino en Honduras tras
el derrocamiento de Zelaya.
Este conflicto de visiones traba el proceso y lo
enfrenta a lo que siempre fue una constante: esta ruta de incertidumbre por la
que transita hace 50 años. Centroamérica no puede renunciar a Honduras, y menos
dejar de lado a Nicaragua. Ahora, el desafío es resolver las diferencias, pero
para ello, más que nunca, hará falta mucha voluntad política y, sobre todo,
responsabilidad con los pueblos.









