En Centroamérica también guardamos en
nuestra memoria el horror causado por tragedias y desastres naturales, como
eventos que rompieron algún día una monotonía de pobreza extrema. Estos
factores profundizan el dolor, casi invariable, que configuran nuestro
presente, pero que, además, se conjugan con flagelos como la violencia, la
corrupción y la indiferencia de las autoridades.
Más conscientes no podríamos estar los
pueblos centroamericanos sobre la importancia que tiene el reconocer el valor
de
Hoy día, las Naciones Unidas nos recuerdan que esta fecha fue
dedicada a conmemorar el valor de
Éste es un valor que, a los
centroamericanos, nos corresponde no sólo agradecer y aplaudir, sino asumir y
compartir. El compromiso debe ser permanente, porque los horrores y las
tragedias aún son cosa de todos los días, sobre todo más allá de los valles y
las montañas, donde viven los más pobres, donde los niños sufren hambre, falta
de salud y donde la esperanza por una oportunidad para sus vidas, sigue
enterrada.
El Día de









