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¿Alguna vez se ha visto en una situación donde no puede comunicarse efectivamente con un cliente, un compañero de trabajo o un proveedor; y por más que trata de cumplir con sus expectativas, no queda satisfecho? ¿Se ha preguntado cuáles son las principales razones por las cuales no se logran los objetivos?


La razón o tema principal es el proceso de comunicación. El cómo nos comunicamos es más del 50% de la efectividad al hacer negocios, así como de las buenas relaciones con clientes, compañeros de trabajo, jefes y proveedores. El lenguaje que usamos, la claridad con que comunicamos las cosas es fundamental. Hay una estadística muy usada en el mundo de los negocios, que dice que cuando uno hace las cosas rápido genera un 30% de errores, la comunicación se va por el drenaje y al final hay que hacer las cosas dos veces.


En términos de comunicación, para evitar malos entendidos y crear situaciones que dañen las buenas relaciones se recomiendan tres cosas:


1.    Usar un lenguaje asertivo. A veces no somos claros y concisos con lo que pedimos o decimos.  El lenguaje asertivo usa lenguaje en primera persona, habla directo, establece una escala de tiempo para compromisos y se basa en el mutuo respeto.


2.    Tome en consideración la situación del individuo. Parte de la efectividad interpersonal  es colocarse en los zapatos de la otra persona. Tómese el tiempo en comprender a la otra persona, sus inquietudes, su personalidad y adáptese, esto le evitara muchos inconvenientes.


3.    El respeto ante todo. La base fundamental de las relaciones es el respeto.  Este comienza por uno mismo. Si yo no me respeto, no puedo esperar que los demás lo hagan y no puedo respetar a otros. Por ejemplo, si estoy en una reunión, yo tengo el derecho de ser escuchado. Muchas veces callamos porque creemos que no podemos opinar, o nos da miedo. El decir las cosas apropiadamente es un derecho y un deber a la vez.  El respeto es la clave de toda relación.


Siempre se habla de lo que esperan los líderes de sus colaboradores, pero casi nunca se menciona que esperan los empleados de sus líderes. La realidad de las cosas es que, es más importante conocer las expectativas de los empleados que de los líderes.


Los colaboradores son la línea de fuego  y los que tienen relación directa con los clientes, con los proveedores y con aquellos que generan el mayor impacto en la organización.  Entender sus necesidades y requerimientos debe ser prioridad de los líderes.


Estudios recientes relacionados con el área de Recursos Humanos, han identificado las razones por las cuáles los empleados renuncian a sus cargos. Los dos temas más relevantes y por los cuáles lo hacían no era necesariamente el salario. Curiosamente era la relación con sus jefes y la falta de  planes de desarrollo para ellos en la organización. Estos dos puntos son casualmente dos factores que confirman la importancia de que los líderes conozcan mejor a sus subordinados y los apoyen.  El verdadero líder está para servir a su equipo de trabajo.


Lamentablemente la mayoría de las organizaciones tienen la cultura de funcionar al revés pues esperan mucho de sus colaboradores y no se toman el tiempo de entenderlos.

En otra oportunidad toqué el tema de la gestión integral del desempeño.  Este un tema crucial para las empresas, especialmente si éstas quieren cumplir realmente con sus prioridades estratégicas.  Desde esa perspectiva veremos la importancia del desempeño empresarial y el desempeño individual alrededor del trabajo que hacen los ejecutivos de una empresa.
 
Toda organización para llegar a cumplir con sus objetivos estratégicos debe tener y desarrollar habilidades o destrezas como negocio. Por ejemplo, una destreza de la empresa Apple, es la innovación, sin ésta posiblemente no tendría el valor de empresa que tiene ahora. Igualmente con Google y otros gigantes del mundo tecnológico. Las competencias empresariales, no son diferentes a las competencias individuales, es decir, de los colaboradores. Entre más  alta posición tenga una persona en una organización sus habilidades tienen más impacto en los resultados de la organización.
 
Es aquí donde surge la necesitad de alinear las competencias empresariales con las habilidades requeridas por sus líderes. Empezando por el CEO, que debe tener la visión y las habilidades más fuertes y alineadas con las necesidades de la empresa.  Si se quiere llegar a cumplir con metas establecidas, primero debe haber claridad de la estrategia por parte de los altos ejecutivos.  Sin entender la estrategia estos no pueden contribuir a ella y segundo, las habilidades de estos jerarcas deben ser compatibles con las competencias que la empresa como un todo requiere, de lo contrario, el destino del negocio estará comprometido en el mediano y largo plazo.
 
Este esquema por simple que parezca es muy realista. Por ejemplo, cuando el creador de una empresa fallece o sale de ésta, se pierde el capital intelectual, el motor que la mueve y la hace crecer  y tarde o temprano esto impactará en el destino de la organización. Igual sucede con el resto de los ejecutivos, entre más alineados estén las habilidades de éstos con las de la empresa, mayor probabilidad de éxito tendrá la compañía en el futuro.
 

Uno de los aspectos que usualmente los gerentes no toman en consideración o lo hacen a la ligera es la cultura de la organización que dirigen.

La cultura es amorfa, es decir, es muy difícil definirla o visualizarla. Solo podemos verla a través de comportamientos, valores y actitudes de los colaboradores. Pero es muy importante cuando queremos realizar un proyecto o empezar una iniciativa en el área que manejamos.


Parte de la cultura es el clima que los empleados viven día con día. Si el clima dentro de la organización es de confianza, de exigencia, pero de respeto, los colaborares va a responder a los requerimientos. La clave en este sentido, es que, como líderes es fundamental colocarse en los zapatos de los colaboradores.  No tomar a la ligera aspectos como por ejemplo: el período del año, la carga de trabajo, los incentivos, la motivación   y las relaciones interpersonales.


Un factor que influye mucho en los fracasos de las empresas, cuando emprenden una iniciativa es no tomar en serio este tema. “El recursos más valioso de las organización son las personas”.  Este comentario es muy usado pero muchas empresas no lo ponen en práctica aunque lo predican.  Enfoquémonos en la gente, no esperemos que todos nos  respondan positivamente, pero busquemos la forma de comprenderlos y apoyarlos y lograremos más de lo que nos podamos imaginar.


Fomentar el trabajo en equipo es un principio básico en la administración de capital humano. No es secreto para nadie que el trabajo actual requiere de habilidades nuevas, metas más retadoras y un mayor nivel de riesgo al realizar las funciones. 

La banca rota de American Airlines, ¿afectará a las bolsas estadounidenses?

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