El anuncio del presidente Daniel Ortega de que utilizará las reservas internacionales de Nicaragua para cubrir un “bono salarial” que entrega a casi 150 mil empleados públicos generó una polémica pública entre el mandatario y el titular del Banco Central (BCN), Antenor Rosales.
La reacción de Rosales no es solo esperada, es imperativa. El presidente Ortega pretende disponer de US$ 500 millones de las reservas como garantía en caso de no tener recursos suficientes para sostener una clara medida populista que no se ajusta a la realidad macroeconómica al país.
Si se parte del principio de que las reservas monetarias internacionales son un indicador de los recursos que dispone un país para realizar compras en el extranjero, además de un apoyo a los pasivos, es decir la capacidad de esa nación para financiar importaciones, la emisión de moneda o los depósitos de la banca privada; el uso de estas reservas para un proyecto sin escala ni sostenibilidad, podría enviar un terrible mensaje a los inversores extranjeros, así como a organismos internacionales de cuya cooperación depende en gran medida la estabilidad de la economía nicaragüense, sin contar que la volatilidad sobre el córdoba podría dispararse.
Las preocupantes declaraciones del mandatario aparecen semanas después del anuncio del BCN de que estas reservas han alcanzado un nivel histórico de US$ 560 millones, aunado un incremento de las exportaciones y una disminución de la inflación.
Si bien Ortega acotó que la utilización de las reservas sería una medida de garantía en caso de no tener recursos suficientes de los negocios que funcionan con la millonaria ayuda enviada por Venezuela y que supuestamente financian el bono; esta posible medida amenaza con resquebrajar la endeble recuperación económica del país centroamericano y es, a todas luces, una clara violación de la libertad económica y las leyes de mercado, sin ni siquiera hablar del irrespeto a las autoridades financieras quienes son las que tradicionalmente toman decisiones de esta envergadura. Esperemos que esta situación no ocurra y que el señor Ortega reflexione sobre sus acciones.







