Dentro de las opciones que puede manejar una empresa como parte de sus iniciativas de reducción de costos esta el Outsourcing o bien llamada Tercerización.
Cada día se hace más tangible el Outsourcing como una estrategia para bajar costos, la cual
podría generar para el negocio una serie
de beneficios potenciales como los siguientes:
Beneficios:
Permite a la organización que
procesos mantener “en casa” y que tercerizar o no.
Focalizarse en la función o en
actividades de valor agregado transfiriendo a un proveedor las de menor valor.
Facilita la administración de los
costos relevantes, el seguimiento del desempeño y la responsabilidad.
Uno de los mayores problemas para
las empresas es que en el mediano y largo plazo sus costos fijos tienden a
crecer sin que medie un esquema para controlarlos, para determinar si estos son
competitivos o de qué forma pueden ser regulados cuando la demanda de servicio
aumenta o bien disminuye.
El beneficio mayor para las
empresas es que Outsourcing permite convertir esos costos fijos, tales como
gastos de personal, alquiler de edificios, depreciación de mobiliario y equipo
de oficina, tecnología, que para las empresas es difícil de administrar en un
costo variable que es medible y ajustable en el tiempo. Este concepto significa tomar estos fijos y
convertirlos en una tasa de consumo que es más fácil de administrar para la
empresa. Por ejemplo un proveedor de
Outsourcing cobraría por procesarla contabilidad a razón de una tasa basada en el número
de transacciones. Si en un determinado
momento del tiempo, la demanda del negocio baja y se generan menos
transacciones, el costo a pagar al proveedor bajaría probablemente en la misma
proporción.
La realidad de las cosas es que en
las empresas los costos tienden a subir y nunca bajan, y las empresas se
vuelven menos competitivas en un mercado cada vez más agresivo y cambiante
cuando no hacen uso de alternativas como el Outsourcing.







