El nacimiento de la Unión Europa y su moneda sirvió de excusa para vaticinar, una vez más, la muerte de la predominancia mundial del dólar. Ciertamente esto no sucedió, en su lugar, el precio del euro ha ido cayendo conformo cada uno de los países miembros de Europa han descubierto sus enormes problemas fiscales, en ocasiones maquillados por años.
Hoy,
otro competidor poderoso se asoma, se trata del yuan, una moneda rodeada de
controversia gracias a las acciones del gobierno chino por mantenerla devaluada
y así, permitir que sus exportadores pudieran ayudar a sustentar el crecimiento
de dos cifras del gigante asiático.
Todos
los analistas económicos y financieros coinciden en la importancia del yuan
dentro de la canasta de monedas globales, de nuevo, impulsado por las políticas
económicas del su gobierno. En el año 2011 se espera que el gigante asiático
crezca cerca de 8-9%, cuatro veces más que los EE.UU. y 700% por encima de Europa,
lo cual contribuye a la consolidación de su moneda e incluso podría significar
que el yuan se constituya, a futuro, en una moneda de reserva internacional,
hito que ninguna otra ha alcanzado en mucho tiempo, ni siquiera el euro que
siempre ha sido eclipsado por el todopoderoso dólar.
El
posicionamiento del yuan es estratégico para las intenciones china de liderazgo
mundial y preocupa sin duda a las autoridades del Tesoro de los EEUU. La
política monetaria de quienes están detrás de la muralla china pretende cambiar
la estructura interna del mercado y con ello, generar una dominancia que el
dólar no podrá soportar, en especial, con la economía estadounidense deprimida
y sin mucho campo de acción.
El camino del yuan todavía es largo, China debería, para convertir a su moneda
en el referente en reservas internacionales, mantener una baja inflación y un
tipo de cambio estable. Pero también deberá cumplir las demandas de las otras
potencias de jugar limpio, para no perder la credibilidad.
La
apertura financiera y la internacionalización de la banca china son también
tareas pendientes para disminuir los riesgos del mercado y que el yuan pueda
derrotar al poderoso dólar.







