Como las imágenes de las películas, Centroamérica se reconcilió con Europa después de varios meses de pleito. Las negociaciones del Acuerdo de Asociación con la UE se restablecerán el 22 de febrero oficialmente.
Los países están felices, por fin ven luz al final del túnel, después de que la crisis política en Honduras destruyera las esperanzas de alcanzar un acuerdo en 2009. Pero esa felicidad podría no durarles mucho.
Pero la idílica luna de miel puede que no sea una realidad. Europa no está completamente convencido, vuelve a la mesa de negociación como mucho sigilo, sus representantes han sido extremadamente cautelosos al dar declaraciones a la prensa sobre el reinicio de las operaciones y todas las reuniones entre las partes han sido de carácter “informal”.
Centroamérica sin duda perdió camino cuando Europa se alejó por la región, asustada por la inestabilidad política de Honduras y temerosa de que esta fuera un síntoma que podría enfermar a las demás democracias centroamericanas. No hay que ahuyente más a Europa que la falta de organización e institucionalidad.
Ahora, los avances en las negociaciones podrían ser más lentas de lo previsto por la cautela europea, lo cual no ayuda a las expectativas de países como Costa Rica que esperaba cerrar las negociaciones antes del cambio de autoridades de la Comisión Europea.
Y no sólo eso, Europa dio claras señales de la inflexibilidad que nos espera en las mesas de negociación, se negó rotundamente a negociar con los países mientras el conflicto hondureño continuaba –y aún ahora muestra poca anuencia- lo cual dificultará que la región pueda alcanzar buenas condiciones, especialmente para sectores sensibles como las condiciones sanitarias y fitosanitarias, o el futuro del sector textil. No es imposible, pero si será complejo.








