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Blog de política y democracia
Este blog es redactado por: Julio Medina, editor para Honduras de Mercados & Tendencias.

Después de 6 meses de conflicto político, de golpes de gobierno, de toques de queda y de estados de sitio y de amenazas de desconocimiento de las elecciones, la toma de posesión del presidente Porfirio Lobo Sosa se esperaba como la tapa del pomo de una convulsionada etapa de la vida nacional, pero haciendo un análisis de lo que le espera a la nueva administración, la pesadilla aún no llega a su fin.

La presencia de representantes de sólo 9 gobiernos en la toma de posesión del nuevo mandatario es la señal más clara que pese a la clara victoria obtenida por la oposición en las elecciones más concurridas de la historia y con el margen más amplio sobre el resto de aspirantes presidenciales, la comunidad internacional aún está muy lejos de olvidar el aciago día en que un presidente fue expulsado del país.

Según Lobo Sosa, los primeros seis meses de su gobierno se van a dedicar más a convencer a los países y organismos internacionales que lo que se vive en Honduras es una autentica democracia, que los poderes están legalmente constituidos y que la búsqueda de “culpables” de lo que sucedió el 28 de junio del 2009 y días subsiguientes, en lugar de permitir el cierre de un capitulo y el inicio de otro, más bien significará abrir nuevamente las heridas y dividir aún más a la sociedad hondureña.

Este, precisamente, es la mayor preocupación de las nuevas autoridades. Mas que el reconocimiento internacional, el mayor dolor de cabeza que tienen los más cercanos colaboradores de Lobo Sosa es no enfrentar las masivas marchas, las tomas de carreteras, las manifestaciones públicas con alcances internacionales que pueden promover los dirigentes de ambos bandos, conocidos como “camisas blancas” (pro sustitución presidencial o para otros golpe de estado) y las “camisas rojas” (pro Manuel Zelaya).

Por el momento estos dos bandos están en compas de espera de lo que va a hacer el nuevo gobierno, sin embargo, la silbatina que le dedicaron los presentes en el Estadio Nacional durante la toma de posesión de Lobo Sosa a algunos países que se manifestaron abiertamente en contra del Golpe de Estado, es un recordatorio sonoro al nuevo mandatario que la luna de miel puede acabar en cualquier momento.

Como si se tratara de dos hijos celosos que buscan acaparar la atención total de su padre, la aprobación de una amnistía general para todos los delitos políticos cometidos durante estos seis meses, sancionado públicamente en los actos de toma de posesión, en lugar de ser un bálsamo para una sociedad abiertamente polarizada, fue recibido por ambos bandos como una muestra de subordinación hacia la otra parte. Ninguno quiere perdón y mucho menos olvido. Así de dividida esta la sociedad y así de difícil lo tendrá “Pepe” Lobo.

 


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